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  1. ¡BIENAVENTURADO ESTE SIERVO! Conferencia dominical dada por el maestro Beinsá Dunó, el 9 de noviembre de 1924, en Sofía – Izgrev. “Bienaventurado este siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” (Lucas 12:43 – n.d.t.). Hay verdades en el mundo que son inalcanzables para la conciencia humana. Estas son inalcanzables no por alguna causa interna, como alguna imposibilidad, pero estas son inalcanzables por causa de la disposición de nuestra mente. Si vosotros, que habéis sido libres como pájaros y habéis recibido la luz solar en todo tiempo, pero (ahora) como hombre os hacéis un castillo y cerráis todas las ventanas y entráis en este castillo, de manera que os priváis de luz solar, pregunto: ¿Quién es la causa de esta privación? ¿Está la causa en el Sol mismo o en vosotros mismos? Cada hombre concientiza sus sufrimientos, sus desgracias en el mundo, pero pocos son aquellos que pueden darse cuenta de por qué sufren. Cada hombre encuentra contradicciones grandes en su vida y se las explica a su manera – de una o de otra manera. Vosotros podéis explicarse las cosas de la manera que queráis, pero éstas tienen una solución y una explicación correcta. Se dice en la Escritura: “Nadie vive solo para sí, sino y para los demás” (Romanos 14:7 – n.d.t.). El desarrollo es algo colectivo. El desarrollo no está solo en la forma presente. Algún hombre puede decir: “Yo tengo que vivir”. ¿Quién tú? ¿Tú como Ivan, como Petko, como Dragan, como Stoyan? Así puede decir y un pajarito, así puede decir y una mosca. Algunos dicen que en la mosca no había “yo”. No, hay y en ella. Por lo tanto, nosotros, la gente consciente, los que vivimos con aquella filosofía profunda, debemos percibir que en el mundo hay solo Una Conciencia, esta es la Conciencia Divina que penetra a todos los seres. Y hasta el grado que nuestra vida, nuestra mente, está en acuerdo con estas magnas reglas y leyes de esta Conciencia, hasta el grado que estamos en arreglo con éstos, hasta el grado que los cumplimos, hasta tal grado y éstos se han vivificado en nuestra vida. Hay muchas tareas y cuestiones filosóficas que debemos solucionar. Algunos dicen: “No nos hace falta dinero en la vida”, Otros dicen: “Dinero, dinero nos hace falta en la vida”. Y la una posición es cierta, y la otra posición es cierta. Si estás en seco, dinero te hace falta, pero si estás como un pez en el agua ¿qué dinero te hace falta? Si estás en seco, sin dinero no puedes, pero si estás en el agua, sin dinero puedes. “¿Cómo vamos a poder?” Voy a comprobaros. Si eres un pez y vives en el agua, venga, dime ¿cómo vas a llevar la bolsa con tu dinero, dónde vas a colgarla? Esta es una contradicción ¿no? Alguien dice: “Sin dinero se puede”. Sí, como pez, pero no y como hombre. Otra posición. Alguna mujer dice: “A mí me gustan hombres con poca mente, con mucho dinero”. ¿Qué quiere decir con esto? ¿Pensáis que alguna mujer, cuyo marido está con poca mente, pero con mucho dinero, será feliz? No, detrás de esta oración suya se esconde un principio amoral. Esta mujer tiene en cuenta tener otro marido, nada más. Así reside la Verdad. Hay ciertos axiomas que no aguantan contradicciones, pero nosotros podemos disculparlos de una o de otra manera. Por lo tanto, si vosotros procuráis solucionar las tareas en la vida para vuestro provecho, para vuestro bien, vosotros estáis en una dirección torcida. Por eso digo: nosotros aceptaremos dentro de nosotros aquel magno Amor de Dios que incluye el bien, los intereses de todos los seres. Alguien dirá: “¿Pero puedo yo solucionar todas las cuestiones?” – Puedes. Sin embargo, nosotros debemos dar paso a la conciencia Divina dentro de nosotros y saber que si yo, desde mi punto de vista individual observo los sufrimientos en la vida, si desde mi punto de vista soluciono todos los deberes, nunca voy a solucionarlos correctamente. Por ejemplo, mi oreja está cortada, mi ojo está sacado, ¿cómo voy a solucionar estas contradicciones? Un promotor maestro americano, al dar órdenes a sus albañiles oficiales sobre cómo levantar una piedra grande, cayó ésta sobre su mano y le cortó dos dedos. Él inmediatamente retiró su mano y dijo: “¡Te agradezco, Señor!” ¿Por qué agradece? Él agradece porque no le fue cortada toda la mano. Este es el lado bueno del trabajo, ¿pero puede este agradecimiento restablecer la pérdida de los dos dedos? Como hombre – no puede, porque ha perdido este arte, pero como una estrella marina podría restablecerlos. Por lo tanto, de aquí sobresale esta contradicción. Frecuentemente, nosotros preguntamos: ¿Por qué sufro yo? No preguntéis por qué sufrís, sino preguntad por qué está el sufrimiento en el mundo, por qué está el sufrimiento en toda la Naturaleza. Simultáneamente cuando vosotros sufrís, miles de otros seres dan su vida. En este momento cuando de nuestra cabeza se toma solo un pelo y vosotros sentís dolor, puede que de otros se les esté tomando toda la vida. Y vosotros preguntáis: “¿Por qué me toman este pelo, qué derecho tenéis de tomarme el pelo?” Este que toma la cabeza de la gente ¿te va a preguntar para tomarte un pelo de tu cabeza? Tú preguntas: ¿Por qué tomas un pelo de mi cabeza? – Este es un trabajo mío. A mí me hace falta un pelo de tu cabeza, nada más, no hay por qué tú reflexiones. Nosotros, la gente contemporánea, para nosotros reflexionamos muy bien, pero cuando llegamos a los demás, que ellos están sufriendo, que esto, que aquello, decís: “No hay por qué reflexionar para ellos”. Si reflexionáis así, os pareceréis a aquel negro, un predicador americano, que desarrollaba delante de sus oyentes la cuestión de cómo Dios creó al hombre. Él contaba que el Señor hizo al hombre de un barro bonito y le puso sobre el seto a secarse. Uno de los oyentes le pregunta: “¿Y el seto quién lo creó? – Este no es un trabajo vuestro, para vosotros esto no es importante. Para mi es importante secar el hombre sobre el seto, y cuando le seque, levantaré el seto”. En general, tal es y nuestra filosofía. Todos nosotros, y gente mundana, y religiosa, procuramos solucionar las cuestiones parcialmente. Nunca podéis solucionar las cuestiones parcialmente. La vida parcialmente es no solucionable. ¿Qué número es entero? Número entero es este que contiene todas las partes dentro de sí. Si en cierto caso de la vida estáis en desarmonía, o sea, con una parte del todo, ¿por qué vais a contender con esta parte? No sois vosotros los que podéis enderezar este error. Por ejemplo, nosotros vemos cómo es esta ley en la Naturaleza, cómo actúa ahí. Si tenéis cierta herida en algún órgano de vuestro cuerpo, vosotros sentiréis dolor. Vuestra mano puede tratar de ayudar a vuestro cuerpo, pero no va a poder. Hay una fuerza en vuestro organismo que puede quitar este dolor. Vosotros debéis apelar hacia esta fuerza y cuando ésta llegue, quitará este dolor en vuestro organismo. Vosotros tenéis ciertas desgracias en vuestra vida – apelaréis hacia esta fuerza interna en la Naturaleza. Ésta arreglará vuestras partes, pero para esto no debéis tener prisa. Alguien dice: “Pero yo quiero que cese este dolor, que se quiten estas desgracias.” ¡No vais a tener prisa! Este dolor cesará, estas desgracias serán quitadas, no cuando vosotros queráis sino cuando ella encuentre que se debe. Alguien quiere que ocurra un milagro, que de golpe cese cierto dolor. Esto no es un milagro. Cada médico puede untar el lugar enfermo con cocaína y que el dolor desaparezca, pero éste desaparece temporalmente, no plenamente. Para que desaparezca cierto dolor, para que el hombre se vuelva un ser razonable, se requiere tiempo y espacio. Yo tomo estas dos palabras no en un sentido ordinario, no así como habitualmente comprenden. Bajo estas palabras yo comprendo una expansión incesante del alma humana, porque todo depende de lo ilimitado. Si un hombre es ilimitado, él puede expandirse tanto como quiere. Nosotros sufrimos porque no tenemos tiempo, estamos limitados. Si dan a un hombre un lapso de tiempo largo, él todo puede hacerlo. Y cuando se arreglan las fechas de pago de alguna póliza, cada uno pide un tiempo más largo, un lapso de tiempo más largo. Aquel que tiene que tomar dice: “La fecha de pago será por tres meses.” Aquel que tiene que dar dice: “No por tres meses, sino por lo menos por un año, dos, tres, como mucho hasta diez años.” Cuanto más corta sea la fecha de pago, tanto más su corazón se aprieta. Por lo tanto, nosotros, la gente contemporánea, tenemos pólizas con fechas de pago de corto tiempo, de manera que nuestro corazón se aprieta. Traen alguna póliza, nos dicen: “Paga esta póliza.” Pues yo os digo: Tomad esta póliza con una fecha de pago de largo tiempo. La Enseñanza de Cristo es una Enseñanza Divina que soluciona la vida en su plenitud interna. Nosotros, la gente contemporánea, nos engañamos, pensamos que los bienes materiales son una necesidad. Los bienes materiales son una consecuencia de aquella vida espiritual interna. Por lo tanto, cuando somos razonables, los bienes materiales vendrán. Nosotros para éstos no debemos pensar, sino que debemos pensar en cómo llegar a ser razonables. Cuando eres razonable, puedes tener una casa hecha solo de cristales, y la luz vendrá de todas partes. Si eres razonable, puedes tener los jardines más bonitos, los medios de comunicación más modernos: faetones, automóviles, etc. Por lo tanto, la cuestión no es de si tienes jardines o no, lo importante es que la vida razonable crea todos los bienes. Nosotros podemos decir que aquellos que han vivido antes que nosotros no eran razonables. No, el orden y el arreglo que ahora existe se deben a seres razonables, pero si este arreglo hoy en día no es bonito, si no satisface a la gente, éste se debe a aquellos seres irrazonables que lo han estropeado. Diréis: “¿Cómo es posible esto?” Si os hacéis una casa bonita, con todos los dispositivos modernos y la dais bajo arrendamiento, pero cuando regresáis a vivir de nuevo en ésta, encontráis todo destruido, estropeado, pregunto: ¿Cuál es la causa de esto? – Aquellos que han vivido allí. Así y nosotros hoy en día hemos estropeado el orden y el arreglo contemporáneos. Todas las tuberías, canalizaciones, todo lo hemos estropeado y por encima de esto preguntamos: “¿Por qué el mundo no anda?” ¿Pues cómo va a andar? No, nosotros debemos regresar a aquellas leyes y reglas que regulan la vida. ¿Penáis que aquella muchacha que estaba de bailes y rotaba con este, con aquel muchacho toda la noche como mareada, ha adquirido algo? ¿Pensáis que después de haber rotado con algún muchacho, como algún derviche, después de haber tragado el polvo de este edificio y regresa a su casa cansada, sudada, que ha adquirido algo? Después de algunos días de este baile, ella ha ganado una neumonía seria, se acuesta enferma y dice: “Me han hechizado algo.” Dicho con otras palabras: no hay por qué ir a bailes, empujarnos en este edificio cerrado allí, respirar el aire polvoroso. Su bien amado – el espíritu, dice: “No hay porqué girar en el baile, sino como los pajaritos iremos al bosque para respirar el aire puro”. Así que, nosotros, la gente contemporánea, nos creamos ciertas diversiones, pero algunas de éstas no se parecen a diversiones infantiles. Yo no sé a qué se parecen estas. Si decido asemejarlas a algo, aquellos que se van a bailes, dirán: “¡Ah, él está contra el baile!” Yo no estoy contra los juegos, pero éstos deben ser razonables. Yo no estoy contra el comer, pero éste debe ser razonable. Yo no estoy contra esto, que tengáis casas, pero debéis utilizarlas razonablemente. ¿Para qué te es hacer una casa que vale 5-6 millones de levas, y endeudarte tanto que toda la vida pensarás en pólizas? Hazte una casita pequeña, para que y tú, y tu mujer, y tus hijos estén contentos. No digas que las condiciones de la vida son tales. Sí, las condiciones de la vida son tales, pero la sociedad contemporánea debe comenzar a pensar. Dice la Escritura: “Bienaventurado este siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” ¿Aquellos hombres de Estado que fueron puestos al poder, cumplieron esta regla? ¿Puede el pueblo búlgaro decir de sus dirigentes: “Bienaventurado este siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”? ¿Por qué? Un hombre de Estado en algún país no viene para arreglar sus trabajos. Pues si él es pobre, y cuando viene al poder, quiere primero arreglar sus intereses personales, y luego estos de su pueblo, ¿qué muestra esto? Esto no es comprensión de los intereses del país. El primer trabajo del hombre de Estado es arreglar los intereses de su pueblo. Él debe poner su mente, su corazón, su voluntad y todo aquello que es elevado y noble en él, para su pueblo. ¡Él debe ser absolutamente honesto! Hace algunos días, un señor me contaba la siguiente cosa: “Desde la liberación para acá, nosotros los búlgaros, en aspecto comercial hemos conseguido tener facturas dobles con todos los países, Alemania, Austria, Rusia, con excepción de Inglaterra. Una de la facturas muestra el valor verdadero de la mercancía, y la otra – el ficticio. Los ingleses dicen: “¡Nosotros no podemos dar una factura doble, nosotros somos un pueblo honesto, noble!” Este es un rasgo bueno en ellos. Si vosotros tenéis en vuestra vida dos facturas ¿esto es honesto? ¡Observad la cuestión razonablemente! Si dais una factura doble os parecéis a Alemania, a Austria, a Rusia; si dais una factura os parecéis a Inglaterra. Yo elogio a los ingleses. ¡Todos los pueblos deben ser honestos! Por fin, pregunto: ¿Por qué les hacen falta a los comerciantes búlgaros dos facturas? Dirán: “Eh, para arreglarnos los trabajos”. ¿Habéis arreglado vuestros trabajos con dos facturas? He aquí, 50 años ya desde que los búlgaros se liberaron (del yugo turco – n.d.t.), y todavía más se hundieron. ¿Qué les hace falta a los búlgaros? ¡Honestidad les hace falta! ¿Y qué más les hace falta a los búlgaros? – Justicia. A todos los pueblos eslavos les hace falta justicia. Los búlgaros no han aplicado todavía la justicia. A los búlgaros les hace falta y amor, pero no este amor ordinario. Con todo esto yo no quiero en vano criticar al mundo, sino que principalmente observo las cosas y digo que le hace falta algo al mundo. “Bienaventurado es”, dice la Escritura, “aquel siervo”. ¿Cuándo es bienaventurado? – Solo bajo la siguiente condición: Cuando él comprende esta vida Divina interna. Vosotros debéis comprender no solo los intereses del pueblo búlgaro, pero ha llegado el tiempo cuando toda la gente espiritual debe comprender los intereses de toda la humanidad. Nosotros debemos comprender no solo los intereses de toda la humanidad, sino que debemos incluir y los intereses de los ángeles, porque tenemos relaciones con ellos. Con respecto de los ángeles, con respecto de los seres superiores, nosotros somos raíces, y ellos, con respecto a nosotros, son las ramas. Si para nosotros ellos existen o no, o sea, si los reconocemos o no, esto es otra cuestión, pero los ángeles son ramas para nosotros, y nosotros para ellos – raíces. Hay y seres más superiores que los ángeles que componen flores y frutas de esta vida. Entonces, por encima de nosotros hay otra vida – más superior –, que regula nuestra vida, nuestros comportamientos. Por lo tanto, si mis comportamientos, como raíz abajo en el terreno, son rectos, entonces y los comportamientos de una otra vida, de las ramas, serán, al respecto conmigo, rectos, normales. Y así, nosotros solucionamos una magna tarea en el mundo. ¿Quiénes nosotros? – Estos en los cuales la conciencia se ha despertado. Como raíz, vosotros vais a solucionar esta cuestión de una manera; como rama – de otra manera. ¡Pero como hombre debéis solucionar esta cuestión! Y cada hombre debe solucionar la cuestión como un genio. ¿Pero podrá? Si podrás, esto es otra cuestión. Cada niño, cuando empieza la escuela, pregunta: “¿Podré aprender el alfabeto?” – Puedes. La madre dice: “Puedes, Ivancho, puedes”. Y este niño se va a la escuela con su bolsita. Después de un año él sabe el alfabeto, sabe las sílabas y un poco de leer. Al segundo año sabe más, al tercero – todavía más, y después de 12-15 años de estudio pasa por un buen hombre de estado. Pregunto: ¿Este Ivancho, este Stoyancho, nació como científico, como un gran hombre? No, en este Stoyancho solo había posibilidades que él podía desarrollar. Este hombre es bienaventurado. ¿Por qué? – Porque desarrolló sus capacidades, sus dones y los utilizó por el bien de sus prójimos. Ahora, yo afecto una cuestión que es tan interesante para vosotros: acerca de vuestra felicidad, de vuestra mente, de vuestro corazón, de vuestra alma. Esta cuestión tiene otras fronteras, así como Bulgaria tiene sus fronteras determinadas, Inglaterra tiene sus fronteras determinadas, Francia tiene sus fronteras determinadas, Rusia tiene sus fronteras determinadas, etc. Cuando entráis en cualquiera de estos países, vosotros sentiréis las fronteras de estos países. Después de entrar en Bulgaria, por ejemplo, en primer lugar os recibirá un guardia búlgaro y os preguntará: “¿Sabe búlgaro? – No me lo sé. Cuando vais a Inglaterra, a América, os preguntarán: “¿Sabe inglés?” Si no sabéis, os encontrarán un traductor, pero entonces vosotros no vais a considerarse como un ciudadano de este país, sino como un extranjero. Fuera de estas fronteras existe otra (frontera – n.d.t.) – un país con fronteras amplias. Nosotros nos hemos adentrado ya en estas fronteras. Así como os preguntan en Inglaterra de si sabéis el idioma inglés, así os preguntarán y cuando entréis en estas fronteras más amplias – ¿Sabe nuestro idioma? ¿Cuál es el idioma de este país? – El Amor. Y Pablo dice: “Si hablo lenguajes humanos y angelicales, pero no tengo amor, un ciudadano de este país no puedo ser”. Ahora, cada uno dirá: “yo he probado el amor”. Que pruebes el amor y que tengas amor, estas son dos cosas diferentes. Que pruebes el amor, que tengas el amor y que vivas en el amor, esto también son conceptos diferentes. Que pruebes el amor, que tengas el amor, que vivas con el amor y que seas uno con el amor, esto es todavía más. En el amor hay estados diferentes. Alguien dice: “Yo he probado el amor”. ¿Lo tienes? – Lo tengo. ¿Vives con él? – Vivo. ¿Eres uno con él? – Uno soy. Y así, si tienes el amor, en dirección recta estás. Camina con él por este camino hasta llegar a la unidad con esta vida. Ahora, ¿por qué suceden todas estas guerras en el mundo? ¿Por qué aparecen estas incomprensiones entre la gente? Estas son tareas que deben solucionarse. Pregunto: ¿Para qué nos hacen falta estas magnas teorías contemporáneas que existen? Supongamos que tenéis tal fuerza en vuestra mano que podéis levantar la Tierra. ¿Para qué podéis utilizar esta fuerza vuestra? Si vais por el mundo y comenzáis con vuestra mano a levantar a todos los planetas de su camino ¿pensáis que aquellos seres más magnos que vosotros os dejarán así para que utilicéis vuestra fuerza, que juguéis? ¿Qué hacen aquí los ciudadanos cuando ven que algunos niños tiran piedras por la calle, juegan y golpean por la cabeza a algún transeúnte? – Llaman a algún guardia, otorgan a él a los niños para que los castigue – y se van. Ahora, nosotros, la gente contemporánea, ¿no nos parecemos con nuestros pensamientos a estos niños? Cada uno hace tiroteos. Todos preguntan: “¿Por qué el Señor ha hecho al mundo así, por qué yo soy infeliz, por qué yo soy cojo, por qué yo soy ciego, por qué mi madre, mi padre, mi mujer murieron?” Dicen: “¿No tenemos derecho de preguntar?” – Tienes derecho de preguntar. Entonces yo respondo: Dios, cuando te dio piernas, ¿tú las utilizaste para lo que estaban predestinadas? Vamos a ver cuáles son las consecuencias de todo lo que no fue utilizado como se debe. El Señor, cuando te dio manos, ¿las utilizaste tú para lo que estaban predestinadas? ¿Para qué están creadas las manos? – Para hacer la Justicia Divina. El Señor, cuando te dio ojos, ¿los utilizaste tú para lo que estaban predestinados? El Señor, cuando te dio mente, ¿La utilizaste para lo que estaba predestinado? Las piernas están creadas para hacer bien con ellas. Las manos – para expresar la Justicia Divina. Los ojos – para expresar la Verdad Divina. Las orejas – para adquirir conocimiento y que lo transmitas. Estas son solo percepciones parciales. Digo: nosotros colectivamente debemos percibir este desarrollo, y si tú eres débil en algún aspecto, encontrarás a alguien que camina por este camino y él te ayudará. Alguien dice: “Yo soy pecador, un hombre caído”. ¡No pienses así! Dirigirás tu mente hacia todos los seres buenos, superiores, en Inglaterra, en América y en otras partes, pedirás su colaboración, y ellos te la darán. Yo os voy a explicar esta ley, volteándome hacia el organismo humano. Cuando una parte del cuerpo está enferma, entonces esta apela hacia todos los demás órganos para que le vengan a ayudar y cooperen con ella. En tal caso el organismo envía energías vitales hacia esta parte para restablecer su estado. Y así, nosotros la gente contemporánea, debemos tener una filosofía correcta, otra percepción acerca de Dios, y no que Le percibamos como una fuerza fuera de la Naturaleza y ahí buscarle, como los niños. A Dios debemos percibirle como una Fuerza amorosa que penetra en todas partes en el espacio, y que puede arreglar nuestra vida, nuestros comportamientos. Por ejemplo, los trabajos de algún comerciante están confundidos. ¿Por qué? – Él no ha vendido honestamente, no daba honestamente sus pólizas. Este comerciante puede ser que haya quebrado hasta 10 veces. ¿Por qué tenéis que enriqueceros de una manera deshonesta? La mujer, los niños de este comerciante pasan enfermedades, les suceden una serie de desgracias. Él me pregunta por qué es tan infeliz. – ¡Porque comiste el dinero de tanta gente, porque arruinaste los hogares de tantas familias pobres! Estas infelicidades regresaron y a ti. “Pero yo tenía necesidad” – Y esta gente tenía necesidad. Es una nobleza que el hombre lleve los sufrimientos por lo común, por lo colectivo. Prefiero yo, un hombre, pasar hambre que castigar a 100 personas para que pasen hambre. Y así, para todas estas desgracias que nos vienen, una de las dos cosas debemos saber: o que hemos comido el dinero de tanta gente, o que hemos quebrado diez veces. Decís: “¡No quiero ser tal hombre!” ¡Bien, entonces piensa de otra manera! Si tú piensas que esta injusticia está dentro de Dios, dentro de las cosas, y que tú eres el hombre más prudente, entonces yo soy el primero que llegará a ti para que me digas: de dónde has venido, cuál es tu predestinación; cuál era el estado de nuestra Tierra hace 500 millones de años; cuál es el estado del Sol, hay habitantes ahí o no; cuál es el estado de la Vía Láctea, hay vida ahí o no. El hombre científico que pregunta por qué el Señor creó el mundo así y no de otra manera, debe saber más que Él. Y éste, cuando le haga todas las preguntas, dice: ¡Pues no lo sé! Como no sabes, debes callarte y escuchar. El hombre pequeño escuchará a su maestro, y el Maestro le enseñará. Esto no es malo. Es una nobleza escuchar, prestar atención cuando un hombre científico te cuenta las leyes en el mundo. Ahora no voy a decir que sois ignorantes, porque la cuestión no está en la ignorancia, pero la cuestión es que nuestros comportamientos lleguen a ser correctos, comportamientos amorosos. Cuando te encuentres conmigo en el bosque, que no te encuentres conmigo como con algún oso, de manera que tiemble mi corazón. Ni tampoco cuando yo me encuentre contigo que sea un oso para ti, de manera que tiemble tu corazón. ¿Qué hacéis cuando os encontráis con algún oso? Cuando os encuentre un oso en el bosque, vuestro corazón empieza a bombear (más rápido – n.d.t.), y él, como algún filósofo, con sus pequeños ojitos, camina tranquilísimo, no teme de vosotros. Alguna vez los osos son muy nobles. De nuevo os daré el ejemplo del oso y aquel sarakatsaní (persona de un grupo étnico griego – n.d.t.) en el bosque. Un sarakatsaní vivió en Stara Planina, donde hace una serie de años pastaba a sus rebaños. Un día, sin embargo, cuando pasaba por un sendero estrecho, mira frente a él a un oso. Éste camina hacia arriba, él – hacia abajo, se encuentran. Ahora nos hemos metido en un lio, se dice a su mente el sarakatsaní. Se encuentra él ante una tarea no solucionada y piensa en cómo solucionarla. Se ve, un buen hombre era él, según Dios ha vivido, por eso, nota que el oso se aparta, se acerca a una peña y se levanta, le abre camino para pasar y como si le fuera diciendo con su mirada: “¡Pasa!” Él lo mira, quiere convencerse de que éste no tiene alguna estrategia específica, pero ve que el oso verdaderamente le ha abierto el camino y le espera pasar. Él va, camina, pero voltea hacia atrás para ver lo que hace el oso. Éste sigue su camino, pero de vez en cuando voltea hacia atrás y dice “adiós”. Diréis que esto es solo un cuento. No, hay muchos osos nobles y con conciencia. Si un oso puede hacer esto, ¿cuánto más un hombre razonable puede hacerlo? Todos nosotros tenemos errores, no voy a contar para qué y por qué, pero todos debemos enderezar nuestros errores y vivir de la nueva manera. Percibiremos estas cosas colectivamente. Alguien dirá: “Yo viviré solo para mi mujer y para mis hijos”. – Si vives así, morirás. “Pero yo viviré para mi pueblo” – Si vives así, morirás. “Pero yo viviré para la humanidad”. – Si vives así, morirás. “Pero yo viviré para los ángeles”. – Si vives así, morirás. “¿Pues para quién viviré?” – Si vives para Dios, tendrás toda la vida en ti, serás siempre vivo. ¡Para Dios viviremos! Así dice y la Escritura: “¡Esta es vida eterna para conocerte a Ti el Único Dios Verdadero!” (Juan 17:3 – n.d.t.) Si vivimos para Dios, nosotros tendremos las condiciones de esta vida ilimitada e infinita. ¿Por qué es así? Porque los comportamientos de estas raicitas pequeñas se determinan por nuestros comportamientos hacia Dios. Si están rectos mis comportamientos hacia Dios, en cualquier dirección, yo seré vivo. Si mis comportamientos y hacia la ramita más pequeña son amorosos, tendré toda la cooperación de Dios. Si tú, como algún comerciante, como algún labrador, o como algún maestro, tu alma está llena con aquel Amor Divino y se expande, tu vida cobrará sentido. Pero, aunque tú incluso fueras un rey, y no tienes este Amor, la corona de tu cabeza será pesada. Alguien dice: “Yo me negaré de esta Enseñanza, yo me negaré del Amor, la Sabiduría y la Verdad”. Negarte del Amor significa negarte de la vida. Negarte de la Sabiduría significa que caigas en esclavitud, en insensatez. Negarte de la Verdad significa entrar en el infierno. Que recibas el Amor, esto es vida. Que recibas la Sabiduría, esto es luz. Que recibas la Verdad, esto es libertad, un ademán amplio. Estas cosas debemos percibirlas colectivamente y que comúnmente solucionemos esta cuestión. La cuestión no es que hagamos feliz solo a un hombre. Se dice en la Escritura: “Bienaventurado este siervo”. ¿Cuál siervo? Ahora, todos nosotros, y aquí, y en América, y en Inglaterra, y en Francia, y los seres más inferiores, y los más superiores que nosotros, todos sirven a un amo a quien le llaman Señor. El Señor es manifestación de aquel magno Amor en el cual no hay cambio ninguno. El Amor de Dios es igual hacia todos los seres. Bajo la palabra “Señor”, los ángeles comprenden a este Ser que tiene comportamientos amorosos iguales hacia todos los seres. Este Ser acude en ayuda igualmente hacia todos los seres, desde el más pequeño hasta el más grande, y esto según sus necesidades. Este Ser igualmente arregla los comportamientos de todos los seres. Yo frecuentemente he hecho pruebas y he encontrado que algunas arañas son muy nobles y pueden percibir el pensamiento humano, y algunas arañas son irrazonables. Miro, alguna araña ha cogido una mosca. Le digo: “¡Suelta esta mosca!” Ella no me escucha, me dice: “¿Entra esto en tu trabajo? ¡Venga, vete!” Digo: “¿Ah sí? En mi presencia no te permito comer esta mosca. Si no te hubiera visto, otra cosa, pero ahora – la vas a soltar”. Tomo mi bastón y extiendo la mano para estropear su telaraña. Inmediatamente ella huye y la mosca huye, se libera. Otra vez, miro a alguna araña noble, ha capturado una mosca y yo le digo que la suelte. Ella se queda, se queda un poco, luego miro, la miro, se va a la telaraña, corta los hilos con los cuales está hecha, libera la mosca, diciéndole: “Venga ahora, vete, puesto que me fue dicho a soltarte”. Le digo después de esto: “Yo te elogio de que actuaste noblemente. – Eh, otra vez no te voy a escuchar, pero ahora así hice”. Hay arañas nobles, pero no siempre. Alguna vez concientizan y alguna vez no concientizan. Pregunto: ¿Por qué esta araña cortó el hilo? Porque, si ella misma no lo corta, yo la haré cortarla y liberar la mosca. ¿Pensáis que si vosotros habéis cogido una mosca y no la soltáis, y yo os digo que la soltéis, que mi bastón no va a jugar por vuestra cabeza? Y luego decís: “¡Qué catástrofe ocurrió!” ¡Barreré esta telaraña, de manera que milagro ocurrirá! Bastón hay, ¿comprendéis? Y varita hay. “Bienaventurado aquel siervo que hace esto lo que el Señor quiere”. ¿Comprendéis ahora lo que sobreentiendo bajo la palabra “Señor”? Bajo “Señor” comprendo aquel Ser cuyos comportamientos son igualmente razonables hacia todos los seres, sin diferencia. Por lo tanto, Dios es el Ser más elevado, el más noble, el más razonable, por el cual debemos en cada momento ser listos de hacer Su voluntad, en cualesquiera condiciones que nos encontremos. ¡Y podemos hacerla! Esto sobreentiende Cristo en el versículo dado: “Bienaventurado aquel siervo que hace la voluntad de Dios”. Algunos dicen: “Pero así se engaña a la gente”. Sí, si no cumplimos las cosas desde este alto punto de vista, siempre vamos a engañarnos. No penséis que tan fácilmente lograréis esta cosa. A nosotros nos espera no solo una vida de trabajo forzado, sino que nos hacen falta miles de años de afán forzado, de trabajo forzado, para que introduzcamos aquellos elementos que son necesarios para la mejoría de la humanidad. No nosotros, sino que esta magna conciencia Divina edificará a toda la humanidad. Y vosotros, los que me escucháis, si cumplís esta ley, vuestros cuerpos cambiarán, tendréis un cuerpo de una materia más noble, más fina, vuestra conciencia también cambiará, se expandirá, y aún en esta existencia se os abrirá el pasado, se os abrirá y el futuro. Ahora, preguntan algunos: “¿Tú de dónde vienes? – No lo sé. - ¿Pues de qué origen eres? – No lo sé. - ¿Hay otro mundo? – No lo sé.” Yo me he encontrado con teósofos importantes que empiezan a convencerme y decirme: “Aunque no haya otra vida, si vivo bien o mal ¿pierdo algo con esto?” Por supuesto que pierdes, pierdes tu vida. La muerte es una pérdida. Ha venido él a contarme de si hay Señor, de si no hay, de si hay otro mundo, de si no hay. Yo de ahí vengo y él ahora va, y me va a contar qué hay allí y qué no hay. Digo: “De ahí vengo y las últimas noticias me las sé”. Algunos dicen: “Es muy dicho”. ¿Qué es lo mucho? Yo muestro la posición natural. Tú todavía no has salido fuera, no te has vestido, no te has lavado, y yo me he levantado a las 4 horas, fui al campo, oí cómo cantan los pajaritos, vi cómo el Sol salió. “¡Cómo, el Sol no ha salido, yo no lo veo!” ¿Pues cómo lo vas a ver? Tú todavía no te has levantado, estás en tu cama, y yo de ahí vengo. Tú te levantarás, te vestirás y saldrás. Desde tu casa no vas a ver el Sol. Si te levantas como yo a las cuatro horas, las condiciones entonces serán unas y mismas, y para mí y para ti. Si duermes, nada verás. Para todos vosotros se requieren unas y mismas condiciones. A nadie se le da por gracia. Alguna gente “por gracia” lo comprenden así: Que su abuelo se muera para dejarles una herencia”. Esto no es gracia. Los hindúes tienen las palabras “karma y dharma”. El karma sobreentiende destino, consecuencias malas, o sea, esto lo que has hecho te lo harán, y el dharma sobreentiende las más bonitas condiciones que Dios ha dado a disposición de tu alma. Esto se te da como gracia. Toda la gente alrededor te ama, todos tiemblan y están listos de cumplir cada deseo tuyo. A esto en el mundo cristiano le llaman “gracia” y dicen que la gracia libera al hombre de todo. No, la gracia muestra que este ser ha vivido de acuerdo con las Leyes de Dios, por esto tiene esta gracia. Y para aquellos seres que no han vivido de acuerdo con la Leyes de Dios, no hay gracia – para ellos hay karma. “Bienaventurado este siervo”, dice la Escritura. ¿Cuál siervo? – El que hace así como su amo quiere. ¿Y qué quiere nuestro amo? – Que realicemos esto lo que Él ha puesto en nuestra vida como tarea, o sea, que utilicemos razonablemente nuestra vida. Tú puedes utilizar tu vida como quieras, pero una cosa es cierta, que las consecuencias no serán tales como quieres. Por lo tanto, si quieres que las consecuencias sean tales como a ti te complacen, aplicarás esta vida amorosa en el mundo, o sea, estarás en acuerdo con el Amor de Dios, y es el Amor el que da a luz a la vida. Y siempre cuando estamos tristes, afligidos, esto proviene del hecho de que nosotros hemos perdido el Amor de algún Ser Superior. Alguna vez sientes como si el mundo debajo de ti se está destruyendo, experimentas una aflicción grande, sufrimientos. ¿Por qué? – Has perdido el Amor. Alguna vez te sientes alegre. ¿Por qué? – Has adquirido el Amor; éste ha fluido hacia ti, tú alma se ha abierto y tú piensas, reflexionas correctamente. Así que digo: Cuando nosotros adquirimos el Amor de Dios, nosotros adquirimos la vida eterna. ¿Qué cosa más bonita que esto, que penetremos en el Amor de Dios, que estés de acuerdo con él? Y entonces, no debo yo comprobaros de si hay Señor o no, sino que esto será para vosotros un axioma, y que vosotros solo reflexionéis sobre esto, cómo deben ser vuestros comportamientos hacia este Amor, hacia Dios. Y así, todos nosotros procuramos vivir una vida colectiva y sentir la vida de toda la Creación dentro de nosotros. Esto es la vida espiritual. Si queréis vivir como búlgaro, vivir como inglés, vosotros no podéis ser un cristiano; si vivís como francés, o americano, o alemán, vosotros no podéis ser un cristiano. Incluso y si vivís como un ángel, de nuevo no podéis tener la disposición de Dios. Algunos de vosotros dirán: “¿Pues cómo podemos vivir?” – ¡Viviréis por la ley del magno Amor de Dios! Algunos de vosotros dicen: “Nosotros nos torturamos para vivir”. Yo no creo en esto. No hay por qué torturarse para vivir. Esto no se requiere de vosotros. ¡Dios te ha enviado a la Tierra para que cumplas Su voluntad y tú debes vivir! La vida es un bien, ésta no es una tortura. Si nosotros nos torturamos, esto es porque no comprendemos las condiciones de la bondad de Dios, la cual nos conduce hacia el Amor común. Vosotros queréis amar a alguien en el mundo y que él os ame, que tengáis una persona fiel. Yo pregunto a cada uno de vosotros: ¿Ha encontrado esta persona fiel? Yo llamo persona fiel a ésta que no muere. Si ésta muere y luego tienes que buscar a alguna otra, entonces ésta no era la persona cierta. Esta persona no debe morir, debe ser inmortal. Un hombre que muere, él es un ser en el cual no hay amor. ¡Esto significa “vida eterna para conocerte a Ti el Único Dios Verdadero”! Si tú vives en Dios, la muerte está excluida para ti. Y así, esta vida colectiva es necesaria para nuestros nuevos preceptos. Solo de esta manera vosotros podréis solucionar aquellas contradicciones profundas que ahora encontráis en vuestra vida. En el futuro nacerán contradicciones aún mayores. Vosotros tenéis hijos e hijas, pero viene la vejez y vuestro hijo se ha casado, tiene a su bien amada; y vuestra hija se ha casado, y ella tiene su bien amado. Usted se queda solo y todos alrededor empiezan a pensar: “Que se vaya este viejo”. Vosotros sentís estos pensamientos suyos, que os tratan con negligencia, que nadie se interesa por vosotros. ¿Sabéis cuán pesado es este estado de un padre así abandonado? ¿Por qué os han abandonado vuestros hijos e hijas? – Puesto que no tenéis amor hacia Dios. Si vivís así colectivamente, vosotros despertaréis la conciencia de vuestros hijos e hijas, ésta se expandirá y entonces el amor y hacia la madre, y hacia el padre, y hacia amigos tendrá su lugar. En nuestra alma hay sitio para todos. Para cada ser hay un lugar sagrado en nuestra alma. Y cuando viene la mosquita pequeña, o la mariposita pequeña, le daremos lugar, le acariciaremos y le diremos: “He aquí mi jardín, puedes volar tanto como quieras”. Así hace el Señor, de la misma manera haremos y nosotros. Yo miro lo que hacen en Bulgaria los niños pequeños con estas bonitas maripositas. Esta mariposita pequeña se ha posado en alguna parte y los niños pequeños la acosan, y poco a poco con sus dedos la cogen de sus alitas. Alguna vez ella sale más prudente – vuela. Las madres no prestan atención a esto. Éstas deben decir a sus hijos: “Niños, no cojáis las maripositas de sus alitas, vais a borrarles el polvito y después de esto no podrán volar”. ¡Nosotros debemos dejar de coger estas maripositas de las alitas! Yo, cuando veo alguna mariposita, no voy a cogerla de las alitas, a borrar su polvito, a estropear su ropita bonita, sino que le diré: “Pósate sobre mi mano para que conversemos un poco”. Ella andará un poco sobre mi mano y yo le preguntaré: “¿Tú estás contenta de tu vida?” Ella me responderá que está contenta, y yo la dejaré volar. “Bienaventurado este siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”. Ahora, ¡el Señor viene a este mundo! Se dice ahí en el Evangelio, que el Sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán (Mateo 24:29 – n.d.t.). ¡Qué clase de interpretaciones no ha dado la iglesia a estas oraciones! Yo doy otra explicación y además muy simple. “El Sol se obscurecerá” – esto significa que poco amor habrá en la iglesia. “La luna no dará su luz” – esto significa que la iglesia perderá fe, poca fe quedará en ésta. “Las estrellas caerán” – esto significa que poco conocimiento quedará en la iglesia y la ignorancia llegará. Cuando venga el Señor en el mundo, vendrá y una luz nueva, la cual dará un impulso nuevo a la humanidad. Si no viene el Señor, ocurrirá una catástrofe grande en el mundo. ¡El Señor ahora viene! ¿Por qué? – Porque el Amor ha disminuido y todos se congelan. Pues y la fe se ha perdido. Hoy en día hay tomos enteros escritos sobre esto de si hay fe o no. Y en cuanto se refiere al conocimiento, teorías enteras hay escritas sobre todas las cuestiones. Los médicos curan a un hombre y cuando no pueden curarle, le envían a Orlandovtsi (un barrio de Sofía donde está el cementerio Central de la ciudad – n.d.t.). ¿Dónde se fue fulano? – A Orlandovtsi. Se encuentran con alguien, le preguntan: “¿Dónde está tu padre? – Eh, que el Señor le perdone, se fue a Orlandovtsi”. No dice que su padre está en el cielo, sino en Orlandovtsi estaba. ¡Qué percepción! Tu padre no puede ir a Orlandovtsi, él está en aquel mundo, y en Orlandovtsi ha dejado solo las vestimentas. Yo le veo, hablo con él. Como digo que hablamos con nuestros cercanos, extraño se nos ve esto. Hace años a una maestra le llamaron enloquecida solo por eso que dijo: “Venid para que veáis que mis niños, a los que enseño, están visitados por mis parientes partidos. Yo les veo”. Pregunto: ¿Esta maestra estaba con su mente, o sin su mente? Según la gente en el mundo ella está sin su mente, pero según aquella percepción profunda de la vida, ella está con su mente. Por lo tanto, nosotros podemos sacar a un hombre de su mente. ¿Cómo? – Cuando dejamos en su mente una contradicción que él no puede solucionar, inmediatamente puede enloquecerse. He aquí por qué, cuando el hombre duerme, no debemos de golpe despertarle. Nosotros no podemos poner al hombre en contradicciones grandes, fuertes. Las contradicciones son para las naturalezas fuertes, y para las naturalezas débiles – ninguna contradicción, con ellos tiernamente debemos portarnos. Y así, todos debéis tener una percepción interna, profunda. Colectivamente debéis percibir la vida. Debéis orar al Señor, que os ayude a solucionar las tareas de la vida. Debéis amarse a sí mismos, a vuestros prójimos y a vuestros enemigos, y así solucionaréis la vida. Muchos de vosotros han solucionado esta cuestión, y otros todavía la están solucionando. Y así, Egipto cayó. ¿Por qué? – Porque perdió su amor, su fe, su conocimiento. Asiria cayó. ¿Cuándo? – Cuando perdió su amor, su fe y su conocimiento. Babilonia cayó. ¿Cuándo? – Cuando perdió su amor, su fe, su conocimiento. El imperio Romano cayó. ¿Por qué? – Por la misma causa. Y si los pueblos contemporáneos cristianos pierden su amor, su fe y su conocimiento, otros pueblos vendrán a su lugar. Para todos los pueblos la ley es implacable. Alguien dice: “Mi corazón está vacío”. ¿Por qué? – Porque tú no solucionas la cuestión comúnmente, que tengas interés hacia todas las criaturas. Vosotros os conectaréis con toda la gente buena por la faz de la Tierra, sin diferencia de fe, de nacionalidad; os conectaréis con todas las moscas buenas, con todas las plantas bonitas, con todas las fuentes puras, con todo aquello que es magno, elevado, y en tu alma comenzará a fluir aquel magno Amor de Dios, sentirás aquel magno impulso Divino que la elevará. Dios es aquel que elevará tu alma. Él es el que penetra en todas partes. Si nosotros miramos así a la cuestión, si somos portadores del Amor, la Sabiduría y la Verdad de Dios, y si somos cumplidores de Su voluntad, Él siempre mirará hacia nosotros con beneplácito y nos ayudará a solucionar todas las cuestiones. Nosotros iremos solucionándolas con Él. Hoy en día en Bulgaria dicen así: “Siempre hace falta un abuelo obispo”, o sea, siempre debes tener algún Señor, algún grande. Digo: Si es cuestión de grande, ¿hay un grande más grande que Dios? No hay. Yo prefiero hacer Su voluntad, y todo lo demás luego vendrá. Primero, nosotros debemos procurar que nuestros comportamientos hacia Dios sean correctos. “Bienaventurado este siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”. Y yo digo: ¡En estos últimos tiempos el Señor viene! ¡Bienaventurados vosotros cuando os encuentre que hacéis Su voluntad! Entonces empezará la ley del dharma, de la gracia, de la vida eterna. Todas las desdichas contemporáneas que os rodean se van a derretir. Así vosotros encontraréis una vida nueva, con amigos nuevos, con madres y padres nuevos – esto significa que los comportamientos de la gente con respecto de vosotros cambien.
  2. ¡BENDITO! Conferencia dominical dada por el Maestro Beinsá Dunó, el 9 de febrero del 1941, a las 10 a.m., en Sofía – Izgrev. “Padre nuestro” (oración – n.d.t.). “Me regocijaré” (canción – n.d.t.). Leeré solo un versículo: “Bendito el que viene en el Nombre del Señor” (Salmo 118:26 – n.d.t.). “El Espíritu de Dios” (canción – n.d.t.). El hombre debe confiar en algo positivo, real. El hombre en sí mismo no puede confiar, en este sentido como ahora nosotros pensamos. Decís: “El hombre es omnifuerte, todo lo puede hacer”. – Relativamente es así. ¿Si no está la Tierra, qué puede hacer el hombre? El barco es omnifuerte para flotar por el agua, pero si no hay agua, por lo seco no puede flotar. El aeroplano puede volar en el aire, pero gracias al aire. La gente contemporánea ha llegado a una posición, que quiere vivir solo en la Tierra. Dicen: “Que vivamos un poco”. – Pero la Tierra es un lugar donde vosotros os creáis vuestra felicidad o infelicidad. Un lugar donde comienza el destino, tú o serás feliz o infeliz. La Tierra es un lugar de elección. ¿Qué elegirás? Vas a jalar un billete. Ahora yo dejo de lado todas estas reflexiones. Aquí no nos interesamos en la filosofía de los filósofos, puesto que esto de lo que ellos hablan, esto es teoría, mas yo me la sé. Por eso no me interesa la filosofía. Y la ciencia no me interesa, puesto que esto, con lo cual los científicos ahora se ocupan, desde hace mucho me lo sé. Hay algo que ahora y yo estudio, esto me interesa. Si es cuestión del amor el cual la gente tiene, yo me lo sé. No me interesa este amor; de éste la gente muere. Si es de riqueza, no me interesa esta riqueza, ésta forma todas las violencias en el mundo. Si es de pobreza, no me interesa y la pobreza – a ésta yo hace mucho me la sé. A mí no me interesan estas cosas. A mí me interesa en el mundo solo una cosa: Bendito el que viene en el Nombre del Señor. Bendito es aquel hombre a quien Dios le ha dado una mente bendita. Bendito es aquel hombre a quien Dios le ha dado un corazón bendito. Bendito es aquel hombre a quien Dios le ha dado un cuerpo bendito. Esto es para mí una enseñanza. Toda otra filosofía no me interesa. Bendita la Tierra que Dios ha dado para que vivamos. Bendito el Sol que Dios ha dado para que vivamos. Benditas todas las estrellas, bendita toda la gente que viene del Señor y trae algo. Que nos entendamos. Hay algo en nosotros que tiene que cambiar. Alguien dice: “Yo no quiero cambiar”. – Si el niño quiere entrar en el vientre de su madre tan grande como es, ¿podrá entrar? Él entra tan pequeño. Y sabéis que competencia ha soportado para nacer. Sabéis que competencia hay entre los niños hasta llegar a la Tierra. Grande competencia hay para que nazcan. Para el nacimiento de un niño hay 5 millones de candidatos, y solo uno de ellos vendrá. Los demás esperan. Si solo por un niño puede nacer al año, entonces cinco millones de niños tienen que esperar para que llegue el turno de todos. ¿Cuál será vuestra situación, si vosotros sois de los cinco millones de candidatos y tendréis que esperar cinco millones de años? Una estadística es esto. Hay una competencia todavía mayor que ésta. Esta competencia es nada. Pero esta estadística es suficiente. En esto, la gente que ha llegado a la Tierra, es descontenta. Tal competencia han aguantado, han llegado y como han llegado están descontentos. Ellos se parecen a aquel manafin turco (hombre turco de Asia Menor – n.d.t.). Daban un barco de vapor inglés en la lotería. Le cayó el barco de vapor al manafin. Cuando le llevaron dentro del barco para verlo, él se enloqueció. Le llevaron al hospital. La gente, cuando viene aquí, se vuelve chiflada. Dicen: “Sacadme, no quiero en este barco de vapor”. Muchos huyen de la vida. Digo: ¿Sabéis de dónde habéis venido y a dónde vais? Ahora yo quiero que reflexionemos. Ni mucho menos tengo en la mente asustaros. Ahora yo no os hablo del infierno, sino de la creación del paraíso. Vosotros pensáis que hay algún paraíso en alguna parte. Yo ahora en el paraíso vivo. Nosotros estamos en el paraíso. Muchos ahora sois candidatos para salir fuera del paraíso. Digo: Mirad que no salgáis del paraíso afuera. ¿Si pierdes tu mente, no estás fuera del paraíso? ¿Si pierdes tu corazón, no estás fuera del paraíso? ¿Si pierdes tu cuerpo, no estás fuera del paraíso? Decís: ¿Cómo está en el paraíso? – Se está en el paraíso cuando tienes una mente bendita. Se está en el paraíso cuando tienes un corazón bendito. Se está en el paraíso cuando tienes un cuerpo bendito. Si pierdes las cosas bendecidas por Dios, tú estás fuera del paraíso. Dice: “¿Qué cosa es fuera del paraíso?” Ahora muchos predican de aquel mundo, pero no han ido, no saben nada y predican. Yo considero, esto es una novela. Puede que alguien os diga: “Os voy a hablar de aquel mundo – no he ido, pero así como he leído. Os hablaré del infierno – no he ido, pero así como he leído, os contaré de éste”. Interesante, gente científica cuenta que el infierno está muy lejos del cielo. El cielo está arriba, el infierno está abajo. ¿Si el infierno está tan lejos del Cielo, cómo es posible para el rico que estaba en el infierno, que levantando sus ojos vio a Abraham? ¿Si el Cielo está tan lejos como la Luna, a un hombre puedes verlo entonces desde la Tierra? Para que lo veas, entonces muy cerca está. Se dice que solo un abismo grande había, pero la gente conversa allí, se miran entonces. Dicen que el infierno es fuego. Fuego es, pero este fuego no es visible, sino que está dentro. Hay algo que afecta la garganta. Ahora vosotros pensáis que hay trinches con las cuales los diablos pinchan a la gente. Es posible. Cada hombre en su mente lleva un diablo. No es voluntarioso el diablo, sino que es inflexible, un ser con nada corregible. Cada hombre lleva en su corazón un corazón tenaz. Hombre tenaz es este. Cuando el diablo de cabeza dura y el hombre tenaz se juntan en un lugar, ellos forman el infierno. Y la Escritura está de acuerdo con esto. Cuando los abogados argumentan, presentan hechos – el abogado presentará tal o cual artículo – y yo presento las palabras de Cristo que dice: “Tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber; estuve en la cárcel y no me visitasteis; id vosotros malditos al infierno, y vosotros siervos suyos id al infierno” (Mateo 25:41-43 – n.d.t.). Ahora aquellos que no comprenden la palabra maldito, lo que significa, ¿qué entienden? Maldito, significa que pongas a un pájaro en la jaula. Que pongas a un pájaro en una jaula pequeña, y que no pueda salir. El maldito en jaula vive, no está en libertad. Ahora ponen una gacha que no es. Ellos piensan que es maldito, que es algo así. Por ejemplo, el oro es muy “maldito”, a cien grados no se derrite y a 1000 no se derrite, más tienes que encandecerlo para que se derrita. Dice: “Muy maldito es este oro”. ¿Por qué no se derrite? El oro dice: “Quiero que me amen mucho”. El estaño con poco amor se calienta. Cuando lo calientas a 120 grados, se derrite, pero el oro a 120 grados dice: “Tal amor no me hace falta”. El hombre debe tener algo en que confiar. Nosotros físicamente confiamos en el Sol, en la Tierra. Si no está la Tierra para retener la energía solar, si no está el Sol para enviarnos su energía, nosotros no tendríamos condiciones para vivir en la Tierra. Entonces confiamos en esto. Nosotros confiamos en la mente del hombre, confiamos en el corazón humano, confiamos en los sentimientos humanos. El corazón es un órgano a través del cual se realizan los sentimientos. Debéis saber cuál es la correlación entre la mente, el corazón y el cuerpo. El mundo cordial es movible. Éste es extremadamente movible. Si entráis en el mundo espiritual del corazón, vosotros en el mundo espiritual nunca vais a encontrar seres sentados como vosotros en un lugar. En el mundo espiritual todo está en movimiento, y se mueven tan rápido, que cuando se mueven vosotros nada veréis. Alguna gente piensa que puede ver. Tú puedes ver solo esto, lo que has llegado a igualar con su fuerza. Cuando te mueves con la rapidez con la cual ello se mueve, tú lo verás. Si se mueve más rápido que tú, esto se vuelve invisible para tu vista. Entonces hablamos desde otro punto de vista. Tú no puedes amar a un hombre si en ti no hay movimiento. El Amor es el movimiento más potente que existe en el Universo. Un movimiento constante, y movimiento más rápido que éste no hay. Simultáneamente él se encuentra en todas partes. No hay lugar en el mundo donde el Amor no esté presente. No es que él sea grande, pero con su movimiento él está presente en todas partes. Ahora vosotros me diréis: “Explícanos”. – No hay qué explicaros. Porque si lo explico, completamente os vais a enrollar en esta gacha. Sin explicaciones más tarde lo comprenderéis. El Amor está en todas partes. No hay lugar en el mundo donde no hay Amor. Diréis: “¿Por qué yo no lo siento?” – Has cortado las comunicaciones. Has cerrado las ventanas, afuera el Sol brilla, pero en la habitación donde tú estás, está obscuro. El hombre puede interrumpir el camino del Amor que debe manifestarse en nosotros. Los humanos solos se enredan ahora. Predican que debemos morir. Que nos aclaren dos cosas. Umiram (“me muero” – n.d.t.) – en búlgaro poned una coma detrás de la U: U, MIRA (“u” significa “en” y “mira” en este caso significa “mundo” – n.d.t.) – entonces en un mundo nuevo entra, en un mundo de tortura. De nuevo está en el mundo, de nuevo vivirá, no serás rico, dinero no tendrás, apartamiento no tendrás, padre no tendrás, automóvil no tendrás, como un gitano serás. Incluso alguna vez yo me siento concienzudo de hablar del mundo Divino, puesto que después de hablar acerca del mundo Divino, nosotros nos imaginamos esto lo que no es. Nosotros entendemos un mundo que la gente ha creado, nosotros entendemos un mundo que los espíritus han creado. No tengo nada contra esta comprensión. El mundo humano es bonito, el mundo de los espíritus es bonito. Cuando hablamos del mundo Divino, comprendo: éste es un mundo ideal. Comienzas bien y terminas bien. Comienzas con Amor y terminas con Amor. En el mundo espiritual comienzas con odio y terminas con Amor, en el mundo humano comienzas con Amor y terminas con odio. ¿Qué es el mundo humano? – Comienzas con Amor y terminas con odio. Comienzas con Verdad y terminas con mentira. Comienzas con el bien y terminas con el mal. Comienzas con la riqueza y terminas con la pobreza. Comienzas con la vida y terminas con la muerte. Éste es el mundo humano. El mundo espiritual es lo contrario: Comienzas con el odio y terminas con el amor, comienzas con la muerte y terminas con la vida. El mundo Divino lo comienzas con la vida y sigues eternamente. Alguien dice: “¿No tiene fin esto “lo eterno”?” – Esto lo que tiene fin, no es eterno. Ahora yo no sé de qué os beneficiáis si alguien os explicaría que la eternidad tiene fin. Entonces en vosotros ocurrirá tal pánico, tal desesperación, que no habéis visto. Gracias a que hay algo eterno, no hay pánico. Gracias al Amor Infinito que existe, gracias a la Bondad Infinita, a la Libertad, a la Verdad que existe, sabemos que todas las desgracias que tenemos ahora, terminarán, se va a morir, entraremos en el otro mundo. Después de ir al otro mundo, y de allí proseguiremos de vida en muerte, y de muerte en vida, y de nuevo en vida, en una segunda vida. Tendremos una posición completamente diferente. Esta es como la de un niño que entra en el vientre de su madre, se ha encogido allí, no le dan de comer, de respirar, se ha encogido y dicen: “Te callarás, permanecerás manso, no vas a decir ni jota”. Si decides dar tu opinión, afuera te van a echar. Qué hacen tu padre y tu madre, tú te callarás como el niño más manso. Todos los niños, que han tratado de dar su opinión, anticipadamente se abortan. Si decidís hablar, seréis abortados. Os callaréis – nada más. Alguien dice: “¿Cómo es aquel mundo?” – A esta gente científica yo le pregunto ¿por qué se pelean ahora? Todos comprueban que la Voluntad de Dios era que se pelearan. Estoy de acuerdo que toda la gente tonta se pelee, ¿pero la gente prudente tiene que pelearse? Otro ejemplo os voy a dar. Toda la gente enlodada debe ducharse en el baño. ¿Pero el que está limpio, tiene necesidad de ir a bañarse? El baño es para los impuros, que se limpien. El mundo es para la gente pura. Ahora yo hablo del mundo Divino, de la gente pura, donde podemos vivir y desarrollar aquello que está escondido. El hombre tiene dones de la mente, tiene sus aspiraciones del corazón, tiene sus posibilidades del cuerpo. Él debe alcanzar el mundo divino. El hombre está hecho así. Su cabeza está conectada con el mundo Divino. Su corazón está conectado con el mundo Espiritual – la sangre, la circulación sanguínea. Su cuerpo está conectado con el mundo físico, con el mundo humano. Simultáneamente nosotros vivimos en tres mundos. Y por lo tanto, cumpliremos nuestras funciones que el mundo físico requiere. Cumpliremos aquellas funciones orgánicas que el corazón requiere. Y por fin cumpliremos y aquello que la mente requiere. Estos tres mundos nos van a preparar, pasaremos al mundo espiritual, y entonces pasaremos al mundo Divino. O yo llamo a este mundo bello, un mundo bonito. Cuando una muchacha se viste con sus ropas más bellas, ella está en el mundo espiritual, se prepara para el mundo Divino. ¿Por qué se visten? Aquel que buscamos, él es el mundo Divino. Él representa al Señor. Ella se ha vestido en el mundo espiritual, para la nueva vida. Ahora la gente comprende el Amor de otra manera. Pero dejemos esta cuestión. “Bendito Aquel que viene en el Nombre del Señor”. En las condiciones presentes vosotros queréis saber qué ocurrirá. ¿Qué ocurrirá? Que los alemanes ganaran, que los ingleses ganaran, a nosotros no nos beneficia. Los alemanes y los ingleses morirán. ¿Será la gente feliz? – No será feliz. – ¿Por qué? – Porque ellos no han puesto el Amor por base. Ellos luchan. Y los alemanes quieren asegurar sus trabajos, y los ingleses quieren asegurar sus trabajos, y los rusos quieren asegurar sus trabajos, y los franceses. Cada uno para sí piensa. ¿Cómo piensan estos humanos cuando cada uno piensa para sí? ¿Cómo crearán un nuevo orden y vivirán felices estos humanos? Esto se parece a esta muchacha joven que vino a mí y me pregunta. Dice: “Tengo un candidato. ¿Podré casarme con él, podré vivir feliz?” Digo: ¿Te ama solo a ti? – Hay una más. Digo: Tú niégate entonces. Un hombre que tiene dos, que no tengas dar y tomar con él. Cada uno que tiene dos – quédate de lado. Deja, da esta felicidad, que él se case con la segunda. Tú esta felicidad no la busques del Señor. Si tú estás sola, muy bien. Si eres hombre o mujer – es igual. Siempre buscad al Bendito, Aquel que viene en el Nombre del Señor. Si vienen dos, quedaos de lado. Ahora me comprenderéis torcidamente. Si a mí vienen un hombre y una mujer, yo tomo medidas precautorias. Cuando vienen los dos, él me observa cómo miro a su mujer. Dice: “Tú, como te veo, no puedes engañarme. Tú pasas por un hombre santo”. Yo como miro a su mujer, él me observa cómo la miro. – Muy probativamente la miro. Digo: Fue hecha a imagen y semejanza de Dios, quiero ver si ha manchado la imagen de Dios. “¿Cómo, te gusta? – Muy bellos ojos tiene. – Aj. – Muy bella boca tiene. – Aj. – Bellas orejas tiene. Aj.” – No me comprendáis torcidamente. Digo: “Su mujer tiene ojos bellos, magnéticos. Es una mujer muy buena, bien se porta con usted. – ¿A sí?, ¿de dónde lo sabes? – Los ojos muestran. Muy cuidadosa, perspicaz. No quiero tentarla. Si se va, tú perderás. Guárdala como a una flor Divina. Si se va, tú estarás infeliz”. Alguna vez han venido un hombre y una mujer y digo que no tengo tiempo de recibirlos. Me va a decir el hombre “aj” por los ojos. Cuando le cuento de los ojos, se tienta, de la boca, de las orejas. Él ha venido y me cuenta que a su mujer le dolía la barriga. Esta es una tentación grande, qué me va a contar de la barriga. Que le dolía el corazón. Este es un trabajo todavía más peligroso. No hay porque contarme de estos dolores. Una mujer que está enferma, primeramente debe sanar, y entonces casarse. No cuando se case que se cure. A nosotros nos hace falta una generación sana. Gente con cuerpos sanos, con corazones sanos, gente con mentes sanas. Digo: El mundo contemporáneo necesita de esto. Esta es una contradicción tan grande que cuando la digas, la van a enrollar al dedo. Que esta cuestión no era científicamente observada. No hay porqué yo la observe científicamente. Para aquello de lo que me habláis, yo he estado allí. Aquella, la gente científica, que no han visto los átomos, conversan con ellos. Si la gente contemporánea ha ayuntado los átomos de la electricidad para trabajar – no la ven, no saben lo que es, pero la han ayuntado a trabajar y ésta ilumina. No la conocen cómo es, pero la han puesto a trabajar. Esta es una contradicción. Cuando dices algo, dicen: “No es cierto”. Yo considero como cosas inciertas las que son inaplicables en la vida. Cada cosa que puede aplicarse en la vida, cada cosa que puede aplicarse en la mente humana, cada cosa que puede aplicarse en el corazón humano y en el cuerpo humano, y que puede dar resultado, esta es real. Entonces la realidad se conoce por las siguientes cualidades. Si un pensamiento es cierto, éste siempre produce luz. Si un sentimiento es cierto, éste siempre produce calor, tal calor vivificante. Si un organismo es sano, éste siempre produce fuerza. Si el hombre tiene luz en la mente, esta luz viene del mundo mental. La Luz viene de Dios. El calor viene del mundo Espiritual, la fuerza viene del mundo físico. De los tres mundos vienen estas energías. Algunos piensan que solo Dios está en el mundo Espiritual. Si dices que Dios es omnipotente, comprendemos que está en el mundo físico. Si decimos que Dios es fuego consumidor – en el mundo Espiritual está. Si decimos que Dios es luz – en el mundo mental está. Cuando hablamos de Dios, comprendemos que Él está en todas partes. No hay nada que se escape de Su mirada. Y los seres más pequeños, y los átomos más pequeños, iones y los más pequeños que éstos. Todo está bajo Su mirada, no se ha quedado nada que él no haya previsto. La única cosa que Dios no sostiene en Su mente, estas son nuestras tonterías. La única cosa que el Señor no sostiene, estos son nuestros engaños, las cosas pequeñas, las minuciosas. A Él ni a la mente Le vienen. Nosotros nos ocupamos con cosas que no valen nada. Ni con cuña, ni con calzador entran. Nosotros queremos saber qué hombre es bueno y qué hombre es malo. Preguntamos qué hombre es prudente. Decimos: “Él tiene una nariz bonita, no corta, sino larga”. – Esto está dicho muy en general. No siempre la nariz larga significa una inteligencia. El hombre razonable tiene una frente bellamente formada, él tiene un ángulo. Si hablamos de la voluntad del hombre, comprendemos una mandíbula inferior que está bien formada. Dice: “Tiene una nariz inteligente, tiene una frente razonable, tiene una boca bella”. – ¿En qué consiste la boca bella? En la boca bella hay algo atractivo. Cuando miras a un hombre, alguna boca es bella, sale algo dulce, bonito. Cuando veas la boca bella, tú con años no la puedes olvidar. Cuando hayas visto la boca bella, tú en la aflicción grande al pensar, ésta – la aflicción – desaparece. Tal impresión deja. Y para los ojos es la misma ley. Aquellos ojos bonitos contienen tal profundidad, suavidad tienen estos ojos, nunca puedes olvidarlos. Has caído espiritualmente, cuando piensas en estos ojos – te iluminas. Yo hablo de aquellos ojos que llevan la Bendición de Dios. Yo hablo de aquella boca que lleva la Bendición de Dios. Yo hablo de aquellas orejas que llevan la Bendición de Dios. Unas orejas que oyen bien, tienen líneas específicas. Tres tipos de orejas hay. Unas orejas estáticas. Unas son dinámicas, las demás son orejas intelectuales u orejas del bien. Éstas tienen su forma específica. Estas orejas intelectuales se conocen por la parte superior de la oreja. Las dinámicas se conocen por los lados, y las estáticas – por abajo. Éstas son cosas científicas. Tengo que daros detalles mostrándoos cuadros. Yo me he encontrado con mucha gente científica, los cuales de fisiognomía no comprenden estas cosas. Pocos hay que comprenden qué cosa es la oreja dinámica. Bajo la palabra “oreja dinámica” comprendo que este hombre cada cosa la hace a tiempo. Nunca tarda, él es dinámico, él es puntual como los ingleses. Pero que no explota. Este es un dinamismo que no está organizado. Bajo la palabra “dinámica” comprendo una secuencia razonable. Ahora, en el estado estático comprendo una quietud de nuevo razonable. Este hombre está sentado, éste en el estado estático se parece a los yoguis hindúes. A uno de los maestros hindúes se fue un discípulo y quería que le enseñase la ley de la sabiduría. Él le envío para cumplir un trabajo. Le dice: “Allí hay un militar. Irás y le pegarás dos palizas. Luego hay un brahmán – está orando. Y a él le pegarás dos palizas. Por fin irás a un adepto. Y a él le pegarás dos palizas. Regresarás a mí para decirme lo que te dijeron después de pegarles. Cuando se fue al militar y le pegó una paliza, y éste le pegó una y rodo dos veces. Vio que una segunda paliza no le puede pegar. Cuando se fue al brahmán, le pegó una paliza, éste le empujó hacia atrás, le dice: “No me preocupes, que termine mi oración”. No le quedo tiempo para pegarle la segunda paliza. Se fue al adepto, que estaba sumergido en contemplación. Él le pegó dos palizas, pero éste se quedo como si nada hubiera ocurrido. Regresa al maestro y le pregunta: “¿Cómo acabaste? – La primera salió muy mal. Pegué una, a mí me pegaron dos y rodé dos veces. El segundo oraba, le pegué una paliza, él me empujó hacia atrás y una segunda no pude pegarle. Y aquel chiflado, cuando le pegué dos palizas, él permanece sentado, no se mueve”. Le dice: “Tú en la vida, si quieres ganar, no seas ni como el militar, ni como el brahmán, pero se como el adepto”. Él está enfocado en los trabajos de Dios, pues ni mucho menos le interesa por fuera su cuerpo. Esto es como si hubieras pegado a su casa. Has pegado dos palizas a su casa, pero no a su cara. A mí me gusto un búlgaro, me contaba un ejemplo: “Vinieron y me dijeron que alguien besó a mi hija. Digo: Ha besado su casa. ¿Si alguien viene y besa la casa, iré a pelearme con él? Mañana de nuevo la encalaré”. El cuerpo del hombre es una casa. El alma es algo sagrado, ella es algo incapturable. Nunca a ella la puedes besar. El alma no se besa. Un amaneramiento grande hay en la gente. Dice: “Lo ha besado”. – Al alma no puedes besarla, y al Espíritu no puedes besarlo. Estas son cosas inlogrables. Tú, cuando quieres besar a un alma, ella se encontrará a una distancia de 92 millones de millas. ¿Cómo vas a besarla, decidme? 45 millones de grados de calor tiene el alma, ¿cómo vas a besarla? Ningún espíritu se atreve a besar un alma. Ella es pura, ella es fuego consumidor. Hay algo que el alma envía. Esto es el fuego Divino. ¿Si nosotros tenemos este fuego, cómo seremos? Digo: Bendición trae el alma que está en nosotros. Debemos alegrarnos. Nosotros negamos a nuestra alma. Dice: “¿Será que el alma es viva?” – La única cosa que en el mundo vive, esto es el alma. La única cosa que trabaja, que piensa, esto es el espíritu, el espíritu humano. Un servidor del espíritu humano es la mente humana. Ahora en la filosofía hay bastantes limitaciones. El espíritu en el hombre, en este sentido, es el que piensa. La mente ha provenido del espíritu. Del alma ha provenido el corazón humano. Todo el mundo espiritual está basado en la ley del alma humana. Todo el mundo mental y causal está creado por la ley del espíritu. Todo el mundo físico está creado como el cuerpo humano está creado. Todo el mundo físico representa un hombre astrológico descompuesto en sus partes. Ahora, estos son trabajos distraídos, que no os asusten. Aquellos que van a América, se van a visitar la cascada del Niágara ¿no? Allí hay obstáculos puestos, porque cuando te vas allí, aparece un deseo de tirarte al agua. Así el agua hipnotiza, te atrae algo de tirarte. Pero cuando entres, no puedes salir. Por eso hay obstáculo. Y Dios ha puesto grandes obstáculos cuando llegamos a los bienes grandes, puesto que en nosotros nace un deseo de tirarnos. Pues no estamos listos de este bien que Dios nos da. Si observamos toda la Naturaleza, veremos cómo están creados los bienes de Dios. Empezando por los más pequeños hasta los más grandes, van en una línea y el hombre se abstiene de recibir los bienes de Dios. Toda la Naturaleza representa un libro que debemos escudriñar para que podamos ser felices. En la Tierra el hombre puede ser feliz. No hay cosa que te obstaculiza. En el día en el cual comiences a amar a Dios, serás feliz. Este Señor, cuando Le amas en toda la gente, Él te sonreirá, y no solo en la gente sino cuando te encuentres con un perro, y éste te sonreirá; cuando te encuentres con un árbol, y éste te sonreirá; una fuente cuando la visites, y ésta te sonreirá. Si los humanos hicieran la prueba de amar a Dios, toda la Naturaleza cambiará. Este tiempo frío que tenemos, si aman a Dios, inmediatamente se calentará el tiempo, se quitarán las nubes. Nubes hay puesto que Amor hacia Dios no tenemos. Un amor que es débil en su movimiento, no puede disipar las nubes. El amor de Dios ahora debe pasar a través de las nubes, para que se acomode a nuestro organismo, nuestro corazón y nuestra mente. No es malo el día. El día presente muestra que el hombre debe enfocarse en sí mismo, que se purifique a sí mismo. A Aquel que viene en Su Nombre debemos recibirle en Su Mente, debemos recibirle en Su Corazón, y en Su Cuerpo debemos recibirle. Decimos en el mundo contemporáneo que el hombre debe tener condiciones. Aquel que viene de Dios, Él trae las condiciones. ¿Si usted es un hombre pobre y tiene un millonario americano, que se ha hecho amigo suyo, piensa que tendrá pobreza? ¿Qué le cuesta al rico enviar al pobre búlgaro mil dólares al mes? Estos son cerca de cien mil levas, al año estos son un millón doscientos mil levas. ¿Qué haréis entonces con este dinero? ¿Doce años por un millón doscientos mil levas cuántos hacen? Cuando regreséis a casa, contadlo. Una incomprensión de la ley es. Nosotros la gente contemporánea nos torturamos. Todos nos torturamos sin motivo. Decís: “¿Cuando venga Cristo a la Tierra, qué nos va a hablar?” – Pues hace dos mil años, cuando vino Cristo ¿Le aceptó la gente? Ahora leí un libro, uno soñaba que Cristo de nuevo vino a la Tierra – en alguna parte me gustó, en alguna parte no es tan bonito – esta es una imaginación. ¿Si ahora viniese Cristo, cómo Le recibiréis? Ahora la gente no está lista para que cuando venga Cristo que Le digan: “Maestro, lo que digas, lo haremos”. Cristo vendría si ellos Le llamaran, Él vendrá y les dirá lo que deben hacer. Pero si quieren que tome algún lado, Cristo dice: “Que esto no esté”. Él dice: “Agradecemos por aquella bienvenida que Me dieron. No tengo necesidad”. Muchos decís: “Que venga Cristo” – y pensáis quejarse. Si queréis quejarse Cristo no vendrá. Si Le acepten y digan: “Maestro, qué tenemos que hacer, lo que digas, lo haremos”. Te has peleado con tu hermano – quieres que venga Cristo. Y en Su tiempo llegó uno y Le dice: “Di a mi hermano que reparta conmigo los bienes por igual”. Cristo dice: “¿Quién me ha puesto por juez?” – Si quieres hacer juicio, Cristo permanece callado. Si quieres hacer juicio, hay jueces en el mundo, a donde quieras vete a hacer juicio – a Inglaterra, Alemania, Bulgaria, Serbia – a donde quieras, jueces hay. Dices: “Maestro, no quiero hacer juicio, pero lo que me digas lo haré”. Inmediatamente aparecerá y te dirá muy fácilmente. Sabéis lo que os va a decir Cristo. – “Que améis al Señor con todo vuestro corazón, con toda vuestra alma, con toda vuestra mente y con toda vuestra fuerza”. Esto os dirá. Más os dirá que estudiéis y que sirváis. Ahora no os va a decir que vayáis a algún monasterio. Os dirá: “Todo en el mundo es bonito si tenéis amor”. Allí donde está Dios, es un paraíso. Donde el Señor no está, es un infierno. Aunque estés en la Tierra, si viene el Señor – el paraíso viene. La gente se pone de acuerdo. Si el Señor se aleja – el infierno viene. Cada día nosotros nos torturamos. Ahora me preguntan qué haremos – ¿lucharemos o no vamos a entrometernos? Según yo, los búlgaros en mil años 150 guerras han llevado, cada 8 años guerra han tenido. Digo: Ahora es el año octavo para la siguiente guerra, que ahora no luchen. Hasta ahora siempre con guerras, que ahora digan: “¡Sin guerra!” ¿Qué ha ganado el búlgaro de 150 guerras? Dirán: “Que luchemos” – ¿De estas guerras qué tenemos? ¿La Magna Bulgaria de Simeón dónde está? – No está. ¿La Bulgaria de Ivan Asen dónde está? Y yo soy para guerra, pero que luchemos con Amor. Ahora yo estoy contra el arma, pero hay un arma del Amor. En el futuro nosotros tendremos rifles de fuego del Amor, tendremos rifles de fuego de la Luz. Luego tendremos rifles de fuego de pan. Cuando venga el enemigo, le rascaremos con granadas de pan. Que coman un poco. Diremos: “Comed y marchaos”. Porque si nosotros cuando les damos pan no aceptan, entonces vendrá el fuego, vendrá la luz. Cuando se alimenten, dejan el arma, vendrán a nosotros y entonces les mostraremos nuestra arma, les armaremos con fuerza. Cada uno de vosotros debe llevar el arma del corazón y cada uno debe llevar el arma de su mente. Esta arma debe estar en el uso de una magna meta en el mundo. Que con esta arma pongamos orden y arreglo en nuestra mente. Ahora, cuando alguien viene y quiere ofenderte ¿dónde está lo malo? Viene alguien, quiere afinarte contra alguien. Que tú digas: “Yo sé este trabajo”. Ahora nosotros nos afinamos por nada. Nosotros vivimos en Dios. ¿Qué lado tomará el Señor? – Decidme. Todos vivimos y nos movemos en Dios. A Dios le hacen falta trabajadores en este mundo. Si vosotros queréis servir a Dios, lo que vosotros queráis Él se los dará; pero lo que Él quiere de vosotros, no estaréis listos de hacerlo. Diréis: “Espera que pensemos un poco”. – Vosotros queréis que os de todo lo que vosotros queréis, pero cuando llegue de que vosotros hagáis algo por el Señor, decís: “Lo pensaremos”. Vosotros y ahora pensáis que el Señor os dirá que abandonéis a vuestra mujer – si estás casado – para que sirváis al Señor. El Señor dice al marido: “Amaos con tu mujer y los dos venid a servirme. Tened hijos. Amaos con los hijos, y con la mujer y con los hijos venid a servirme”. El Señor te aceptará y con tu mujer, y con tus hijos – que todos le sirváis con todo vuestro corazón. Cualquiera que sea el trabajo. Si sois tres, en tres pianos os pondrá a tocar. U os dará tres violines – un soprano, el otro alto y el tercero chelo, os sentaréis a tocar. Si es un pintor, le dará a dibujar. Y su mujer, y sus hijos que dibujen, y usted. O si sabe coser, se irá a coser. Sabéis cómo está hecha vuestra piel, vuestra ropa. La piel, esta ropa, con la cual está vestido el hombre, qué sastres han trabajado en el mundo invisible hasta vestiros en esta ropa. Ésta está hecha de tal manera que sola se renueva. Cuando se corta en alguna pate, sola se zurce. Si la cortas mucho, entonces difícilmente se zurce, pero si está poco cortada, sola se zurce. Ahora veo en vuestra mente el pensamiento; decís: “Dinos algo acerca del Señor”. Que os diga. Pero la primera cosa, si os llevo al mundo físico, primero debo enseñaros el Sol, que él ilumine a toda la Tierra y entonces ya que os hable de la Tierra. El Sol, si brilla puedo hablaros. Si el Sol no brilla, nada puedo mostraros. Para mostraros la belleza de la Tierra, sin falta el Sol debe brillar, para que haga crecer todo. Para mostraros la vida humana, sin falta el Sol Divino debe iluminar vuestro cuerpo, vuestro corazón, vuestra mente. Entonces las cosas pueden volverse muy claras. Vosotros queréis de una manera mental comprender si existe en alguna parte el Señor. Yo, quien os hablo ahora, ¿cómo pensáis, quién os habla? Vosotros, los que me escucháis, ¿quién os hace escucharme, decidme? Si yo os hablo mentira, esto es una deshonra. Si vosotros estáis sentados y me escucháis con sospecha, esto es una deshonra. ¿Qué nos beneficiamos? Qué os voy a mentir. A mí me es agradable deciros la verdad en la cual vosotros podéis participar, que os saque a aquel mundo donde vosotros podéis ser felices. Yo me alegro de que penetre la luz en vuestra mente, que podáis lograr todo aquello que deseáis. Deseo que penetren aquellos sentimientos nobles en el corazón, de manera que lo que deseáis, que lo logréis. Deseo que penetren aquellas fuerzas en vuestro cuerpo, que tengáis un cuerpo movible con el cual te moverás e irás al Sol, a la Luna. ¿No vale que para uno, dos años hagáis un paseo por el Sol y que luego contéis vuestra experiencia? Ahora no quiero que todos os vayáis, pero por lo menos cerca. Decís: “Que tenga un apartamento”. – Muy poco queréis. Si queréis tal apartamento, cada uno puede tenerlo. Si yo desearía un apartamento, pediré de la materia más fina, transparente, pura, a través de la cual pase la luz. Si yo desearía una alfombra, la más fina, la que nunca se mancha, sobre ésta nunca pisarás con tales zapatos. Si llegamos a vivir de esta manera, vosotros como me miráis, por la tierra nunca voy a pisar; estaré a cuatro dedos por encima de la tierra, de manera que cuando camino sobre mis pies, mis pies siempre estarán limpios, así como las aves caminan. Decís: “¿Cómo es posible?” – Las aves así caminan. Solo que éstas ponen sus piernas hacia atrás. Yo como hombre, caminaré a cuatro dedos por encima de la tierra. Esto es para que os sea comprensible, si me elevo hacia arriba, no estaréis viéndome. Vosotros comprended, Quien sea que venga en el Nombre del Señor, os hablará lo mismo. Miles de padres hay en el mundo, pero cómo hablan a sus hijos. ¿Hay un padre, hay una madre?, miles de padres y madres hay, pero todos hablan amorosamente a sus hijos, les acarician. El padre cuando ve a su hijo, dice: “Es genial este niño, mira sus ojos, su boca – un angelito; lagrimas del amor tiene”. Yo, que no soy padre, no veo así como él ve. Él tiene derecho, yo no tengo derecho. Este niño ha salido de él. Pues ahora yo estoy interesado, estoy del otro lado. Yo os hablo del Amor, vosotros decís: El Amor, nosotros no hemos probado cómo es este Amor. “Bendito es Este el que viene”. Algunos de vosotros pueden decirme: Yo tuve un tal bendito. El Bendito del Cual yo halo, nunca cambia. Él cuando venga, dejará su bendición y regresará. Vosotros escribiréis una carta y Él regresará atrás. Él no quedará con vosotros para compartir estas cadenas con vosotros. Dejará la bendición, con tu mujer, con tus hijos, con tus amigos que la leáis. Este día cuando venga, en el día en el cual venga a vuestro hogar, será luminoso y todos vosotros en el hogar estaréis alegres, la vida tendrá otro sentido, podréis vivir en la Tierra cuanto queráis – 120, 200, 300, 400, 500, 1000, 2000, 3000, 10,000 años. Si queréis y 5 y 10 años podéis vivir. Cuanto queráis viviréis. Quiero ahora que en vuestra mente introduzcáis una nueva idea. Vosotros decís: “Yo he envejecido, qué se va a hacer cuando vayamos a aquel mundo, habrá tortura, infierno habrá”. – Aquel mundo del cual os hablo, es un mundo de estudio, de servicio a Dios. Aquel mundo del cual os hablo, es un mundo de aquella luz viva. Todos allí están felices, no hay infeliz allí. Allí cada uno piensa sobriamente en ayudar. En la aflicción más pequeña que pueda venir, todos acuden para quitar la aflicción, todos están a vuestro favor. Así como el hombre cuida de su cuerpo, así es con aquellos que están en el mundo Divino. Y en la Tierra es así. Cuán cuidadosa es la madre cuando ama a sus hijos, y los hijos, cuán cuidadosos son cuando aman a la madre. La ley en todas partes es la misma. Nosotros debemos llevar en todas partes esta idea. “Bendito Aquel que viene”. Digo: A aquellos que vienen por vosotros ¿podéis decirles “bendito”? Yo no digo que no estáis listos. En todos vosotros hay duda: “¿Pues si no es Él? ¿Pues es Él? – Si tú Le has conocido, la bendición vendrá. Si no Le has conocido, se la tomará atrás. Él dice: “Estoy tocando, el que Me conozca” – así dice Cristo. Dice más: “Esta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el Único Dios Verdadero y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3 – n.d.t.). Ya 2000 años desde que se predica que “esta es vida eterna para conocerte a Ti, el único Dios”. Decís: “Cuando venga Cristo”. – Cada día Cristo toca y se va. Y ahora toca. Él dice en el campo de batalla: “¡Parad!” Ellos – dum, dum; dicen: “Ayúdanos, ayúdanos”. Tenemos que luchar para vencer al mal. Que en su lugar esta gente luche, que se organicen para vencer al mal. Que ingleses, alemanes, rusos, búlgaros digan: “Que reine la paz, que el amor reine”. Ellos pueden hacerlo. A fuerza no puede ocurrir. En todos debe haber conciencia, que digan: “¡Bendito El que viene en el Nombre del Señor! Bendito Aquel que ha creado al pueblo búlgaro, al pueblo alemán, al pueblo ingles. Bendito Aquel que nos ha dado esta Tierra”. Dios los creó. Estos pueblos hace tiempo no estaban. Todos los pueblos solucionan una cuestión sobre la nueva Europa. No, nueva Europa, nueva vida hace falta ahora. ¿Serviremos a sí mismos o serviremos a Dios? Si servimos a sí mismos, habrá prisiones, horcas. Si servimos a Dios – paz, alegría, gozo, amor y éxito habrá en todas partes. Ahora en el mundo Invisible han dicho – que aquellos paren. Los frenos están puestos. Ahora, sin embargo, no voy a deciros cuándo van a parar. Hasta que paren, pasará mucho tiempo. Se reforzó mucho pero van a parar. Cuanto peor llegue a ser, tanto mejor. Cuanto peor llegue a ser, tanto antes terminará. Cuanto menos peor está, más largo tiempo pasará. La nueva vida que ahora viene, vendrá en sufrimientos grandes, como cuando una mujer da a luz. Durante el parto tiene torturas grandes aquella mujer que da a luz. Algunas ligeramente dan a luz, pero algunas tres días están pariendo. La humanidad presente se tortura, como cuando una mujer que da a luz. Lo nuevo – esto es el humanitarismo, esto es la hermandad en el mundo que ahora viene. Esto se impondrá por la ley del amor. Por la fuerza no va a ocurrir. Va a penetrar una luz en la gente. Ellos dirán: “Estrechémonos las manos, vivamos fraternalmente”. – Esto en un año no va a ocurrir, y en dos no va a ocurrir. Yo pongo un período de diez años. Diez años comprendo como la unidad Divina. Con una palabra, estas son las condiciones. En diez años consiste el Amor de Dios que va a trabajar y las condiciones que Dios dará. Yo hablo de aquella gente en el mundo que debe organizarse. Ellos están organizados. No es solo esta gente que vosotros veis. Éstos son solo una pequeña parte. Aquí tenemos cerca de dos millares de gente. Arriba tenemos de la raza humana más de 60 millares de seres que están listos para ser trabajadores. Aquí estos en la Tierra son los más atrasados. Los demás – en reserva hay 60 millares. Ellos dicen: “Paz”. – Pues ellos deciden. Vosotros diréis: “¿Dónde están estos, en qué lugar?” Me preguntan las hormigas: “¿Dónde está la gente?” Aquí en el Izgrev hay unas cuantas hormigueras y me preguntan: “¿Dónde está la gente?” Digo: Aquí. – “Nosotros no les vemos”. Digo: Yo soy uno de ellos. Dicen: “¿Ah, tú eres uno de ellos? Tú eres una hormiga más grande”. Iluminación hace falta de la mente. Deseo a vosotros y os deseo que Este que viene, alguna vez, cuando Él tenga beneplácito, que os dé una vista para que veáis esta Tierra como es ella en realidad, en su belleza, en su hermosura. Cada cuestión y esta tarea se pueden solucionar por tres maneras: mediante la manera de la voluntad iluminada, del corazón iluminado y de la mente iluminada. Cuando las ayuntemos y las tres en una, entonces tendremos una solución Divina. “Bendito el Señor Dios nuestro” (canción – n.d.t.). Secreta oración.
  3. ARMONÍA DE LOS SENTIMIENTOS Y LAS CAPACIDADES Lección dada por el Maestro Beinsá Dunó а la Clase Oculta Juvenil, el 7 de mayo de 1937, viernes, a las 5 a.m., Sofía – Izgrev. “Padre nuestro” – oración. Escribid sobre las dos palabras: valeroso y diestro. Frecuentemente utilizáis la expresión ten fe. ¿Qué comprendéis bajo esta expresión? ¿En qué puede creer el hombre? – En todo aquello positivo que no has probado. Por ejemplo, compras azúcar del tendero – debes tener fe que de que es buena; compras miel o frutas, o ropas, o algún caballo – de todas maneras debes creer. ¿Cuáles son las señales por las cuales se conoce que un hombre cree? ¿Cómo conoceréis que un hombre cree en aquello que decís? En el principio, él tendrá fe en vuestras palabras, luego perderá la fe y dejará de creer. En la universidad, por ejemplo, creéis en un profesor de que comprende su disciplina, pero luego algunas cosas empiezan a parecerles exageradas y comenzáis a perder la fe. En la pérdida de la fe ya se entrometen algunas comprensiones y capacidades. Vosotros comenzáis a sospechar de este profesor. ¿Qué cosa es la sospecha?, ¿es un pensamiento? La sospecha no es un pensamiento. ¿Cuál es el origen de la sospecha? Imaginad que sois un maestro en la escuela elemental y explicáis a los niños qué cosa es la sospecha. Vosotros debéis aprender a enseñar. Yo veo que como maestros de sí mismos, vosotros no sabéis enseñar la sospecha, o sea, a los demás la enseñáis mejor que a sí mismos. Cuando enseñas la sospecha a ti mismo ¿qué debes aplicar? Por ejemplo, sospechas de la demás gente, pero a ti mismo no te sospechas; ¿por qué? Cuando sospechas de los demás, simultáneamente puedes hacer una diferencia fina y comenzar a sospechar de ti, de que de alguna manera eres interesado. ¿En qué condiciones el hombre puede ser interesado? Imaginad que en alguna escuela elemental, en la secundaria o en el bachillerato, un maestro está de alguna manera indispuesto hacia un alumno dado, es muy tacaño en cuanto a las notas, apenas le pone un tres, a veces le pone dos y medio, o a veces dos y tres cuartos, o tres menos. ¿Cuáles son las consideraciones de este maestro? Ahora, a primera vista, a vosotros se os ve ridículo este trabajo, pero de todas maneras él debe tener alguna idea. La nota dos y medio no es musical – ¿cómo puede ponerse un tacto de dos y medio? Musical es 5/2. Por tanto, a este alumno le cojea el tiempo, por eso no le va bien. Cuando pone una nota en la cual hay y mitades, el maestro ya valora el tiempo. Y cuando hay notas en forma de fracción el alumno no comprende el tiempo. Por ejemplo, tenéis un tacto de dos cuartos o cuatro cuartos del tiempo. ¿Qué tacto es este?, ¿podéis medirlo con un archín? (un archín es una medida turca de longitud, que es igual a 68,75 centímetros – n.d.t.) Podéis – de todas maneras hay un tiempo, hay cierto movimiento, con el cual como si estuvieras midiendo algo que ha pasado. A veces podéis cantar cómo un dolor aparece y aumenta – con el aumento, vosotros comenzáis a producirse un tacto musical. Digamos que aumenta en fortísimo. Y así, tenéis un dolor – comenzáis a cantar, éste aumenta – aumentáis el tacto; comenzáis a enlentecer el tacto – el dolor empieza a disminuir. Ahora, esto se os ve ridículo y decís: “A mí me duele, ¡y que comience a pensar!” Cuando comencéis a pensar, empezaréis a curarse del dolor. A veces sentís dolor o bien en la cintura, o bien en las caderas, o bien en las piernas, o en alguna parte de las articulaciones y dirigís vuestra atención ahí. Cuando vuestros pensamientos y sentimientos están enfocados en una zona, vosotros retenéis ahí más sangre. Y ahí donde se retiene más sangre, hay una mayor tensión. El dolor no es otra cosa, sino una mayor tensión en el sistema nervioso. Vosotros tenéis miedo de que se rompa por el dolor algún nervio, o de paralizaros. A veces el dolor es tan fuerte que vuestros nervios no funcionan. Así que digo: debéis trasladar vuestro pensamiento. El dolor siempre muestra que tenéis más humedad de la que os hace falta. En general, por dos causas podéis enfermarse – o tenéis mucha humedad, o tenéis gran sequedad. Cuando tenéis mucha humedad ¿qué debéis hacer? Ahora en el mundo hay mucho más sentimientos que pensamiento, a consecuencia de lo cual el tiempo es muy húmedo. Por eso toda la gente en Bulgaria y Europa pueden decidirse, y que esta humedad se quite. Ahora, en este pensamiento no hay ninguna conexión lógica y vosotros os preguntáis ¿qué relación hay entre la humedad externa y la enfermedad interna? El dolor puede explicarse con otra cosa: cuando la digestión no ocurre como debería, o el alimento no está depurado, algunas substancias medio-orgánicas quedan bajo la forma de partículas sedimentarias alrededor de las articulaciones. Cuando el tiempo comienza a cambiar y a hacerse húmedo, empiezan a estrecharse los vasos capilares en el organismo, los cuales son muy delicados. Estas partículas duras se acumulan en ellos, se mueven y por el frote entre ellos se forma un calor innecesario, y vosotros sentís un cierto dolor. Puesto que estas no pueden pasar por los vasos capilares estrechados, a la gente le vino a la mente el poner compresas calientes. El lugar enfermo necesita calor para curarse. Al revés – sobre procesos inflamatorios grandes ponen compresas frías, para quitar la inflamación y para que no se ensanche. Ahora, regresemos al pensamiento principal: vosotros tenéis una sensación – sentís un dolor – y para quitarlo, vosotros debéis comenzar a pensar. Por tanto, la enfermedad ha llegado a consecuencia de la disminución de vuestra fe. En el hombre enfermo la fe está disminuida. Entonces debemos aumentar la fe. La fe no es un sentimiento. Si llega el sentimiento en vosotros, llegará y la enfermedad. Esta viene, puesto que ha disminuido vuestra capacidad de pensar, puesto que vuestra fe ha disminuido. Ahora, vosotros decís: “Yo tengo fe”. ¿Qué fe es esta que no puede quitar un dolor? El dolor se debe a la electricidad y al magnetismo que funcionan en el sistema nervioso y en la circulación sanguínea del hombre. La sangre, la cual fluye constantemente, debe pasar por los vasos capilares de todo el organismo, pero en alguna parte ocurre alguna acumulación y obstrucción, o sea, las comunicaciones viarias se quebrantan. Y tú, como un hombre razonable, debes reparar los caminos, para que fluya la sangre. Si hay acumulación en un sitio, ahí ya hay un mogollón. Imaginad que viene un ejército de 200-300 mil personas y con su gran impedimenta atasca los caminos a lo largo de unos cuantos kilómetros, ¡qué tumulto entre gente, caballos y coches ocurrirá! Y luego, cuando venga el enemigo, ¡qué jaleo ocurrirá! Hace falta mente para evitar una desdicha. Y la enfermedad muestra que vosotros no estáis organizados. Si no estáis organizados, no podéis ayudaros. Podéis hacer una prueba y comprobar si será exitosa. Imaginad que pasáis por alguna enfermedad; poned vuestras dos manos sobre la cabeza – a los dos lados del parietal – donde está el centro de la esperanza. O bien, haced una prueba y llamad a un amigo vuestro que pasa por fatalista. Por ejemplo, hay gente que es fácil de creer, a los cuales si dijeras que el burro vuela, que has encontrado un tonel con oro, o que has encontrado diamantes, te creerán. Esta gente tiene fe. Si tenéis tal amigo, váyanse a él y contadle de vuestra enfermedad. ¿Qué ocurrirá según vosotros? Cuando vais a aquel que cree, y le contáis de vuestra enfermedad, él creerá en la enfermedad y está aumentará. No vayáis a contar acerca de vuestra enfermedad a un hombre con una fe fuerte. Encontrad a uno que es incrédulo, y a él contad sobre vuestra enfermedad. No es que no crea, pero este hombre reflexiona y cuando le cuentes, él dirá: “Este trabajo no es así como lo representas”. Por ejemplo, tú dices: “¡Me duele la cabeza, me va a estallar!” Si cuentas que tu cabeza va a estallar, a aquel que tiene fe, él creerá en esto y el dolor aumentará dos veces más. No, no le cuentes nada acerca de tu dolor de cabeza. Dile que hace poco has comido una comida y que te ha hecho sentir tan agradablemente que te has sentido bien. Él creerá que tú estás sano y de esta manera te ayudará más. Esto significa que os curéis homeopáticamente. Dile que estás sano y él te creerá, aunque estés enfermo. Aunque te duela la pierna, tú dile: “Mi pierna camina muy bien”. Ahora, objetaréis que de esta manera vosotros le mentís. ¿Pues, cuando le cuentas de tu enfermedad, acaso no le mentís? ¿Ahora, qué forma podéis dar a la enfermedad? ¿Existe la enfermedad como una realidad en el mundo? Por ejemplo, algún amigo vuestro os aprieta de la mano y os causa dolor. En el caso dado esta es una sensación desagradable y exagerada. ¿Existe el dolor como una realidad? Existe, pero esta es una realidad relativa en el mundo. Siempre cuando un hombre piensa en un obstáculo dado en su vida, él puede vivirlo como un estado doloroso. Ahora se hacen pruebas en las cuales el hombre se pone en un estado hipnótico y se le sugestionan ciertos dolores. Por ejemplo, por la ley de la sugestión se le puede introducir el pensamiento de que su mano se ha quemado o que hay una fractura de la pierna. Algunos de vosotros han estudiado la ley de la sugestión y con frecuencia vosotros os enfermáis por sugestión. Veis a algún hombre enfermo y os decís: “y Yo me voy a enfermar”. Veis a un hombre cuyos ojos se han enrojecido y os decís: “Y mis ojos se van a enrojecer”. Si los ojos de este hombre se han enrojecido, hay causas para esto, y si en vosotros estas no existen, la enfermedad nunca puede manifestarse. Pero vosotros artificialmente creáis un dique. De una manera parecida frecuentemente tenéis y la siguiente experiencia en la escuela: estáis sentados en vuestro sitio, habéis aprendido vuestra lección, pero os decís: “¡Si el maestro me saca, olvidaré mi lección!” Y cuando os levantan, os estremecéis no sabéis por dónde empezar y en la mente del maestro pasáis por un alumno que no sabe su lección. ¿Cómo debéis corregir el error? Vosotros sabéis que os habéis aprendido la lección, pero tenéis miedo y os decís: “¿Si digo que lo sé, y de nuevo lo olvido? Es mejor callarme”. Preferís que os quede un 2. No, di a tu maestro: “¡Yo sé esta lección!”. Cuentan del famoso psicólogo Doctor Brown de la Universidad de Boston, que observaba en sus lecciones los conceptos de sujeto y objeto – que los objetos están fuera de nosotros y el sujeto está dentro del hombre. Mientras leía su lección, olvidó y preguntó: “¿Psicológicamente, soy un objeto en la Universidad o soy un sujeto en la universidad?” En el caso dado la cuestión queda no solucionada. Tú vives o en el mundo material o en el mundo Espiritual. ¿Cuál es vuestra imagen del mundo físico y del mundo Espiritual? ¿En qué se distingue un pensamiento puro? En el pensamiento puro, en general, no hay contradicción ninguna. Por principio existe percepción objetiva y subjetiva. En el aspecto subjetivo los sentimientos toman predominancia. Los objetos fuera de nosotros, pues, producen cierta acción. Por ejemplo, si os muestro un limón, inmediatamente vuestra boca empezará a llenarse con saliva. En este caso vosotros no solo pensáis, sino y sentís algo, o sea, ya tenéis una imagen. Ahora, llegamos a lo esencial. La fe es un centro que aporta energía al hombre. Cada sentimiento aporta cierta energía. Las capacidades representan otro tipo de energía, debéis saber entretejer estas energías nunca puedes lograr éxito en tu vida si no tienes fe, o sea, si no confías a la energía que la fe te aporta. Luego y tu razonabilidad, tu mente debe aportarte cierta energía, que fortalezca tu fe. Después de esto debes ser valiente, o sea, en apoyo de la fe debe llegar la valentía. ¿Dónde se encuentra la valentía del hombre y en qué se expresa esta? ¿Cuándo el hombre es valiente? Por ejemplo, vosotros decís: “Yo me atrevo a decir”. Esto significa que tú estás convencido – esto lo que hablas te atreves a decirlo de que es así. Para ser valiente debes disminuir la producción de miedo. A veces el centro del miedo produce tanta producción que llena el mercado con tanta mercancía, que no se puede vender. Hay neurasténicos en los cuales este sentimiento se despierta y produce pensamientos de todo tipo – si viaja en un coche, piensa que este se puede romper; por muy rico que sea, piensa que la casa se puede derrumbar sobre él; o piensa que por fuera le persiguen y si hacéis el movimiento más pequeño, él lo interpreta en un sentido malo. Este es el miedo en vosotros. Yo a veces observo cómo este cobarde dice: “¡Hemos caído en aprietos ya!” Vuestros pies se doblan, no podéis huir, no podéis pensar y decís: “¡La mía ya se acabó!” Este es el miedo en vosotros – mucha producción tiene él, por eso lo vendéis barato. Al revés – el hombre valiente tiene un valor dentro de sí. Gente, cuya cabeza por detrás es ancha, es valiente. De quienes la cabeza por detrás no es ancha, no son gente valiente. En algunos, en los cuales el sentimiento de miedo es fuertemente desarrollado, se produce un tipo de energía específico. Esta cuestión por ahora todavía no ha sido investigada. Ahora estudian los sentimientos y las capacidades. Cada capacidad y sentimiento produce un tipo de energía específico, la cual en un caso dado puede ser útil o nociva. No es que el sentimiento de miedo por si mismo sea nocivo, éste tiene lugar en el hombre, pero si el sentimiento de cautela produce más energía, esta te hará infeliz. Digamos que alguien ha leído algo de medicina y dice que sus intestinos no funcionan, y comienza a dolerle la barriga. En realidad él se está imaginando, sus intestinos funcionan muy bien. Pero puesto que ha comido una, una segunda, una tercera comida y los intestinos delgado y grueso están atascados con impurezas, están llenos como embutidos y todos los venenos empiezan a dispersarse por el cuerpo. En tal caso debéis tomar un depurativo, 1-2 días no comeréis y miraréis a purificar los intestinos para que funcionen correctamente. Preguntáis qué hacer. Por los dos lados de la cabeza, a donde las sienes, hay un centro del comer. Tú estás sentado, pero él es un parlanchín – siempre algo te habla. Comes una naranja, luego una manzana, venga, queso, luego queso blanco, venga alguna tarta para la Semana Santa, venga un huevo frito, luego tomarás baklava (una especie de pastel de hojaldre – n.d.t.), luego un café negro para la digestión, después de esto bebes un vaso de agua fría y al final dices: “¡No sé lo que me pasó, ya no estoy dispuesto!” Si quieres que tu cabeza esté pacífica, come una manzana, pero si quieres saborear de todas estas cosas, sentirás que el trabajo no va. Por la misma ley vosotros hacéis errores parecidos y en el mundo Espiritual – reunís en un lugar muchas cosas incompatibles. Con otras palabras, introducís en vuestro mundo espiritual o en vuestro mundo cordial imágenes incompatibles. Nunca introduzcáis imágenes incompatibles en vuestra imaginación. Por ejemplo, introducís en vuestra mente la imagen de una boa y de un conejo. Si vosotros sois intrépidos, es bueno que tengáis en vuestra mente un conejo, pero si sois más cobardes, no toquéis los conejos, porque estos os van a transmitir su miedo. El conejo puede causar utilidad en el mundo entonces cuando en alguna parte algún criminal piensa matar a alguien, pero éste le cruza el camino, le transmite de su miedo, el criminal se asusta y se niega de hacer el crimen. ¿Para qué están los conejos? – Para asustar a los criminales. Alguien se va para hacer alguna estafa, pero ve el conejo y comienza a pensar que un conejo le ha cruzado el camino o que un gato le ha cruzado el camino. Cuando pase el conejo siempre introduce miedo, tú ya no actúas con seguridad en ti mismo o caminas y empiezas a dudar si este trabajo será exitoso o no. El conejo ha atribuido su utilidad. El te encuentra y te pregunta: “¿Puesto que te vas a trabajar, lo has pensado bien?” Una vez llamaron al conejo, le dieron 2 pistoleras con pistolas y le nombraron en un servicio para arreglar el mundo. En el principio él pensaba que pondrá orden y arreglo, pero de repente se encontró en una situación difícil, tiró las pistoleras y huyó. Luego se fue al rey, dio su renuncia y dijo: “No me ha nombrado el Señor para dirigir a la gente, debo ir y ocupar mi servicio. Correr lo puedo, pero hacer a la gente valiente – para este trabajo no soy capaz. Encuentren otro en mi lugar”. Digo: No pongáis el conejo para arreglar vuestros trabajos, para poner orden y arreglo en vosotros. Muchas veces decidís hacer algo, prometéis, por ejemplo, a alguien 100 levas de préstamo, pero cuando regresáis a casa, reflexionáis, os asustáis y decís: “¿Si le doy 100 levas, yo qué voy a hacer? A mí este dinero me hace falta”. Y os negáis. Después de esto viene y otra posición: siempre cuando quieres librarte de un miedo, tú empiezas a mentir. Te preguntan: “¿Por qué no le diste el préstamo?” Dices: “Me dolió el estómago” o “Mi madre estaba enferma”. Ni tu madre estaba enferma, ni te dolió el estómago, pero simplemente tus consideraciones eran que te hace falta este dinero. Aquí viene y otro miedo – que tu amigo pueda ofenderse; y para camuflar el trabajo, mientes. De esta manera vosotros añadís muchas cosas que no son naturales. Pero digo: fortaleced la fe dentro de vosotros. Cuando vienen de la provincia aquí, muchos se animan, pero después de pasar 3-4 días, se desaniman y cuando llega el tiempo de irse, ya tiemblan y dicen: “¡Abandonamos un medio cultural!”. Si estuviera en su lugar, no pensaría que los hombres entre los cuales vosotros vivís son de lo más culturales. ¿Acaso pensáis que aquí sois más culturales que aquellos de allá? En vosotros veo un pulimiento por fuera, una cosa que no es esencial. Yo no me auto-engaño por la cortesía externa – esta cortesía la hay y en el mundo, incluso más grande. Si vais a algún banquete diplomático, ahí son muy corteses – el dueño saldrá, tomará tu abrigo, pero detrás de todo esto él esconde un concepto oculto de ti. Así que si y nosotros nos portamos así, no está mal, es bonito, pero esta creencia en las pruebas frecuentemente desaparece. Digamos que tienes unа opinión muy alta acerca de un amigo tuyo, le elogias, pero si un poco te pisa en alaguna parte, inmediatamente hierves. Hasta entonces no veías ningún defecto, pero una vez te pisó la flictena, inmediatamente empiezas a decir de él una cosa, segunda, tercera, cuarta. Mientras no te ha pisado le sacas como genial, talentoso, pero una vez pisarte, se vuelve un paleto ordinario y dices: “¡Él no sabe cómo actuar, no tiene comportamiento!” Mañana tu amigo se voltea y tú de nuevo le pones en su lugar viejo dentro de ti. De esta manera vosotros bien despedís a vuestros amigos en vosotros, bien de nuevo los eleváis y decís: “¡Ten cuidado para no quitarte de arriba!” Y tu amigo, para que no le quites de este pedestal, empieza a mentirte. Vosotros mutuamente no tenéis respeto y honra. Según yo, que tengas respeto y honra hacia un hombre significa que tengas la misma disposición que tienes hacia ti mismo. Yo nunca voy a entrometerme en un hombre. ¿En qué consiste la libertad? Nunca voy a entrometerme en mi amigo y causarle algo por lo cual él se lamentará. Y no es por esto de que no puede negarme algo, el que yo quiera que él haga esto que yo no puedo. Así vosotros ya pasáis las fronteras de la amistad y entonces os encontraréis en contradicción consigo mismos, perderéis lo bonito que tenéis. Me contaron el caso con una inglesa que se fue a los Alpes con su bien amado. Ella quería probar hasta qué punto su amigo está listo de hacer un sacrificio por ella, ve en un lugar muy peligroso y difícilmente alcanzable a un edelweiss y dice: “Me gustaría mucho tener esta flor”. Su amigo va, apenas se queda vivo, pero trae la flor y le dice: “¡Adiós, ya se acabó!” Con esto él quiso decir: “Yo no quiero tener un amigo que no piensa en mi vida y la expone al peligro”. Digo: nunca expongáis a vuestros amigos a un peligro grande, ni ellos deben exponeros a un peligro. Ahora, a veces vosotros sentís que tenéis dolor. Este es un aumento excesivo de vuestro miedo – cuando comienza a doleros algo, empezáis a pensar que moriréis, o pensáis que tenéis una desafinación del sistema nervioso y no podréis estudiar. Así ponéis un miedo que no tiene lugar. ¡Pensad razonablemente! La vida en la cual vivís es razonable – en cada paso estáis rodeados de condiciones razonables. He aquí lo que son las condiciones razonables: hace tiempo, por ejemplo, se hundían barcos de vapor, caían aeroplanos y nadie sabía dónde ocurrían estas catástrofes, y ahora dan por la radio señales, notifican exactamente la anchura y longitud geográfica de su posición, e inmediatamente todos los barcos de vapor que están cerca se apresuran para ayudar. Por lo tanto, ahora tenemos condiciones razonables. Así que digo: cread condiciones razonables. Digamos que os encontráis en una situación sin salida; ¿qué haréis vosotros entonces? – Retorcéis las manos y decís: “¡Voy a morir!” No, debéis tener una señalización. ¿Hacia dónde debéis enviar una señal? Dirigid vuestra mente hacia aquel mundo invisible Razonable y decid: “¡Que vengan a ayudarme, porque mi barco de vapor está en peligro!” No pasará ni media o una hora y os ayudarán – en vosotros aparecerá una idea luminosa. Haced una prueba. Decís ahora: “¿Quién sabe? Otro pues pregunta dónde encontrar al Señor. Tú no vas a encontrar al Señor, pero dale una señal. Si te has hundido, dirige tu mente hacia la parte superior de la cabeza, pon tu mano sobre los parietales y envía tu deseo. Tu pensamiento irá ahí donde está el Señor. Y si solo permaneces sentado, el Señor nunca vendrá. Él dice: “Búsquenme en día de aflicción”. El lugar más alto es el Señor – ahí está el aparato por el cual puedes señalizar. No es que el Señor está exactamente ahí, pero ahí está el lugar donde puedes buscar al Señor. Pero tú vas a la demás gente y preguntas: “Oiga, decidme dónde está el Señor”. Toma tus auriculares y di: “Desde aquí quiero hablar”. No estoy en contra de que te vayas a otro hombre si es que su auricular es mejor, pero si es peor que el tuyo ¿de qué te aprovecharás? Ahora decís: “Deja, este es un trabajo vacío, la gente sola creó a su Señor”. Si el Señor fue creado, este es un ídolo. Si algún filósofo puede convenceros que hay un Señor, vosotros habéis tardado mucho. Este filósofo puede ocuparme sólo con cosas que yo me las sé. Yo puedo comprobar si las cosas están así o no. ¿Cómo explicaréis esto que un hombre que no es filósofo y no puede reflexionar con todas estas fórmulas metafísicas con las cuales se sirven los filósofos, coge una piedra y cuando la aprieta, desde arriba sale fuego, desde abajo fluye agua, y en su mano se queda un pan? Ahora haréis la pregunta si es posible esto. Es posible, pero ahora no puede ocurrir. Hay probabilidad de que ocurra en el futuro, pero por ahora es imposible, ni uno de nosotros puede hacerlo. No solo esto, sino que y yo no puedo hacerlo en el caso dado. Pero esto no muestra que es una cosa imposible. Puedo daros la siguiente objeción: si tomáis un pan que está congelado a 30-40-50 grados de frío ¿podéis comerlo? Este pan será duro como una piedra, e inútil. Pero si lo tomáis y lo ponéis en el horno, después de media hora este se calentará y podréis utilizarlo para comer. ¿Verdad entonces que de esta piedra y agua saldrá, y caliente se volverá y como pan podréis comerlo? Ahora yo esto puedo hacer – puedo este pan congelado después de una media hora hacerlo apto para comer. ¿Verdad que el pan seco y duro que no puede comerse, vosotros lo ponéis en un huevo y agua caliente, luego lo ponéis en el sartén para suavizarse y así lo ofrecéis a vuestro amigo? Y él dice: “Muy sabrosa es esta comida”. Así que digo: en todos vuestros estados de sufrimiento vosotros debéis tomar predominancia en sí mismos. Llegaran diferentes estados. Alguna vez pensaréis que sabéis mucho, pero esto es un sentir y en realidad no es así. Alguna vez y yo pienso que soy muy fuerte. Yo frecuentemente hago pruebas y veo lo que puedo hacer. Llego a una piedra grande, no puedo levantarla y digo: “Limitada está mi fuerza”. Verdaderamente, esta piedra no puedo moverla, porque, digamos, que es de 1000 kilogramos, pero si pongo palancas complejas, pedo levantarla. Por tanto hay dificultades con las cuales puedo arreglármelas, pero hace falta pensamiento. Las dificultades en la Vida son piedras grandes que no podéis levantar y debéis utilizar palancas. Las palancas son las capacidades humanas. Si vuestras capacidades no están desarrolladas y vuestro pensamiento no trabaja, no podréis levantar la piedra. Debéis esforzarse para levantar la dificultad con palancas. Primeramente id desarrollando fe, para que veáis hasta qué punto podéis hacer algo. Haced una prueba microscópica – creed hasta donde sea posible. Esto en lo cual creéis, es la prueba más pequeña que es posible hacer. Luego, quiero que reflexionéis. Vosotros a veces os cogéis de las sienes. ¡No hagáis así! ¿Qué significan los pómulos de vuestro rostro? Los pómulos muestran un organismo resistente y elástico. Y la línea bajo los pómulos, a los lados de las mejillas expresan cómo es el estado del estómago. La existencia ahí de una concavidad muestra que el sistema digestivo es poco desarrollado. Por tanto, si los pómulos son protuberantes y el estómago es poco desarrollado, a lo mejor la mitad de la energía de aguante disminuye. Si el hombre tiene concavidades bajo los pómulos, debe tomar medidas. No debéis dar al estómago un alimento que difícilmente se digiere, pero debéis introducir un alimento fácil de digerir. Al estómago darás poca comida – por supuesto, no tan poco como para pasar hambre. De esta manera podéis corregir la línea del estómago. Al revés – si esta línea es convexa, el carácter humano tiene otra expresión. Ahora, no quiero detenerme extensamente sobre esta cuestión, porque perderemos la línea básica de la lección. La parte posterior del rostro no debe estar ancha, como los pómulos, porque los últimos tienen que ver con el carácter humano. Para que se formen los pómulos en un hombre, han actuado muchos sentimientos y muchas capacidades, y así esta parte del rostro es convexa. Los chinos, en los cuales los pómulos están demasiado desarrollados, son un pueblo conservador. El sentimiento de comer en ellos también está fuertemente desarrollado – no hay gente en el mundo que se complace más en el comer que los chinos. Y la providencia ha puesto esta gente en las condiciones más difíciles para comer – es tan densa la población china. Cuando encuentran algo de comer, ellos lo consideran como una gran felicidad y comen desordenadamente. Ahora, quiero acercaros a un pensamiento: no mezcléis desordenadamente vuestros sentimientos, no dejéis que el miedo tome predominancia en vuestra conciencia y que penséis que vuestro trabajo está terminado, que estáis enfermos, que vuestro sistema nervioso está desafinado, que no sois capaces. ¿Por qué tenéis que asustaros a sí mismos? Por ejemplo, alguien dice: “¡La mía ya se acabó!” Cuando pensáis así, vosotros queréis que por fuera os alienten, o sea, cuando os quejáis, vosotros buscáis alguna gente que os aliente. Muy raras veces encontraréis a alguien que os dirá: “Tu eres un hombre capaz”. A veces cuando os quejáis a alguien y os decís que no sois capaces, aquel puede deciros: “Esto es así”. No contéis que sois incapaces, tened fe de que todo comprendéis, tened fe de que tenéis capacidades musicales y cantad, tened fe que comprendéis las matemáticas y podéis solucionar deberes complicados. Ahora, ¿cuáles son los textos musicales más bellos? ¿Qué textos son incorrectos? – 5/7. ¿En qué canciones tenéis este tacto? ¿Pues 2/2, 3/2 qué tactos son? – Correctos. Ahora, imaginad que tenéis un mundo unidimensional AB. Un ser puede pensar que este mundo es ilimitado, pero este mundo unidimensional se limita por uno bidimensional, el mundo bidimensional pues se limita por uno tridimensional. No puedes pensar que la superficie es todo – esta se limita por el cuerpo. El mundo bidimensional se mueve en dos direcciones – hacia adelante y hacia atrás. ¿Cuándo la recta AC cruza el mundo unidimensional, hacia dónde se mueve? – Entra en la superficie. Cuando tú, con los conocimientos del mundo unidimensional pases al bidimensional, en ti entrará algo nuevo, pensarás cosas que antes no has pensado, adquirirás una nueva capacidad, algo inusual. Tu no podrás darte cuenta, pero constatarás que esto lo que estaba en el mundo unidimensional, ahora ocurre y en el bidimensional. Cuando en nuestro mundo se proyectan mundos superiores, puesto que son de otra dimensión, con frecuencia ocurren algunas cosas específicas. Por ejemplo, en vuestro campo físico es imposible amar a un hombre. Pero lo imposible en el campo físico es posible en el mundo Espiritual. Esto lo que es imposible amarlo en el mundo Espiritual, es posible amarlo en el mundo Mental. Esto lo que en el mundo mental no podéis hacer, es posible hacerlo en el mundo Divino. Decimos: “Deben cambiar las condiciones”. Las condiciones cambian siempre cuando vienen las dimensiones superiores al mundo. Digamos que tienes ciertas condiciones en las cuales nada puedes hacer; debes entrar en un mundo superior, que interfieran dentro de tu comprensión para que algo se haga posible. Por ejemplo, en un dado estado físico tú no puedes curarte, pero si haces un cruzamiento en el mundo Espiritual, se te puede sugestionar, se te puede dar una cura y puedes sanar. Si un hombre se magnetiza, si le dices que cenará y cree en esto, él sanará; si no cree, no sanará. Digo: no os auto-engañéis, así introducís la incredulidad. Yo llamo a la fe un mundo tridimensional. La incredulidad también es un mundo tridimensional, solo que la fe está en escala ascendente, y la incredulidad en descendente. Según yo, la línea AB es la fe, y DC es la incredulidad. La incredulidad es esto lo que quiere tomar. Aquel que cree, tiene abundantemente y da. El incrédulo es aquel que quiere tomar. El que ama, nunca busca que le amen – él tiene abundantemente, él es generoso y da. Cualquier energía que ha acumulado, él quiere dispensarla. En la Naturaleza a todos nosotros nos quieren enseñar a dar más que a tomar. Mientras tomas más, tú estás en un estado; mientras das más, tú estás en otro estado. Hay energías que se expresan en los sentimientos. En el cerebro existen más de 100 centros, en los cuales se desarrollan 100 tipos de energías. Y cuando estas energías se expresan, todo esto debe dispensarse, que no quede ningún exceso. La Naturaleza no aguanta excesos. La gente siempre sufre de dos cosas: o no tienen suficiente, o tienen en exceso. Puedes sufrir y del uno, y del otro. Puedes sufrir de un hambre excesiva, puedes sufrir y de una abundancia de comida. Un sufrimiento puede llegar por falta de energía, o puede llegar por abundancia de energía. Cuando todas estas energías se balancean, entonces hay equilibrio en las capacidades humanas, o sea, hay correlación entre los sentimientos del hombre. Primero, hay armonía entre las capacidades superiores y los sentimientos morales superiores. Luego, hay armonía entre los sentimientos personales y una categoría de sentimientos inferiores. Tercero, hay armonía entre los sentimientos sociales y los personales. Luego, hay armonía entre los sentimientos de auto-conservación que se ayudan unos a otros y el estado es saludable. Al revés – cuando los sentimientos inferiores se vuelven amos del hombre, la mente y las aspiraciones del hombre se esclavizan. Digo: Siempre procurad tened equilibrio entre vuestra mente superior y los sentimientos morales superiores. En general, todos vuestros sentimientos deben estar armonizados con la mente superior y con vuestros sentimientos morales superiores. Esta es la posición natural para que estéis sanos. Digamos que estáis enfermos; esta enfermedad en un minuto puede pasar y que digáis: “¡Soy sano!” En el mundo en el cual vivís, enfermos no podéis ser. ¡Creed y ocurrirá, nada más! Si solo no puedes hacerlo, reúnanse dos; si dos no podéis hacerlo, reúnanse cuatro, diez personas. Hay abuelas, que hacen hechizos y curan. Aquí hay una hermana nuestra que cura verrugas con sal robada. Los médicos las operan y esta hermana hace hechizos con sal robada, y estas desaparecen. ¿Cómo explicaréis esto? Ella de abuelos ha heredado esta capacidad – cuando les empuje un poco y diga: “¡Que te quites!”, y se quitan. Y algunos otros toman sal robada, pero las verrugas no se quitan. Si alguno de vosotros no cree y si tiene estas verrugas, puede hacer una prueba con esta hermana. Estos son ya dones específicos. Esto muestra que en ella hay ciertos sentimientos acoplados, acumulados, un cierto tipo de energías asimiladas. Cuando tales abuelas toman y empiezan a girar, giran la mano sobre la barriga del enfermo, miras – la enfermedad ha desaparecido. La abuela gira un poco su mano, sopla y la enfermedad desaparece, otra pues sopla, pero no se quita. Digo: esta abuela puede hacer esto puesto que cree. En este aspecto y yo la respeto, porque en ella hay algo más, comprende más. Poco conocimiento tiene, pero cuando pone la mano en el sitio enfermo y le sopla tres veces, la enfermedad desaparece. ¿Ahora, qué comprendisteis? Desarrollad en sí mismos la fe, desarrollad vuestra razonabilidad superior. No deis lugar a un miedo innecesario que puede aparecer como: menosprecio, devaluación, pérdida de fe y desánimo. En el alma de aquel que es incrédulo ya hay un miedo. Todos los incrédulos son extremadamente cobardes. Puesto que tienen sentimientos personales fuertemente desarrollados, ellos son y muy pundonorosos. Ellos piensan que Dios les reprime y dicen: “¡No Le queremos!” Ellos son tipos saturninos – no quieren que el Señor domine y para alentarse un poco dicen: “¡No hay tal Señor!” Cuando Le quiten, esperan ser un poco más libres y hacer lo que quieran. Ellos desean hacer algo, pero cuando mantienen al Señor en su mente y sienten que él les observa, no pueden hacerlo. Por eso, tienen que quitarle y se vuelven incrédulos. Pero cuando Le quitan, Él de nuevo les observa. El Señor tiene los puntos de vista más amplios – deja que cada uno haga libremente lo que quiere. El Señor no detiene a nadie. Él es tan capaz que cualquier cosa que hagas no te va a detener, incluso te elogiará, pero dice: “¡Sufrirás daño!” Si estás listo de sufrir, para nada te va a detener. Luego tú te vas a lamentar. Quieres hacer algo bueno – el Señor permanece callado, quieres hacer algo malo – el Señor de nuevo permanece callado. Quieres robar – el Señor dice: “Roba”, quieres matar – el Señor dice: “Mata”, quieres dar – el Señor dice: “Da”. ¿Cuáles serán los resultados? Si matas a alguien, por cuatro generaciones no serás libre y para librarte debes devolver la vida a este de quien la has quitado. Digo: desarrollad la fe positiva, o sea, dad paso a lo positivo. Conectad la fe con vuestra mente. Cuando algo os pega y os desanima, decís: “Se acabó la nuestra”. Nada ha acabado. La escuela termina cuando aprendéis todo lo que se enseña. Vosotros apenas ahora habéis empezado a estudiar – sabéis calcular que 5 x 5 es 25. Esto habéis aprendido en el campo físico. ¿Podéis traducir la fórmula “5x5 es 25”? Si ponéis en inversión 5 liras inglesas, vosotros ganáis. Si tomáis 5 piojos y los aumentéis por 5 llegarán a ser 25. Si aumentáis 5 liras por 5, se hacen 25 liras, ¿pero si aumentáis los piojos, qué adquiriréis? Debéis comprender esta ley. Vosotros habéis empezado a multiplicar los sentimientos negativos por 5. No los multipliquéis. ¡Si vienen los piojos, ninguna multiplicación! ¡Ni tampoco los reunáis en un lugar! Manténganlos en algún lugar aislados – solo por un ejemplar como en el museo. Desarrollad fe en vosotros mismos. A veces me gusta la gente mundana – fe tienen ellos. Si pierden algo o están enfermos, dicen: “Se arreglarán los trabajos”. Y vosotros, que sois ocultistas, por completo os habéis hundido. Pensáis que como permanecéis en el Izgrev, un día la gente os va a reconocer como grandes aristócratas. Decís: “Soy ocultista, tengo conocimientos”. Dejad vuestros conocimientos, ¿qué atribuiréis con ellos al mundo? Solo un hombre que tiene fe puede atribuir algo a la gente. Cuando tal cree y habla a los demás, incluso y sin hablar, la gente se influencia y comienzan a creer. Cuando un conejo transmite su estado de ánimo a un criminal y aquel se vuelve como un conejo, el último ya ha atribuido algo. Entonces encuentro al conejo y le digo: “¡Bravo!” Del conejo me gustan también y las orejas largas. Cuando levanta sus orejas hacia arriba, para mí esto es una cosa bella. Estas muestran un corazón amplio – el conejo es generoso y en este miedo que existe en él, él de nuevo es optimista. Le pega un arbusto, él salta, pero dice: “¡No pasa nada, pasará esta cosa!”. Es tan cobarde, pero una fe tan fuerte tiene. Si queréis fe, contaréis con el conejo. Digo: tened la fe del conejo – y en las peores condiciones sus orejas son largas. El es tan cobarde, pero si en alguna parte hay cebolla roja, él sin falta la encontrará para comerla. Solo el camino luminoso de la Sabiduría guía hacia la Verdad. En la Verdad está escondida la Vida.
  4. AMO Y SIERVO Lección dada por el Maestro Beinsá Dunó a la Clase Oculta Común, el 10 de julio de 1929, en Musala. Reflexión. Esto lo que voy a hablar en Musala, en ninguna otra parte se puede decir. Entonces, para cada cosa se requiere un ambiente especial, condiciones especiales. Por ejemplo, en un campo no arado trigo no se puede sembrar. En una maseta vacía una flor no se puede sembrar. Un violín sin cuerdas no se puede tocar. De una botella vacía no se puede beber. Un poeta sin pluma no puede escribir. Sin ojos el hombre no puede ver; sin orejas no puede oír; sin lengua no puede hablar; sin manos no puede trabajar; sin piernas no puede caminar. Ahora, cuando observáis las gotas de agua en el aire, veis que aunque más pesadas que éste, éstas se mantienen en el aire, sin caer hacia abajo. – ¿Quién las sostiene en el aire? – Una fuerza específica. Esto muestra que lo imposible para el aire es posible para esta fuerza. Por sí mismo el aire no puede sostener las gotas de agua a esta altura. Por lo tanto, lo imposible para el hombre es posible para Dios. Aunque el hombre sea más pesado que el ambiente en el cual vive, lo Divino lo puede levantar al aire, en el mundo del pensamiento elevado. Sostened en vuestra mente el pensamiento de que esta fuerza que apoya el mundo, es omnifuerte. Ella es omnifuerte porque es omnirazonable. Ella es omnirazonable porque es omniamorosa, ella se manifiesta por la única causa de que es omniverdadera. Para esta fuerza no hay nada imposible. Ella puede recrear y reorganizar el mundo como desee. El hombre, sin embargo, puede solo imitar esta fuerza, pero de ninguna manera lleva en sí esta magna iniciativa y potencia. Esto no significa que el hombre no tiene que manifestarse. El tiene que manifestarse, pero sin miedo. El que teme, él pronto se empobrece. El que teme, para él la vida pierde su belleza y sentido. El hombre debe liberarse del miedo animal dentro de sí, y quedarse solo con el temor sagrado del cual está dicho que el inicio de la sabiduría en el hombre está en dependencia de su temor por el Señor. Ahora, sostened en vuestra mente el pensamiento de que todo lo que ocurre en el mundo, en cualquier forma que sea, y por muy contradictorio que sea, se permite para que se manifieste la Naturaleza con todas sus fuerzas y leyes razonables. Que si el hombre entiende todo, esto es otra cuestión. Para la Naturaleza esto es necesario. Como sabéis esto, guardaos de no entrar en contradicción con la Naturaleza y sus leyes razonables. Ella es el único amigo y maestro del hombre. Ella es su madre, su padre. ¿Debéis entonces confrontarse con ella? Si os confrontáis con la Naturaleza, vosotros os confrontáis con vuestro mejor amigo. – ¿Pero por qué sufrimos? – Si vuestros sufrimientos os son dados por la Naturaleza, estos representan para vosotros una gran bendición. Si os los producís solos, la cuestión es otra. Estos son sufrimientos innecesarios, y todos los sufrimientos innecesarios deben evitarse. Por lo tanto, cada mochila que el hombre solo pone sobre su espalda, puede quitarla cuando lo desee. De esta mochila él es amo. Sin embargo, una mochila puesta por la Naturaleza, es sagrada. Ésta no puede quitarse y ponerse por el deseo del hombre. Al respecto de esta mochila el hombre es siervo. Si se la ponen una vez a su espalda, él la llevará hasta que la quiten de él. Por mucho que sudáis y gemís bajo el peso de esta mochila, os callaréis, esperaréis el momento cuando la Naturaleza venga a vosotros. Ella sola desatará las correas, quitará vuestra mochila, la pondrá en la tierra y os dirá que vayáis al baño, que os revistáis con ropa nueva y que aparezcáis delante de ella, que digáis lo que habéis aprendido. No preguntéis por qué la Naturaleza ha puesto una mochila a vuestra espalda, sino decíos: Este es un trabajo de Dios. – ¿Por qué estoy enfermo? – Este es un trabajo de Dios. – ¿Por qué soy pobre? – Este es un trabajo de Dios. – ¿Por qué soy rico? – Este es un trabajo de Dios. – ¿Por qué soy ignorante? – Y este es un trabajo de Dios. Si todo es de Dios, esto está a su sitio. Si es de la gente, no está a su sitio. Hay conocimiento e ignorancia que se causan por el hombre. Este conocimiento e ignorancia pueden crear desdichas grandes al hombre. Si llegáis al conocimiento que proviene de Dios, guardadlo sagradamente dentro de sí. Si llegáis a la ignorancia, y a ésta guardadla. – Pero estoy vacío, no tengo nada en mi cabeza. – Es preferible que tu cántaro esté temporalmente vacío, pero puro, que esté lleno de agua impura, turbia. Llegará un día cuando tu cántaro vacío se llenará de contenido Divino. Si está lleno con un líquido impuro, el conocimiento Divino llegará a ti, pero cuando no encuentre lugar dónde infundirse, pasará y se irá sin darte algo. ¿Cuál es la diferencia entre lo humano y lo Divino? Lo humano siempre se encuentra delante de imposibilidades. Cuando el hombre se enferma seriamente, su temperatura aumenta gradualmente de 37 grados y alcanza hasta 41 grados. Todos los médicos se pronuncian que la situación es seria, y el enfermo no puede aguantar. En el momento cuando esperan el final del enfermo, su temperatura disminuye y gradualmente baja a la normal. Aquí actúa lo Divino. Donde lo humano termina, ahí lo Divino empieza a manifestarse. Donde lo Divino termina, ahí lo humano se manifiesta. Si deja de confiar en Dios el hombre se encuentra bajo la influencia de lo humano. Donde lo humano trabaja, ahí el final siempre es malo. En lo humano, el inicio es bueno, el final es malo. En lo Divino es exactamente lo contario: el inicio es malo, el final es bueno. Lo Divino pone una mochila pesada a la espalda del hombre, él sufre, gime, piensa que su carga no está por sus fuerzas. El no sospecha que su mochila está llena con nieve. En el momento cuando se desalienta, el Sol comienza a brillar fuertemente y la nieve en su mochila se derrite. Qué ha sucedido para que su carga de golpe se aligere, y él no sabe. El que desanima al hombre, él y lo anima. Cuando el hombre cae en su estado más pesado, lo Divino en él le tranquiliza, le alienta, le dice que su trabajo se va a arreglar. De dónde y cómo se va a arreglar el trabajo, el hombre no sabe. Él está solo en el bosque, ha confundido su camino, no ve ningún camino de salida. ¿Pero qué ocurre? De improviso le viene ayuda. Hasta que espera a la gente, el hombre siempre termina con decepción. Si confía a Dios, él recibirá ayuda y hasta en las situaciones más pesadas y sin salida. Si queréis que vuestros trabajos anden bien, poned lo Divino por base de vuestra vida, y lo humano – por complemento. Si hacéis lo contrario, poniendo lo humano por base y lo Divino por complemento, vuestros trabajos no solo que no se van a arreglar, sino que se van a confundir más todavía. ¿Qué significa que el hombre dé el primer lugar a lo Divino dentro de sí? Esto significa que detenga su atención y sobre las medidas más pequeñas en las cuales Dios vive. Veis como el científico gasta decenios de años para explorar la vida de los microbios. Sin embargo, si algún pastor pide a este científico que se detenga a él para que le hable algo, el científico negará bajo pretexto de que le espera un trabajo serio, que dará una conferencia sobre alguna cuestión científica importante. Este científico no sospecha que si se detiene a hablar un poco con el pastor, su conferencia saldrá mejor que si se niega. Simple es el pastor, pero su deseo de hablar con un hombre científico es Divino. Este pastor tiene una larga experiencia vital. Él es parecido a una fuente que constantemente brota. El agua en él no se seca, sino que constantemente brota y riega lo que encuentra por su camino. Todos los pastores no son fuentes, pero vosotros debéis conocer al buen pastor que lleva lo Divino dentro de sí. Uno es este pastor, pero vosotros debéis conocerle entre los muchos y responder a su deseo de hablar con vosotros. Como sabéis esto, estad listos siempre para detenerse delante de lo Divino. Cuando os invite para conversar con Él, no Le ignoréis. En cualquier forma externa que se os represente, en la forma de un científico o de un simple, de un niño o de un adulto, prestadle cierta atención. Como discípulos vosotros debéis estar cuidadosos hacia lo Divino en cada hombre, y respetadlo como os respetáis a sí mismos. Si no le prestáis la atención necesaria, vosotros os encontraréis en la posición de aquella princesa joven, la cual por su mal comportamiento con sus siervos, cada noche fue mojada con un cubo de agua fría por una persona desconocida para ella. La princesa joven estaba casada también así con un príncipe, un hombre bueno, razonable, que se portaba con ella cuidadosamente, amablemente. La princesa era trabajadora, arreglada, pero muy nerviosa. Por el no cumplimiento más pequeño de algo por parte de sus siervos, ella acudía a la surra. No pasaba día que no pegara a sus siervos. Cuando regresaba el príncipe del trabajo, su mujer le recibía con quejas de que sus siervos no la escuchaban, que no hacían su trabajo bien. El príncipe escuchaba sin decir palabra acerca de sus quejas. Por otro lado, él frecuentemente observaba su comportamiento hacia los siervos, pero nunca decía nada. La princesa tenía la costumbre de salir por la noche a pasear al jardín, para descansar del trabajo y las preocupaciones diurnas. Su marido sabía esto y decidió educarla. Él se revestía, se camuflaba y se iba al jardín donde su mujer iba para echarle agua. Él llevaba consigo un cubo con agua fría y en el momento cuando su mujer pasaba a su lado, rápidamente le echaba el agua fría y se escondía en alguna parte entre los árboles. Descontenta y ofendida por el acto del desconocido, ella inmediatamente regresaba a su hogar y contaba al príncipe del suceso. Él escuchaba cuidadosamente, tomaba participación en su ofensa, pero no hacía nada para defenderla del hombre desconocido. Esto ocurría varias noches seguidas. La princesa regresaba de su paseo cada vez más enfadada y descontenta. Cuando se quejaba a su marido, él le decía: “Piensa un poco, no será que alguno de los siervos ha sobornado al desconocido para vengarse en vez de ellos”. Ella comenzaba a pensar sobre esto y decidió dentro de sí cambiar sus comportamientos hacia los siervos. Cuando dejó de pegarles, el desconocido desapareció del jardín. De aquí podemos sacar la siguiente conclusión: cuando el hombre enderece sus errores hacia la Primera Causa de las cosas, hacia lo Divino dentro de sí, junto con esto mejoran y sus condiciones externas. Entonces, entre la vida externa y la interna del hombre hay cierta dependencia. Frecuentemente la gente sufre por muchos deseos. Como no pueden realizarlos, ellos buscan la causa afuera en alguna parte, en consecuencia de lo cual se vuelven nerviosos, irritables. Los muchos deseos del hombre representan trigo que él quiere amasar, hacer un pan de éste y cocerlo. Él tiene trigo, pero agua no tiene a disposición. ¿Qué tiene que hacer? Si saca el trigo afuera, el viento se lo llevará. Hasta que no encuentre agua que suelde las particulitas del trigo, todos sus deseos se quedan no realizados. Entonces, para la realización de cada deseo o de cada pensamiento son necesarios dos elementos. Cuando el hombre reflexiona sobre una cuestión dada, de nuevo le son necesarios dos elementos. Si queréis amasar pan, sabréis qué ni el trigo sin agua puede, ni el agua sin trigo. Cristo dice: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del Cielo” (Juan 6:51 – n.d.t.). Esto significa: cada sentimiento, cada pensamiento y cada acto pueden realizarse, transformarse en pan, si hay por lo menos dos elementos. Cuando se habla de pan muchos tienen en cuenta el pan físico y consideran que este es un trabajo del panadero. – No, cada hombre debe saber amasar pan. Si puede él solo hacerse el pan, él ha solucionado una cuestión importante en la vida. Que en vuestra mente se quede la idea del pan vivo, del cual si coméis, eternamente viviréis. Para que llegue a la idea del pan vivo, el hombre debe empezar por el pan físico. Para este pan se requiere agua pura, trigo puro, fresco, recibido de trigo que ha crecido y madurado bajo los rayos del Amor. Hoy en día todos los religiosos y espirituales recomiendan a la gente fe. No hay porqué hablar a la gente de fe. En realidad, no hay hombre en el mundo que no crea, como no hay hombre que no pueda amasarse pan. La fe es un alimento para el alma, como el pan – para el cuerpo. – ¿Quién puede amasar un pan más bonito: el ama o la sierva? – La sierva. El ama suministra el material para la preparación del pan, y la sierva amasa este material y hace de éste, pan. El ama representa la vida idealista del hombre, de donde descienden las ideas. La sierva, pues, representa el hombre que puede realizar las ideas. Él solamente las amasa y hace de éstas pan. El descontento del ama se provoca por la sierva. – ¿Por qué? – Como piensa que es ama, ella requiere que se le dé la honra y el respeto necesario. Cuando no recibe esto, ella comienza a enfadarse, se vuelve descontenta de su posición. ¿Por qué debe la sierva tomar la posición del ama? Mejores siervo y sierva que el hombre mismo no existen. El mundo presente está lleno de amos, pero no y de siervos. En el pasado los amos eran todos siervos y siervas. El único amo en el mundo es Dios. Por lo tanto, el hombre está en engaño mientras piensa que es amo en el mundo. Este amo quiere ordenar a la gente, y con esto piensa que ha cumplido su predestinación en la Tierra. Él quiere ordenar a sus semejantes, también así amos como él. Sin embargo, es imposible que un amo ordene a otro amo. Si no puede ordenar el hombre se siente infeliz y dice: ¿Por qué nadie me escucha? – Porque no eres amo por llamamiento, sino que solo te has proclamado como tal, como el Don Quijote que constantemente guerrea en el nombre de su Dulcinea, y el Sancho Panza que quiere tomar una posición alta. Y así, como ha venido a la Tierra, el hombre debe servir, volverse siervo, conocerse a sí mismo. Y Cristo vino para servir. Él dice: “No vine para ser servido sino para servir” (Marcos 10:45 – n.d.t.). Él comprendía su predestinación. Cuando querían hacerle rey, Él se negó. Cristo sabía que Su Reino no es de este mundo. Los hombres contemporáneos todavía no concientizan su predestinación, y cuando se enfrentan a algún sufrimiento, ellos murmuran, no quieren sufrir. Con quienquiera que os encontréis le oiréis decir: “¿Es que siempre a mí deberían darme estos sufrimientos? ¿Es que siempre yo tengo que sufrir?” – ¿Quién otro sufrirá si no el siervo? El sufrimiento es para el siervo, y la alegría y el gozo – para el amo. Es una ley: si el amo es feliz, y el siervo será feliz. Si el siervo hace a su amo infeliz, junto con éste y él será infeliz. No hay mejor posición para el hombre que esta, cuando profundamente en su alma concientiza que es un siervo que ha venido a la Tierra para hacer algo y por la demás gente, y no solo para sí. Muchos hombres son infelices, puesto que no pueden servir y hasta a su amo. Como ha venido a la Tierra, el hombre debe reconocer su amo dentro de sí, que Le sirva con amor. Cualquier cosa que le ordene, que la cumpla y que diga: “¡Que se haga Tu voluntad!” Si te dice tu amo que hoy debes comer solo pan, cumple su orden, sin preguntar por qué. Cuando el amo vea que el siervo está listo de cumplir todo por él, y él le responderá con lo mismo. ¿Por qué la gente no logra éxito en su vida? – Porque los siervos torturan a los amos. Lo inferior tortura a lo superior en el hombre. Las ideas ordinarias se imponen a las magnas, en consecuencia de lo cual el hombre pasa por sufrimientos grandes. ¿Qué hace entonces lo Divino? Él echa sobre el hombre un cubo con agua fría. Los sufrimientos que el hombre vive en la Tierra no son otra cosa, salvo derramamiento de agua fría. ¿Qué tiene que hacer el hombre para liberarse de los sufrimientos? Él debe cumplir su magna predestinación – servir a Dios. Magna es esta predestinación, porque cuando sirve él se conocerá a sí mismo y a sus prójimos, servirá y ayudará y a ellos con amor. La gente teme de la palabra “siervo”, puesto que tienen en cuenta los siervos que trabajan por dinero y sin amor, sin conciencia de su oficio. Nosotros hablamos de servicio por amor, como han servido los profetas y los apóstoles. La palabra “servicio” es una vocación sagrada. Después de que hayas servido bien a Dios, solo entonces puedes llamarte un Hijo de Dios. Mientras no has sido siervo, tú no puedes ser hijo. Solo el hijo sabe cómo debe servir a su padre. El mejor siervo de un padre, éste es su hijo. Si el hijo no puede servir a su padre, él no puede ser su hijo. Y los ángeles son servidores de Dios. Diréis que en la Tierra la vocación de “siervo” es despreciada. En la Tierra es así, pero no y en el Cielo. Las cosas despreciadas en la Tierra son honradas en el Cielo. Los hombres han distorsionado el concepto “siervo”, y aun así quieren ser felices. Para que sea feliz, antes que todo el hombre debe haber sido siervo. Solo en el servicio el hombre se conoce a sí mismo. La vida verdadera se expresa en servicio. La primera posición que el hombre debe tomar es hacerse siervo y concientizar su trabajo, que lo cumpla con amor. – ¿Por qué la vida no tiene sentido? – Porque todavía no has llegado a ser siervo. – ¡Sufro mucho! – Siervo no has llegado a ser. – Todavía eres amo. Hazte siervo, cumple tus obligaciones conscientemente y tus sufrimientos desaparecerán. – No puedo estudiar. – Siervo no has llegado a ser. Si concientizas que puedes y debes servir, todos tus trabajos se van a arreglar. En cualquier posición que pongas al siervo, él es capaz de solucionar todas las dificultades. – ¿Cuándo es así? – Cuando el siervo tiene la disposición de su amo. A tal siervo, y las piedras, y el agua, y el viento, y las plantas, y los animales están en su favor. Este siervo vive en la conciencia Divina. Para la gente que no vive en la conciencia Divina, las piedras se quedan piedras. Para la gente consciente estas piedras son magnos espíritus que duermen. Cristo dice: “Si la gente se calla en predicar el Verbo de Dios, estas piedras se vivificarán y comenzarán a hablar”. Bajo la palabra “piedras” Cristo sobre-entendía la conciencia interna en el hombre la cual todavía duerme. Si el hombre deja de hablar por fuera, por dentro comenzará a hablar. Que seas siervo en el sentido recto de la palabra, esto significa que conozcas a Dios como bondad, que Le conozcas como omnifuerte, omnisabio, largo paciente. Y entonces, con cualquier amo que caigas, no vas a temer, sino que irás diciendo dentro de ti: “Bueno es el Señor”. Si te enfermas, di: “Bueno es el Señor”. Si pierdes tu fuerza, di: “Dios es omnifuerte, y yo quiero ser fuerte”. Si pierdes tu conocimiento, tu razonabilidad, di: “Dios es omnisabio, yo quiero ser sabio”. Dios aplica la bondad, y el hombre – la misericordia. Dios es omnifuerte, omnisabio, largo paciente, y el hombre debe ser fuerte, sabio, paciente. Como discípulos, vosotros debéis tener una imagen clara acerca de Dios, que Le conozcáis. Le conoceréis solamente cuando Le sirváis. En esta posición, vuestra conciencia cada día se irá despertando. Si no servís por amor, vosotros lloraréis, sufriréis, murmuraréis contra vuestro destino, como hacen todos los siervos inconscientes. ¿Qué hacen los amos con tales siervos? – Les pegan. No hay hombre en el mundo que no ha sido pegado. Para que no le peguen, él debe amar a su amo y servirle con amor. No solo los siervos han sido pegados, sino que muchas mujeres han sido pegadas por sus maridos, y muchos maridos – por sus mujeres. Una mujer que ama a su marido, no puede ser pegada. Un hombre que ama a su mujer, no puede ser pegado. Donde está el amor, allí zurra no puede haber. Un pastor se caso con una pastora joven, bella y razonable. Puesto que la amaba, él hizo trato con diez siervas para que le sirvan y que ella solo les ordene. Cuando salía el pastor a trabajar, su bien amada se quedaba en casa para ordenar sus quehaceres. Ella llamaba a sus siervas y les decía: “Cuando veis que el amo regresa del trabajo, vosotras primeras le recibiréis, le besaréis la mano, le diréis unas cuantas palabras buenas y le lavaréis los pies. Ella solamente les decía con qué palabras recibirían a su amo. Cada día ella decía palabras diferentes. Ella última le abrazaba, le besaba y le decía unas cuantas palabras bondadosas. Para muchos este ejemplo es extraño, inaplicable en la vida. Cada mujer diría: “¿Cómo es posible que deja a la sierva que primera reciba a su amo? ¡Esto no lo permito!” Así dirá cada mujer que no comprende el sentido profundo de la palabra “sierva o servidora”. El siervo es el hijo en el hogar, y la sierva – la hija. Por lo tanto, la hija debe recibir a su padre, que le bese la mano, que le introduzca dentro y que se ofrezca a lavarle los pies. Luego aparecerá la ama, su bien amada. Lo inferior besará la mano de lo superior, lavará sus pies y lo introducirá en el hogar, donde todos le esperan. Lo superior extenderá sus manos y bendecirá a lo inferior. Las piernas de lo superior, esto es el pan, lo bueno en la vida. Si comprendéis las relaciones entre sí, como relaciones correctas entre amos y siervos, vosotros daréis sentido a vuestra vida. Como discípulos vosotros habéis llegado a la Tierra para estudiar y para servir. Dos instrumentos son dados al hombre para cumplir bien su servicio. Estos son la mente y el corazón. Estos son los mejores instrumentos con los cuales el hombre puede cumplir su predestinación en la Tierra. Por lo tanto, en la Tierra el hombre será siervo, y en el Cielo – Hijo de Dios. Que seas un Hijo de Dios, esto significa que seas creado a imagen y semejanza de Dios, o sea, que seas parecido a Dios por fuerza, por razonabilidad, por amor y por verdad. Dios es omnifuerte, omnirazonable, omniamoroso, omniverdadero. La omnifuerza descansa sobre la razonabilidad; la omnirazonabilidad – sobre el amor; el omniamor – sobre la verdad. Dicho en un lenguaje científico: la fuerza se dirige por la razonabilidad; la razonabilidad – por el amor; y el amor – por la verdad. Dicho con otras palabras: ayudante de la fuerza es la razonabilidad; ayudante de la razonabilidad es el amor; ayudante del amor es la verdad. Por lo tanto, fuerte es solo el hombre razonable; sabio es aquel que lleva el amor dentro de sí; amoroso es aquel que lleva la verdad dentro de sí. Dicho está en la Escritura: “Amas la verdad en el hombre”. Y el hombre puede amar solo a aquel que lleva la verdad dentro de sí. En el día en que comprende que este hombre no lleva la verdad, él se cierra para él. El Amor visita solo al hombre de la verdad. Si se convence que la verdad está ausente de éste, él lo abandona. El Amor no presta atención a la apariencia externa del hombre. Él mira lo que esconde el hombre dentro de sí. Él se interesa por la vestidura interna del hombre, y no por la externa. Es imposible que os ame un hombre por fuera, si antes que esto no os ha amado por dentro. El hombre puede ser amado hasta entonces, hasta que algún ser luminoso vive en él. Cuando el ser luminoso le abandona, simultáneamente con esto le abandonan todos aquellos que le han amado. Mientras algún ser luminoso vive en ti, toda la gente te ama y dice que eres un hombre ideal. Si te abandona este ser, la gente se pronuncia de ti que eres un hombre simple, una cabeza vacía, etc. ¡Magna cosa es para el hombre que esté visitado por algún ángel! Y el ángel se alegra cuando le envían a la Tierra para visitar algún hombre. Este día para el hombre es llamado “día del amor”. Durante este día todas las ventanas de su alma están abiertas, por doquier es luminoso. Idea tiene este hombre. Él sabe por qué vive. Su vida está llena de alegría y gozo. Cualquier trabajo que empiece, dondequiera que vaya, él está contento de todo. Para este día exactamente David Dice: “¡Señor, no quites Tu Santo Espíritu de mí!” (Salmo 51:11 – n.d.t.). Para el mismo día el Apóstol Pablo se expresa en el siguiente sentido: “Todo lo considero como basura, solo para conocerte a Ti el Único Dios Verdadero” (Filipenses 3:8 – n.d.t.). Y así, si queréis adquirir el amor, vivir en el “día del amor”, vuélvanse siervos de Dios o servidores de Dios. Poca cosa se requiere del hombre para ser un servidor de Dios: mirada pura, gesto bello, palabra bondadosa. No es necesario hablar mucho al hombre para satisfacerlo. A veces cien palabras dulces no valen tanto como una palabra dulce, una mirada pura o un sentimiento noble. Un sentimiento angelical vale mucho más que miles de sentimientos humanos. Hoy en día toda la gente aspira hacia esto exactamente, que les visite algún ángel, que les deje algo luminoso y elevado de sí mismo. ¿Cómo recibiréis a este ángel? Antes que todo, vosotros debéis comprender su lenguaje, que comprendáis lo que os va a hablar. Si no le comprendéis, vosotros os enfrentaréis con alguna contradicción. Un agá turco se fue a una aldea búlgara y dijo a los campesinos: “Seréis cuidadosos, que no habléis delante de mí búlgaro, porque bien comprendo vuestro idioma”. Ellos se dispusieron con él en una mesa, comieron, bebieron, hasta que se emborracharon bien. En un momento, el turbante del agá se encendió. Uno de los campesinos notó esto y le grito en búlgaro: “¡Agá efendi, tu turbante está flameando! – Sé esto.” Luego de nuevo le dijo: “¡Agacho efendi, tu turbante está flameando! – Y esto lo sé.” Puesto que de ninguna manera comprendía el idioma búlgaro, el agá seguía fumando tranquilamente, pero y el turbante tranquilamente flameaba. Cuando vieron que el agá no comprendía búlgaro, uno de ellos le grito fuertemente, pero ya en turco: “¡Agá efendi, tu turbante está flameando! – Así decid, para que os comprenda el hombre.” En la misma posición cae alguna de la gente contemporánea. Mientras se les habla en un idioma desconocido para ellos, ellos dicen que saben, no quieren mostrar su ignorancia. Cuando llegan a una situación difícil en la vida, vosotros os obligáis ya a hablarles en su idioma, a decirles que su turbante está flameando. Entonces ellos os comprenderán y tomarán medidas para evitar la desgracia que les espera. Como discípulos, vosotros debéis ser naturales, que no caigáis en la posición de aquel turco, que no os representéis delante de la gente que sois algo más que esto lo que sois en realidad. Es bueno que el hombre sea original, pero a su sitio. De vosotros se requiere abrir vuestras almas para aquellos bienes que la naturaleza cada día envía a la Tierra. La tarea de la flor es abrirse para la humedad, para el calor y la luz solar. Cómo se va a fecundar, cómo va a madurar, esto no es un trabajo suyo. Y a vosotros digo: Abrid vuestras almas para los bienes Divinos que descienden desde arriba. Cómo vais a elaborarlos, este no es un trabajo vuestro. Este es un trabajo de Aquel que los envía.
  5. AMARÁS AL SEÑOR Conferencia Dominical dada por el Maestro Beinsá Dunó, el 15 de octubre de 1916 en Sofía. “Amarás al Señor tu Dios… Amarás a tu prójimo…” (Del Evangelio de Mateo 22:37,39) “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:36-40 – n.d.t.). Ahora quiero que tengáis cuidado sobre esto lo que os voy a hablar. Hoy predico una Enseñanza sobre la cual descansa el desarrollo del alma, de la mente y del corazón. Esta es una Enseñanza que trae Paz y tranquilidad al corazón, una Enseñanza que trae Luz a la mente, renovación al Alma, Fuerza al Espíritu. Esta Enseñanza es capaz de restablecer las piernas a los cojos, de abrir los ojos a los ciegos; de esta Enseñanza los sordos empiezan a oír, los enfermos sanan, los muertos resucitan. Ésta trae armonía en todas partes. Para tal Enseñanza no hay ningún obstáculo. Esta es la Enseñanza del Dios Vivo, quien está y entre la gente, y entre las piedras, y entre las plantas, y entre los animales. El Señor Vivo del Cual os hablo está en todas partes, Él es conocido a todos – la única cosa real y esencial en el mundo es este Dios. Algunos quieren solucionar la cuestión de la existencia de Dios de una manera filosófica. Dejad de lado las discusiones filosóficas y gimnásticas de la mente, esta cuestión se soluciona mediante prueba. Importante es la pregunta de por qué debemos amar, por qué debemos tener un mandamiento. ¿Qué representa el mandamiento? Éste es una base, un terreno sobre el cual se edifica; éste es una Fuerza con la cual se trabaja; éste es un punto de apoyo del cual se sale. ¿Cómo conocemos si tenemos un punto de apoyo o no? Cuando os ponéis en un lugar y levantáis un objeto pesado: si el terreno bajo vuestros pies es fuerte y no os hundís, digo que tenéis un punto de apoyo; si vuestros pies se hunden, vuestro terreno no es fuerte, o sea, vuestro punto de apoyo no es seguro. Cuando realizáis algún trabajo y en vez de elevaros os hundís hacia abajo, digo que no tenéis apoyo bajo vuestros pies. Cuando pensáis algo y vuestra mente se turba, no tenéis base bajo vuestros pies; cuando amáis y dudáis en vuestro amor, no tenéis base bajo vuestros pies. Podéis dar una serie de explicaciones filosóficas sobre el concepto mandamiento, pero estas serán solo externamente bellas, sin un contenido interno. Éstas son parecidas a los dulces, a los cakes – que te alimentes con dulces y cakes, esto significa que te vuelvas muy etéreo. El hombre necesita de un alimento sano, de buena calidad, el cual contiene todos los elementos esenciales. Este alimento da las condiciones necesarias para el desarrollo de la mente humana, del corazón humano, del alma humana y del Espíritu humano. Los elementos que el hombre utiliza son unos y mismos, pero los métodos para su absorción son diferentes. Cada alimento es útil para el hombre, importante es que él sepa cómo recibirlo. No os digo qué alimento comer y qué no comer, pero os aconsejo que comáis con Amor. Qué dicen los higienistas, los físicos y los químicos sobre esta cuestión, este es un trabajo secundario. Importante es que utilicéis un alimento que os da fuerza. Eres débil, te alimentas y adquieres fuerza, ánimo – este es un alimento esencial. Preguntaron a Cristo: “¿Cuál es la ley grande?” La ley grande es ésta que nos puede enseñar cómo vivir – esto significa que conozcamos a Dios. Desde hace 2000 años, los filósofos se esfuerzan por explicar dónde está el Señor – en el Cielo o en la Tierra –, pero y ellos mismos no pueden responderse. Esto crea una serie de contradicciones gracias a lo cual unos aceptan la existencia del Señor y otros Le niegan. Dios permanece, observa y a los unos, y a los otros, y se ríe, como a los niños, de que no Le conocen. ¿Por qué no Le conocen? Por qué se han puesto gafas coloreadas de manera diferente. Unos dicen que su Padre es rojo, otros – amarillo, terceros – verde, cuartos – negro; cada uno Le ve uno u otro, según el color de sus gafas. ¿Puede que Dios sea negro? Digo: no os volváis como los que se comen las letras. El color negro tiene varios significados; éste significa y descanso. Y la palabra malo tiene dos significados; bajo hombre malo entendemos enérgico. Lo malo, lo malicioso, esconde en sí una fuerza que debe utilizarse en su lugar; si no se utiliza en su lugar, el mal aparece como un destructor. ¿Cuál es el mandamiento grande? Que amemos al Señor. Este mandamiento nos enseña a pensar, a sentir y a actuar correctamente. Esta es una filosofía de prueba, para el entendimiento del cual son necesarios años. Mucho trabajo se requiere del hombre para que aprenda a pensar, a sentir y a actuar correctamente. Mucho tiempo es necesario al hombre hasta que conozca al Señor. Para mí Dios es una Magna Realidad – Él es más real de lo que sois vosotros, los que veo hoy delante de mí. Diréis que me sirvo con palabras fuertes. Si hubiera encontrado palabras más fuertes, me hubiera servido con estas para explicar qué representa Dios. Él puede ser y para vosotros tan real y como para mí. Vosotros podéis conocerle con el transcurso de muchos años, pero podéis conocerle y en un instante. Sabéis de la física que al contacto de dos polos eléctricos inmediatamente se forma una chispa, una luz. Digo: volcaos hacia el polo opuesto de la Vida para que encontréis la Luz que buscáis. Esto puede ocurrir en un instante – de vosotros depende. Vosotros permanecéis con la espalda hacia esta Luz y preguntáis dónde está el Señor. Muchos, científicos y simples, permanecen delante de la puerta del Señor y se preguntan si los aceptará el Señor o no, si son dignos de Él o no. Estas son palabras vacías. Habéis salido del Señor y a Él regresaréis – él los aceptará, porque es omnibenévolo y omnipiadoso. – “¿Soy un hombre bueno?” Yo no dudo de tu Bondad, porque esta es y mía; tu Sabiduría es y mía. ¿Es cierto esto? Cierto es. Extraños son los humanos, ¿debe el que tiene fiebre de pensar que como no tiene apetito, que este es un estado natural? Hoy, como enfermo, él no tiene apetito, la comida no le es agradable, pero esto no es constante. Antes de enfermarse, él siempre ha comido con agradabilidad y con placer; cuando sane, de nuevo comerá con placer. Entre el estado presente del sistema nervioso y del anterior hay cierta diferencia, pero este estado es temporal. Por lo tanto, si te enfermas, di a ti mismo: “¡Escucha, no te sometas a tu enfermedad!” Ella temporalmente te ha visitado. ¡Tú eres un hombre sano – tú puedes pensar, sentir y actuar recto! Frecuentemente los humanos hablan del pecado y dicen acerca de alguien: “Pecador es este hombre”. Así como vosotros comprendéis el pecado, yo no sé cuáles hombres son pecadores. No conozco a gente pecadora, pero conozco a tales que hacen errores. Según la magna ley del Amor, yo miro al pecado y a los errores de otra manera. Un maestro da a su alumno la tarea de dibujar un cuadro; el alumno empieza a dibujar, pero mancha, borra, de nuevo mancha, hasta que un día dibuja el cuadro según los requerimientos del maestro. Como mancha y borra, ¿podéis decir que él es un pecador? No es pecador el alumno, sino que no ha trabajado suficientemente, no se ha ejercitado. En el futuro, cuando se ejercite, él dibujará el cuadro bien, sin manchar y borrar, él evitará los errores. No blasfeméis al Señor dentro de sí y no digáis que Él os ha creado pecadores. Si ve que estás desesperado, el Señor te dirá: “Hijo, no te desesperes, después de un tiempo tú llegarás a ser un hombre bueno y recto”. Algunos filósofos hablan de los errores de la gente, porque no entienden las leyes – ellos mismos hacen errores, pero hablan de los errores de los demás. Cristo dice: “¡Amemos al Señor!” Y la gente habla del Amor sin conocerle. Alguien dice: “Me muero por amor”, cuando se casa dice: “Me muero por amor”. Y antes de casarse moría por amor, y cuando se casó de nuevo muere por amor. Observad la palabra muerte en otro sentido: y cuando nace, el hombre de nuevo muere. El nacimiento en la Tierra es muerte en el Cielo. La muerte en la Tierra es nacimiento en el otro mundo – naces para una vida más alta que la terrenal. Nacimiento y muerte, en el sentido amplio de la palabra, significan ir a trabajar. Si irás al Cielo o bajarás a la Tierra, tú siempre trabajarás. Trabajo y afán son dos conceptos diferentes. Por eso Cristo dice: “Venid a mí todos los que estáis afanados, para que os enseñe a trabajar”. Cuando hablo de Cristo, no me refiero al hombre que ha vivido hace 2000 años; yo me refiero a este Cristo que y hasta hoy está entre la gente. Cómo se manifiesta Él, esta es otra cuestión – importante es que cada uno que se encuentra en necesidad pueda ir a Cristo. Los que miran a Cristo como un hombre que ha vivido hace 2000 años se van a Él con pañoletas negras en las cabezas; estos, los que Le ven entre ellos, van a Él con pañoletas blancas. ¿Por qué vais a una boda con ropas blancas? Diréis que la iglesia ha prescrito así. Dios ha dicho: “Aquellos que se van para casarse y llevan el Amor en su corazón, que se vistan de blanco; aquellos que han perdido su Amor, que lleven ropas negras”. ¿Hasta cuándo llevarán negro? Hasta que encuentren el Amor. Llevad pañoletas blancas sobre vuestras cabezas, pañoletas blancas en vuestros corazones y pañoletas blancas en vuestras mentes, para que encontréis al Señor. Vosotros podéis encontrar al Señor aún ahora, aún en este momento – de vosotros depende. Mientras amamos a Dios, nosotros estamos en el Cielo, en el Paraíso; cuando dudamos de Él, nosotros estamos en el infierno, en el lugar del sufrimiento, de la obscuridad, del encarnizamiento. “Amemos al Señor” – Este es el mandamiento grande sobre el cual descansa nuestra Vida. ¿Cómo debemos amar al Señor, como al prójimo? El amor hacia Dios y el amor hacia el prójimo, son dos cosas diametralmente opuestas. Para que comprendáis el amor hacia Dios, debéis cerrar esto lo que sabéis y probar lo mío. Vuestro conocimiento lo habéis probado, probad ahora el mío. Si lo vuestro es mejor, estoy listo de aceptarlo – yo soy de esta gente que dan y toman. Aquel que ama a Dios se distingue con un enfoque grande, con una vida interna profunda. Aparentemente él se aleja de la gente, pasa por excéntrico, pero en realidad no es así. El Amor hacia Dios no es otra cosa salvo la corriente venosa en la cual la sangre impura va al corazón y los pulmones para purificarse, para volverse arterial. La corriente venosa y arterial de la sangre existe no solo en el cuerpo, sino y en los sentimientos y en los pensamientos del hombre. Por ejemplo, el odio y la envidia son la sangre venosa en el hombre; el amor y la alegría son la sangre arterial. Los pensamientos luminosos y puros son la sangre arterial, y los pensamientos obscuros y negativos son la sangre venosa. Por lo tanto, cuando ama a Dios el hombre transforma la corriente de las fuerzas negativas dentro de sí en positivas, y la sangre impura – en pura. Él va a Dios, quien le pregunta: “¿Hijo, Me conociste?” – “Te conocí, Padre”. Después de esto el hombre como una sangre arterial va por todo el cuerpo para alimentar a todas las células – esto es el Amor hacia el prójimo. Cuando amas a Dios, tú entras en Sus pulmones, en Su corazón, para purificarte; así purificado y ensimismado dentro de sí, tú sales afuera para llevar la sangre hasta las células más lejanas de tu cuerpo – a tus prójimos, para alimentarlos. Como sabéis esto, amad a Dios y llevad Su bendición por todo el mundo. Cuando lleváis el bien entre la gente, vosotros os cansaréis y sentiréis necesidad de regresar de nuevo hacia aquel centro de la Vida que purifica e introduce energía. Después de cada 24 horas, el hombre va a Dios para renovarse y purificarse; así purificado él sale de Dios y va hacia su prójimo. Luego se pregunta dónde está Dios, si existe Él – esto es incomprensión de la Vida. Y así, cuando vais a Dios, no os detengáis para conversar con la gente. Quien sea que os encuentre por el camino, decid: “Voy por un trabajo importante. Cuando termine mi trabajo, entonces nos encontraremos y hablaremos, entonces os diré qué hace Dios y cómo vive”. Alguien está enfermo, busca la ayuda médica, rodea unos cuantos médicos pero y ellos no pueden ayudarle – ¿qué debe hacer? Que se vuelque hacia Dios con toda su confianza y esperanza, y que diga: “Señor, a Ti confío, en Tí pongo mi carga”. Si echas de ti todas las filosofías humanas y confías a Dios, Él te ayudará. Cuanto más grande es tu fe, tanto más pronto viene la ayuda. Dios ayuda a débiles, a enfermos, a afanados. En el Amor del hombre hacia Dios todas las enfermedades desaparecen – y externas, e internas. Si amas a Dios, y la ceguedad, y la sordera desaparecen. La gente presente sufre de mucho conocimiento. No quiero ofenderos, pero he decidido hablaros en un lenguaje específico – procurad comprenderme recto. Echad las ropas negras con las cuales os habéis vestido, negaos de la duda y de la sospecha – estos son un abono para la Vida. Si en vuestro corazón se ha quedado un poco de odio, echadlo de lado, si os irritáis, negaos de la ira o llevadla a alguna fábrica, ahí está su lugar. La ira os visita porque no le dais trabajo; cuando le ayuntéis a trabajar, esta dice: “¡Prudente es mi amo!” ¿Se puede sin ira? Se puede. Si la envidia y el odio os visitan dad y a ellas trabajo – al trabajar, ellas se conectarán con el Amor. Cualesquiera pensamientos y sentimientos negativos que os visitan, llevadlos a Dios – decidles: “Yo voy a Dios, si queréis estar conmigo, venid y vosotros ahí”. Tomad con vosotros a todos los ciegos, sordos, cojos, mancos y llevadlos a Dios. – “Estamos desnudos, tenemos vergüenza de aparecer delante de Él”. Id a Dios tales como sois. Él os purificará y os vestirá en ropas nuevas. Dios no necesita de gente recta. Entrad en el fuego Divino para purificarse y decid: “Hemos visto al Señor y Le hemos conocido”. En el Antiguo Testamento se dice de Moisés que ha comido junto con el Señor – ¿Es posible esto? Es posible. El comer no es solo un proceso físico – el hombre come y en el mundo físico, y en el mundo mental y en el cordial. Los pensamientos y los sentimientos son un alimento parecido al pan para el mundo físico. Muchos quieren ser amados. ¿Por qué deben amarles? Tienen hambre, quieren que los alimenten. Si alguien dice que quiere que le amen, esto significa que tiene hambre – nadie piensa en él, no quieren alimentarle. Dile: “Hermano, ven a mi hogar, yo te alimentaré”. Tú le alimentarás y Dios te bendecirá. Mientras están en el Amor, los humanos cantan y alaban al Señor, ellos se olvidan de sus comportamientos malos, incorrectos entre sí; cuando bajan a la Tierra empiezan a pelearse. – “Somos pecadores, por eso nos peleamos”. No penséis que sois gente pecadora o caída – en cada momento podéis salvarse. Decís: “Haremos obras buenas para apiadar a Dios”. Dejad de lado las obras buenas. Dios siempre os ama, siempre está listo de ayudaros, independientemente de esto si sois rectos o pecadores. Dios nos ama a pesar de todos nuestros pecados y errores, Él nunca ha cambiado Su Amor. Que la gente ha dicho algo malo en vuestra dirección – que digan; tú les responderás: “Hermano, ven a mí para que vayamos juntos al Señor”. Por cualesquiera dificultades que pases, di a ti mismo: “Yo amaré al Señor que vive en mi alma”. Alguien se contrapone a esto y dice: “Yo no veo al Señor”. Esto no significa nada – si hoy no Le ves, mañana Le verás. Hoy incluso y el hombre simple sabe que al frotar dos maderas se forma fuego. En alguna parte un hombre y una mujer se pelean; que se peleen, para que se produzca más luz entre ellos, que se froten para que produzcan fuego. Cuando se forme fuego, ellos se reconcilian. No es importante cómo se frotarán, rectamente o en cruce, importante es que produzcan la luz necesaria. Y así, según el lenguaje de la Nueva Enseñanza, cuando os frotáis, decíos: “Frótame, hermano, frota, hasta que produzca luz sobre ti”. Este frotamiento es necesario para que se produzca la luz Divina. Y en el campo de batalla se frotan para producir esta luz. Yo veo a esta gente – quienes ciegos, quienes cojos, mancos, todos van a Cristo. Él les dice: “es mejor quedarte con una pierna, con un brazo, con un ojo, pero que vengas a Mí”. Dios les visita, les agasaja y les pregunta: “¿Qué hace la demás gente en la Tierra?” – “Todavía se frotan”. – “Qué se froten. Yo bajaré a la Tierra donde ellos y todos se reconciliarán”. Yo veo a aquellos que están arriba donde Cristo – ellos son alegres, gozosos. Cuando digo que están arriba, no penséis que están en alguna parte muy lejos de vosotros. – “Yo quiero ir donde ellos” – Ve al frente primero, de ahí te enviarán arriba donde tus hermanos. – “Tengo miedo”. – Heroísmo es necesario y no miedo. Debéis comprender el sentido profundo de la Vida. Recordad: en Dios mal no existe, Él arregla todas las cosas y Él endereza los trabajos desarreglados de la gente. Él acomoda los brazos y las piernas rotas. Él pone los ojos sacados, Él pone todo en orden y arreglo – Él es Padre de todos. Por lo tanto, cuando queréis amar, entrad profundamente en sí, enfocaos sin ninguna duda ni vacilación. Sabed que Dios os dará de Su Amor, os hará alegres y gozosos. Si os pregunta alguien de dónde sabéis esto, decidle: “Quítate de mi rostro, no me tientes”. Digo: cada aspiración vuestra viene de Dios. – “¿Cuándo encontraré al Señor?” – Cuando caigas en una situación difícil. – “¿Cómo encontraré el Amor y qué representa él?” Un discípulo se fue a uno de los Grandes Maestros de la India para preguntarle qué cosa es el Amor y cómo puede encontrarlo. El Maestro permanecía callado, nada le respondió. Al segundo día el discípulo de nuevo hizo la misma pregunta, pero el Maestro seguía estando callado. Seis días seguidos el discípulo visitaba a su Maestro, quería que le respondiera a la pregunta hecha, pero de nuevo el mismo silencio. Al séptimo día el Maestro tomó al discípulo consigo y lo llevó al río Ganges, le cogió de las manos y le sumergió en el agua. El discípulo pateaba, luchaba, hasta que por fin su Maestro le sacó a la orilla y le preguntó: “¿Qué sentiste en el agua?” – “¡Un ahogo grande, tenía necesidad de aire, un poco más e iba a estallar por falta de aire!” El Maestro le respondió: “Tú entenderás el Amor y le buscarás cuando sientas de él tal necesidad como sentiste del aire”. Lo que ha vivido el discípulo en el agua, esto sienten todos aquellos que luchan en el frente – ellos sienten necesidad de libertad, de espacio. Ahora Dios ha cogido a la gente del cuello, les ha metido en el agua y los mantiene ahí, hasta que ellos solos sientan necesidad de libertad. Esta es la Escuela Divina por la cual todos deben pasar para aprender algo. Cuántas veces nuestras partes estaban dispersadas por los campos de batalla, pero de nuevo Dios las ha recogido y puesto en sus sitios. – “¡Comprueba esto!”. – Lo comprobaré: tú eres ciego, cojo, – abro tus ojos y comienzas a ver; acomodo tu pierna rota y comienzas a andar. ¿Qué otra comprobación quieres? La comprobación se esconde en la restauración de la armonía entre todas las partes. Cada uno solo debe comprobar las cosas, cada uno solo debe encontrar la verdad, cada uno solo debe ir al Señor y solo regresar. Esto significa que adquiera aquel conocimiento interno profundo. Así tú comprenderás qué significa tentación. Alguna vez estás alegre, pero de repente tu estado cambia, dices: “Estoy infeliz en la vida”. Este no es un pensamiento tuyo, te ha visitado algún diablo; no te reveles contra él, sino di: “Te agradezco, Señor, porque me enviaste a este hermano para que conversemos”. Vosotros pensáis que el diablo es malo. Yo hablaré bien de él – antes y él era bueno, pero cayó y erró. Vais a objetar: “Está dicho en la Escritura de oponernos al diablo, al mal en el mundo”. Esto significa: frota al diablo, hasta que mire y vea la luz delante de sí – cuando vea la luz en su mente, el se negará del camino torcido. El segundo mandamiento es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Este Amor es una manifestación externa de nuestra alma y de nuestro corazón – a través de nuestro prójimo nosotros manifestamos nuestro amor afuera. En el amor hacia el prójimo se ve y la justicia del hombre. Una madre ha dado a luz a dos hijos al mismo tiempo; ella tenía la posibilidad de dar de mamar a los dos juntos – a cada niño le correspondía un biberón natural. Uno de los niños era más goloso, quería mamar y del segundo biberón; ¿qué hizo la madre justa? Ella le pegó bien, dándole una buena lección; el niño, como no comprendía la ley, pensaba que su madre era mala. Y Dios da a cada hombre un biberón – cada uno debe guardarlo. Y los cristianos actuales se cogen de sus pelos, se pegan, cada uno quiere tomar el biberón del otro. Tienes un biberón, no seas glotón para un segundo. Aquellos hombres que no han producido fuego, pueden frotarse, sin embargo, aquellos que han producido fuego deben regresar al Señor y llevar su gratitud. Una señora me contaba que miraba a su marido 20 años enteros enfermo, pero no se aburrió ni por un momento. ¿Por qué? Le amaba. Un hombre miraba a su mujer enferma de epilepsia, sin aburrirse; cada noche la seguía para que no viniera su desmayo, sin decir palabra sobre esto – él la amaba, por eso no se aburrió de ella. Hace unas decenas de años un barco americano de vapor sufrió una catástrofe y se hundió en el océano, la mayoría de los viajeros subieron en barcos y se salvaron. En el último barco quedó solo un lugar vacío, debería subir una mujer con su muchachito; todos se miraron para ver cómo solucionar la cuestión – no había lugar para dos personas. La madre rápidamente acomodó a su muchachito en el barco, se despidió de él y dijo: “Lleva muchos saludos a tu padre”. ¿Quién de vosotros puede manifestar tal espíritu de auto-negación y con tranquilidad decid: “Lleva muchos saludos a tu padre.”? ¿Qué hace la gente presente? La mayoría piensa en sí, y a los hijos los dejan al arbitrio del destino. Preguntan a alguien: “¿Dónde está tu hermano?” – “No lo sé, él es un gran pecador, se ha quedado en alguna parte”. El Señor le dice: “No actúas bien, echa una mano a tu hermano”. Un gran pintor dibujó dos cuadros bonitos – y los dos representaban gente que se ahoga. En uno de los cuadros había una mujer, la cual horrorizada estiraba sus dos manos para coger una roca y se salvó; en el segundo cuadro había de nuevo una mujer la cual con una de sus manos se cogía fuertemente de la roca, y la otra la estrechaba hacia los que se ahogaban, para que ojalá alguien la cogiera y se salvara. Digo: no os agarréis con vuestras dos manos de Cristo, la roca de vuestra vida – con una de vuestras manos agarraos de Cristo y con la otra ayudad a vuestros prójimos. No penséis que los humanos son pecadores, solo Dios sabe porqué erran y por qué sufren. Si andáis por el camino de Cristo, entenderéis por qué Él amó a la gente y cómo manifestó Su Amor. Por lo tanto, si estás enfermo, di a ti mismo: “Te amo, Señor”. Si dices así, sanarás. El que va al Señor, aunque esté enfermo, sanará. Si eres sano, ya estás donde Dios; si eres enfermo, todavía no has ido a Él. ¿Por qué no has entrado a Él? Porque todavía debes frotarte para soltar luz. Si adquieres luz, tú estás salvado por gracia. Esto significa: “De Dios hemos salido y a él regresaremos”. “Amarás al Señor”. ¿Cómo? No como los comerciantes que se asocian y aman. Dos comerciantes se asociaron y amaron; puesto que sus intereses se entretejían, y sus familias vivían bien y se amaban. Este es el Amor de la gente pecadora – para ellos está dicho que serán enseñados por el Señor. Y yo amo a la gente pecadora – los ciegos, los cojos, los mancos, a ellos se les puede enseñar cómo tienen que vivir, a ellos se les puede ayudar. Si eres pecador, no temas – este es un examen que no has aprobado. Hoy tienes una nota débil, pero mañana cuando aprendas tu lección, tendrás un 6. ¿Por qué temes del 2? Está dicho en la Escritura: “El Amor hecha fuera el temor”. Ahora yo predico acerca de las Fuerzas positivas de Dios. Digo: Id a Dios y Amad sin miedo del odio y la envidia. Si el odio te visita, dile: “Hermana, yo te amo, te perdono por todas tus manifestaciones – tal es tu naturaleza”. Decid esto de corazón, y no solo en palabras. Si habláis solo palabras vacías, os pareceréis a aquel conde que se enamoró de una bella muchacha joven y tantas veces que se encontraba con ella, siempre de su amor le hablaba. Al mismo tiempo y su siervo estaba enamorado de la muchacha joven, pero sagradamente guardaba su sentimiento, con nadie lo compartía. Una noche el conde salió de paseo con su bien amada, subieron en un barco para pasearse por el río. Cuando pasaron a la otra orilla, del bosque salieron bandidos y atacaron a los dos jóvenes. El Conde se asustó mucho y logró huir, abandonando a su bien amada. En este momento el siervo que les acompañaba, paró rápidamente su barco a la orilla y salvó a la muchacha, la tranquilizó y la acompañó hasta su hogar. Al otro día el conde se fue a su bien amada para ver cómo es su estado, pero ella fría y severamente le dijo: “Quédese lejos de mí, no quiero verle más”. Hoy en día ocurre lo mismo con el Señor: vosotros estáis en el barco con Él, pero cuando os atacan apaches, huís y Le dejáis solo, decís: “No quiero sufrir por el Señor”. Cuando pase el peligro, Le buscaréis y Le diréis: “Señor, perdóname, he errado”. ¡El que ama al Señor debe ser valiente! El único que ama es Dios, por eso y nosotros debemos amar; el único que trabaja es Dios, por eso y nosotros debemos trabajar. Y cuando odiáis, de nuevo odiáis por amor hacia Dios. Cuando entréis en el Amor, veréis las cosas en su luz verdadera. Entonces comprenderéis por qué un objeto es duro, y otro – blando. En la luz veréis esto que en la obscuridad no habéis distinguido. Por ejemplo, el diamante es el mineral más duro, pero aún así es valioso. Si lo tragáis os ahogaréis; valioso es, pero os ahogará. ¿Por qué? Porque no lo habéis utilizado razonablemente. Sobre la misma base y el odio, y la envidia son fuerzas con una magna predestinación, pero estas deben aplicarse en su lugar. Desde el punto de vista de la enseñanza Divina todo en el mundo es Bueno, todo es armónico, cuando está utilizado en su lugar. Cristo dice: “El primer y gran mandamiento es amar al Señor”. Cuando amas a Dios, aceptarás igualmente y la vida y la muerte. Los años pasan y tú te envejeces, tu vista y tu oído se debilitan, las arterias se endurecen y tú ves que tu fin se acerca; tus cercanos llaman a un médico, ojalá te ayude a vivir un poco más. Digo: si ha llegado su tiempo, que se valla. Él mismo debe concientizar esto y decirse: “Ya me están llamando y yo debo irme, dejo mi riqueza a mis hermanos pequeños – los gusanos, que coman y que agradezcan”. Bonitas son las maripositas, yo frecuentemente converso con ellas; ellas se disculpan de que alguna vez sin querer causan daños: “Tal es nuestro trabajo, en el futuro cuando lleguemos a vuestra posición, y nosotros seremos buenas”. Yo les respondo: “No pasa nada, nosotros os disculpamos; si estuviéramos en vuestro lugar, y nosotros haríamos daños como vosotras”. Y así, agradeced a Dios, porque de la posición en la cual os encontráis veis lo Bueno en el mundo. Bueno es el mundo, pero de vosotros se requiere pureza y santidad. Si no sabes tú lección no te disculpes, sino di: “Amo a mi maestro y por él aprenderé mi lección”. Di como David: “Donde quiera que me envíes, Señor, realizaré Tu voluntad con un corazón grato, porque Te amo”. Si te niegas de cumplir la voluntad de Dios, no amas al Señor. Necesario es que amemos a Dios, que cumplamos Su Voluntad. ¿Por qué? Porque cada uno ha vivido pérdida y decepción, pero el amor hacia Dios devolverá todo lo perdido, restablecerá la salud del hombre y pondrá todas las piernas y manos rotas a su sitio. Este Amor restaurará la vida destruida de las familias, él restaurará la armonía quebrantada en la Naturaleza. Ahora los asesinados están de banquete con Cristo, y los vivos que se han quedado en la Tierra dicen: “¡Pobre gente, se fueron sin tiempo!” Una verdad magna es que esta gente está en el Cielo, donde Cristo, felices son ellos. – “Dudamos de esto”. – El que duda, él no tiene Amor en su Alma. Recordad: Dios trabaja en todas partes y entre toda la gente. Cuando hay Paz entre los humanos, Dios está entre ellos; cuando los humanos se pelean, de nuevo Dios está entre ellos – él se manifiesta entre toda la gente. Si me habla alguien bien o mal, Dios me habla. Según yo, no hay mal en el mundo – importante es aceptar que todo viene del Señor en el cuál vivimos y nos movemos. Dicho está en la Escritura: “Dios crea un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva”. El Amor trae lo Nuevo. Dios ya está bajando a la Tierra y trae el Amor a los corazones y a las almas humanas. Yo veo al Señor, Le siento, comprendo cada manifestación Suya. Donde hay frutos y abundancia, ahí está Dios. ¿A qué trigo dará a luz el campo no arado? Los humanos buscan el camino fácil – ellos quieren que la manzana madure sin luz, que la lenteja hierva sin fuego. Sin pena y sufrimiento nada se logra. A través del sufrimiento Dios derrama Su Amor hacia vosotros. Si en vosotros aparece el deseo de suicidarse, no echéis este deseo, sino prestadle oído, conversad, para que veáis qué trae él en sí. No realicéis este deseo, sino ved porqué os habéis decepcionado y desesperado. Que te suicides, esto significa que abandones el mundo limitado en el cual vives y vayas al mundo amplio – que ahí trabajes. Alguna muchacha se ha decepcionado porque su bien amado la ha abandonado y no quería casarse con ella; ¿por qué la ha abandonado? Ha encontrado a otra muchacha y dice que no puede simultáneamente amar a dos muchachas. La muchacha no debe desesperarse sino saber que hay Uno quien la ama durante todos los tiempos y épocas. Sed fieles al amor en el cual no hay cambio ninguno. Si comienzas en su nombre a trabajar, no te niegues hasta que no veas un resultado. Cuando siembras el campo y te cansas, descansa y sigue de nuevo. Cuando tú descansas, Dios trabaja – en este tiempo observa cómo Dios trabaja sobre tu campo. Trabaja, descansa, y en tu tiempo libre reflexiona. Piensa sin inquetarte; ¿por qué vas a preocuparte por el alimento que utilizas? Acepta el alimento con Amor y más no pienses – Dios terminará el trabajo. Te duele la cabeza – No te preocupes, cree en el Señor, ora y Él te ayudará. Si dudas, nada puedes lograr, no puedes aceptar la Nueva Enseñanza del Amor. Esta es una Enseñanza de la prueba. El sano acepta la Nueva Enseñanza y le sirve, el pensante también acepta la Nueva Enseñanza. Pensamiento recto se requiere de todos. No digas que tu marido va en un camino torcido, sino di que ha hecho un error que debe enderezar. Cuando el niño pequeño se mancha, esto no muestra que va en un camino malo – el niño no es culpable por mancharse. Límpialo y espera hasta que crezca y concientice su error. Uno de Varna, me contaba una experiencia suya: tenía un hijo del cuál era extremadamente descontento. Un día ató sus manos y sus pies con la intención de bajarlo al pozo, de liberarse de él. Cuando comprendió la intención de su padre, el hijo dijo: “Padre, puedes actuar como quieras, pero piensa en las consecuencias – te van a encerrar y vas a privar a mi madre y a mi hermanita del alimento”. El padre se puso a pensar, desató a su hijo y lo dejó en libertad, pero constantemente le decía: “De ti un hombre no va a salir”. Un día me encontré con su hijo y como hemos conversado un cierto tiempo le dije: “De ti un hombre va a salir”. Mis palabras y la fe que yo puse en ellas, le alentaron y verdaderamente él llegó a ser un hombre. Por lo tanto, si quieres vivir bien, ve diciendo a tu mujer que es buena, razonable. Ve diciendo a tu marido que es bueno, justo, amoroso; cuando regrese del trabajo, recíbele bien, con disposición, dale agua para lavar sus pies. Si dices que es un listo, empeorarás tu vida. ¿Qué se requiere del hombre? Que se eleve cada día, concientizando que Dios trabaja en él. Cuando Dios sube hacia arriba, tú bajarás abajo, ahí trabajarás, cuando Dios baja, tú subirás arriba para trabajar. Así trabaja el Amor. Como sabes esto, aplica la Enseñanza del Amor en tu vida. Piensa en esto lo que se requiere de ti y no de los demás. Entonces aunque fueras un pecador, yo te aceptaré. Yo no me intereso por gente recta; me intereso por cojos, tullidos, ciegos, mancos – con ellos iré al Señor donde les espera un gran banquete. Esta es la Nueva Época – del Renacimiento. “Amarás al Señor” – este es el mandamiento grande del cual la ley y los profetas dependen. Cuando honramos a este mandamiento y aplicamos el Amor, todos nuestros trabajos se van a desarrollar con éxito, todo andará por la ley de la armonía eterna.
  6. ACUÉRDATE DE TU CREADOR Conferencia dominical dada por el Maestro Beinsá Dunó, el 2 de diciembre de 1934, en Sofía – Izgrev, (niebla). “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”. “Padre nuestro” (oración – n.d.t.). “Dios es Amor” (canción – n.d.t.). Leeré el capítulo 12 de Eclesiastés. “El Espíritu de Dios” (canción – n.d.t.). “¡Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud!” Hay una manera objetiva, un camino objetivo para observar la Naturaleza. Y el que quiere ser feliz, él debe encontrar este camino. El que encuentre este camino, dificultades no tendrá. El que no encuentre este camino, él tendrá dificultades grandes. Esto en general es cierto y en la vida objetiva. Un barco que ha perdido su destinación en el océano, y sus pasajeros sufrirán. Muchas cuestiones hay en el mundo no solucionadas. Por ahora, por ejemplo, la cuestión de jóvenes y viejos en el mundo queda no solucionada. El hombre nace joven y envejece. Antes de llegar a ser joven, él debe nacer para llegar a ser joven. Antes de morir, él debe llegar a ser viejo para morir. A veces decís que y los jóvenes mueren. Los jóvenes no mueren, solo los viejos mueren. Sepulcros jóvenes no hay, todos son sepulcros viejos. Cuando decís que la gente por vejez muere, me viene a la mente un cuento. Que se hable así, esto significa que no comprendáis la Verdad. Hay una anécdota acerca de uno que ha comido y bebido mucho, de manera que gastó toda su fortuna. Por mucho comer y beber él empobreció. Por fin le vino a la mente que debe pedir de alguna parte dinero a préstamo. Después de pensar largo tiempo, decidió ir al sultán turco para rogarle que le ayudase, que le dé dinero a préstamo. El sultán le preguntó: ¿Por qué empobreciste? – Por comer y beber. – Si es así, dime ¿cuál es el lugar más dulce de la gallina? – La rabadilla. – Dadle entonces 250 liras, dijo el sultán. Él tomó el dinero y sus trabajos se arreglaron. Y vosotros, los que habéis comido gallinas, sabéis qué lugar de la gallina es el más dulce. Cuando oyó esta cosa otro rico caído, también decidió ir al sultán para que le diese dinero a préstamo. Él se fue al sultán y dijo que se ha empobrecido por comer y beber. El sultán le preguntó: Como has comido tanto hasta arruinarte, dime ¿cuál es el lugar más dulce del buey? Él le respondió de la misma manera como respondió y el primero: La rabadilla. El sultán sonrió y comprendió que este hombre no sabe nada. Digo: Cuando se soluciona la cuestión entre la gente sobre cuáles mueren y cuáles no mueren, ellos tienen una comprensión totalmente torcida. Solo el viejo muere, y el joven solo vive. Nosotros tomamos la palabra muerte no así como la gente la comprende. Bajo la palabra muerte se comprende desaparición de los sufrimientos, ir a un mundo desconocido. La gente científica que se ocupa con la filosofía distraída, dice: Cuando muere, el hombre desaparece, en ninguna parte está, todo con él se termina. La gente ordinaria, en general, no saben nada de esto. Una gente científica escribe una cosa, otros escriben otra y ocurre una turbación. Y los unos, y los otros, y del uno, y del otro campamento, pocos saben qué escribir y qué hablar. Aquellos que escriben que el hombre muere, tienen un poco de duda. Aquellos que escriben que el hombre vive después de su muerte, y ellos tienen un poco de duda. Sin embargo, la posición común es que en el mundo nada se pierde. ¿Dónde se va a perder el hombre? Para que el hombre se pierda, esto sobreentiende algo de doble sentido. Antes que todo, la misma palabra es un poco de doble sentido. Pérdida hay solo para nosotros, la gente, pero para la Naturaleza no hay pérdida. Las cosas de la Naturaleza nunca se pierden. En esto, y la vida no puede perderse. Cuando el agua de nuestra botella se ha perdido, ésta no se ha perdido, ésta se ha ido al océano. Para vosotros, sin embargo, el agua se ha perdido. “¡Acuérdate de tu Creador en tu juventud!” Entonces, acuérdate de tu Creador no en los años de tu vejez, sino en los años de tu juventud. El viejo todo lo ha olvidado, no le queda nada. Lo último que le queda al viejo es morir, liquidar con la vida en la Tierra y partir para aquel mundo. Ahora estas son cosas ordinarias. Los filósofos contemporáneos necesitan de una comprensión nueva, de una filosofía nueva acerca de la vida. Muchos piensan que cuando se vuelvan comerciantes, sus trabajos se van a arreglar. Hasta que he seguido, no de todos los comerciantes se arreglan los trabajos. Muchos piensan que cuando se vuelvan abogados sus trabajos se van a arreglar. Pero la estadística muestra que no de todos los abogados los trabajos se arreglan. Algunos piensan que cuando se vuelvan médicos se arreglarán sus trabajos. Pero la estadística muestra que no de todos los médicos los trabajos están arreglados. Algunos piensan que cuando se vuelvan sacerdotes sus trabajos se van a arreglar. Pero la estadística muestra que no de todos los sacerdotes los trabajos se arreglan. Algunos piensan que cuando se casan sus trabajos se van a arreglar, pero la estadística muestra que no de todos los casados los trabajos se arreglan. Ahora puesto que no tenemos estadística de los muertos no sabemos cómo está allí la gente, hasta qué punto sus trabajos están arreglados, pero y allí la estadística muestra que cuando la gente muere, y allí sus trabajos quedan no arreglados. De todo se ve que y hasta la estadística más cierta saca las cosas así como no son. Aquellos que hacen las estadísticas, ven que cada año debe morir una cantidad equis de gente, deben hundirse una cantidad equis de barcos, deben quemarse una cantidad equis de casas. Durante diez años siempre hay una diferencia pequeña, pero lo importante es que según esta estadística las cosas ocurren así como están determinadas. Por qué es así, no vamos a detenernos a explicarlo, pero hay ciertas teorías sobre esta cuestión. Hay algunas causas de esto, pero no vamos ahora a explicarlas. Según yo, cuando se quema una casa, esto no es otra cosa salvo una diversión pequeña. Encienden la casa y ésta flamea como una antorcha. Y cuando se enciende la casa, la gente se reúne alrededor, porque una casa se ha encendido. Y cuando el hombre pierde su dinero, y esta es una diversión. Mientras estaba rico, nadie veía a este hombre. Cuando se empobrece, él comienza a descender del lugar alto y moverse entre la gente. En primer lugar era presumido, varias veces deberías tocar a su puerta para ir a él. Cuando se empobrece, él se vuelve alcanzable, y todos le dicen “¡buenos días!”. Ahora algunos preguntan: “¿Por qué la gente se empobrece?” Yo pregunto: ¿Por qué se enriquece? Algunos preguntan: “¿Por qué la gente muere?” Yo pregunto: ¿Por qué la gente nace? Algunos preguntan: “¿Por qué la gente erra?” Yo pregunto: ¿Por qué la gente hace el bien? Y los uno, y lo otro ocurre. Yo veo que la gente mira a estas cosas, al bien y al mal, como a dos cosas contrapuestas. El mal es una consecuencia del bien. Es imposible que exista el bien sin una consecuencia. El bien es causa, el mal es una consecuencia del bien. No toda la consecuencia, sino a la mitad. El bien es causa del mal, y el mal es una condición para el bien. Diréis ¿por qué es así? Agradeced porque es así, porque si el bien no fuera causa del mal, el mal sería incurable, pero puesto que el bien es causa para éste, él permite el mal para que sea una condición para el desarrollo del bien. Ahora os puedo dar muchos argumentos, pero no quiero detenerme sobre el mal para que no estropeemos el trabajo. Puedo daros tal argumento con el cual os convenceréis, pero no quiero. Un científico dijo a sus oyentes: “Puedo haceros esta prueba, pero tengo compasión de vosotros, todos huiréis afuera. Por eso no lo voy a hacer. Todos os quedaréis descontentos”. Ellos no creían. Entonces él puso un polvo en la habitación, del cual todos empezaron a estornudar tanto que estaban obligados a salir fuera. Estos que estaban cerca de él, dijeron: “¡¿Se hace tal prueba?!” El científico dijo: “Yo lamento que ocurrió así. Yo estaba en vigor de sacarles fuera, pero no estaba en vigor de reunirles dentro”. Así que y vosotros ahora os habéis reunido en este salón, habéis cerrado las ventanas, tenéis miedo del frío. Aquellos que están al lado de las ventanas, están al frente, y los demás están en la retaguardia. Estos en el frente tienen miedo de que el enemigo les ataque, que les cogerá el constipado y se enfriarán. Posibles son y estas cosas. Ahora toda la gente se encuentra en un tal salón. Tienen miedo de abrir la ventana para no enfriarse. Pero que ahora lleguemos al lado objetivo. Bajo la palabra objetivo, yo comprendo el lado externo que debe escudriñarse, independientemente de los puntos de vista que tenemos. Nosotros tenemos puntos de vista que no han existido. Éstos son temporales. Vosotros tenéis un estado de ánimo temporal que es cambiable y que no es real. En el hombre hay solo un estado de ánimo que es real y que nunca cambia. En el hombre hay solo un rasgo que le distingue de la demás gente y de los demás seres. En todas las condiciones este rasgo siempre queda uno y mismo. Éste nunca cambia. Este rasgo, exactamente, representa al hombre. Alguna vez le veréis gozoso, sonriente, espiritual, a veces le veréis triste, afligido, descontento. Alguna vez le veréis generoso, y a veces – tacaño. Y la tacañería y la generosidad tienen sus causas. Cuando es generoso, el hombre es joven; cuando es tacaño, él es viejo. La generosidad nunca puede adquirirse mientras su vejez no muera. Cuando muera, el viejo va a legar su herencia a sus herederos. Mientras está vivo, él dice: “Es peligroso que el hombre reparta su riqueza en vida”. De Mihalaki Georgiev hay un cuento de cómo un padre decidió repartir su riqueza a sus hijos mientras todavía estaba vivo, para que ellos sean felices, y por eso la repartió de una manera justa a todos por igual. Y él pensaba que después de repartir su riqueza, sus hijos les iban a mirar. Un mes después de repartir su riqueza a sus hijos, se fue a uno de ellos para vivir, pero éste le dijo: “Padre, no tengo lugar a donde yo en mi hogar, no puedo mirarte”. Así dijeron todos sus hijos. Él se encontró en milagro en qué hacer. Ninguno de sus hijos quería mirarle. Él se dijo: “He caído en esta desgracia. He aquí, estos hijos salieron de mí, pero nadie me comprendió”. Pensó largo tiempo en qué hacer, hasta que por fin le vino una idea luminosa. Se fue a un amigo suyo y le dijo: “Por favor, dame 500 levas a préstamo, por cinco, por diez céntimos. – Bien, te doy tanto como quieras”. Él se fue a comprarse un cajón por 50 levas, tomó un mozo y lo metió en su habitación. Cada noche él cerraba su habitación, abría el cajón y comenzaba a contar su dinero, que sonaba, puesto que eran céntimos metálicos de por cinco y diez. Cuando le oían sus hijos de sonar dinero en su habitación, dijeron entre sí: “Este lobo viejo todavía tiene dinero, lo tiene guardado, no ha repartido toda su riqueza”. Al tercer día sus hijos comenzaron a visitarle, a mirarle, a traerle alimento bonito. Ellos limpiaban su habitación, temblaban alrededor de él. Él les decía: “Hijo, cuando vaya para aquel mundo, os dejaré y este cajón”. Pero cada noche abría el cajón y contaba el dinero en éste. Cuando murió, sus hijos tuvieron prisa de abrir el cajón, de ver lo que había en éste y quedaron estupefactos cuando encontraron poco dinero y además suelto, en monedas de cinco y de diez, pero también así encontraron una carta y una cuerda. En la carta escribía: “El que reparte su riqueza antes de su muerte, que primero se compre una cuerda”. Cuando vieron esto sus hijos dijeron: “¿Es para 500 levas que le alimentábamos tantos años, además tan bien?” Ahora yo os transmito este método para mostraros que así procede y la Naturaleza en cuanto a vosotros. Vosotros os pensáis muy prudentes, pero de todas maneras la Naturaleza os ganará. En este libro sagrado está escrito: “Que el joven se acuerde de su Creador en los días de su juventud”. Él debe recordarlo porque sin Él éste no puede ser feliz. No es la cuestión en el creer, pero debe recordarle. Esta es una experiencia real. Tú debes recordar lo esencial. Tú debes recordar que alguien te ha hecho un bien grande. No es la cuestión de creer, sino que debes recordar. El hombre puede recordar solo aquello, lo bonito, lo magno en el mundo. ¿Qué es aquello lo magno que debéis recordar? Vosotros debéis recordar una cosa: Que sin vuestro Creador vosotros no podéis ser felices. Yo he revisado todos los libros no solo aquí en la Tierra, sino y en todas partes, y he llegado a la conclusión de que vosotros no podéis ser felices sin aquellos que han creado el mundo. La felicidad del hombre depende de una serie de condiciones. En primer lugar ésta depende del aire, luego del agua, de la luz, del alimento y del terreno mismo y del medio ambiente. Hay una serie de condiciones más que influencian para la felicidad del hombre, que él ni siquiera sospecha. Vosotros queréis ser felices, pero no habéis estudiado la ciencia de la felicidad. Varlicheldeta, un hindú, trata de convencer a la gente que la felicidad debe ponerse como base de la enseñanza. Él, sin embargo, no puede darle una definición científica de qué cosa es la felicidad. Él la define como un poeta, dice que es algo muy bonito, pero no puede convencer al mundo. El mundo actual es demasiado objetivo. Tú, al hombre debes presentarle las cosas, que las vea, que se convenza, y entonces. Tú le cuentas de un palacio, de que es muy bonito. Hasta que no lo ve, él difícilmente puede creer. En nuestro siglo la confianza está basada en las condiciones económicas. Cuando quieres entrar en conexión con un hombre, el, a lo mejor, primero verá si estás sano, si tienes algún sueldo y entonces te creerá. Solo en esta posición puede creerte. De otra manera, cualquier cosa que le hables, él dice: “Señor, una crisis es esto”. Ahora, lleguemos a la otra cuestión. La gente mundana piensa en por qué el Señor ha hecho el mundo así, y la gente religiosa piensa en por qué el Señor ha creado al diablo. Para la gente mundana la crisis es un móvil para trabajar. Y para los religiosos, el diablo es una condición para que se eleven. Y si preguntáis al diablo de si es así, él os dirá que sin él vosotros no podéis elevarse. Él dirá a la madre: “Escucha, si no fuera yo, tú nunca llegarías a ser madre”. ¿Por qué? Porque el hombre recto no tendría por qué casarse, él se iría a la montaña y allí viviría. A los jueces dice: “Si yo no os hubiera enseñado a errar, vosotros no hubierais tenido a quién juzgar”. A los abogados dice: “Si yo no hubiera enseñado a la gente a pelearse entre sí, vosotros no hubierais tenido a quién defender”. A los médicos dice: “Si no hubiera enseñado a la gente a no escuchar, a hacer errores, ¿vosotros a quién ibais a curar? ¿Por qué habéis levantado este ruido? Cada bien en el mundo, vosotros lo debéis a mí”. Así habla el diablo. La gente ve hoy solo el lado malo del diablo y le juzgan. Esta es una percepción humana. Si el diablo comienza a defenderse, ¿qué diríais vosotros? Él dice a veces: “Este es el bien que yo puedo hacer”. También así y para los filósofos digo: El diablo les ha enseñado a filosofar. ¿Cuándo filosofa el hombre? Después de que se ha engañado una vez, entonces él comienza a filosofar, a reflexionar, de las causas hacia las consecuencias malas de las cosas. ¿En qué consisten las consecuencias malas? Nosotros de nuevo empezamos por el punto de vista personal. Y verdaderamente, a cada cosa que está en nuestro favor, nosotros le llamamos “bueno”. A cada cosa que no está en nuestro favor, nosotros le llamamos “malo”. Pero hay excepciones de este punto de vista. Muchas cosas que son buenas para el país, no son buenas para los individuos. Y al revés: muchas cosas que son buenas para los individuos, no son buenas para el país. Por ejemplo, para el ladrón es bueno robar, pero no está bien y para el país. Frecuentemente, para los médicos está bien que haya enfermedades y gente enferma, pero esto no está bien para la gente misma. Tomad cuál es la posición de un pobre que debe yacer 4-5 meses por una enfermedad seria y no tiene dinero para curarse. Este es un impuesto grande, ¿de dónde tomará él dinero para curarse? El médico es como un recaudador, por cada visita quiere como mínimo 50 levas, ¿de dónde tomará este hombre pobre para pagarle, cuando él apenas recibe mil levas al mes? Cuando haga 30 visitas, esto son 1500 levas. Y este hombre apenas tiene mil levas. Entonces 500 levas se quedan en deuda. Tú eres un hombre pobre, pero tienes un pleito y llamas a un abogado para defenderte. Él pide cuatro mil levas y comienza a estudiar el pleito. Lo alarga, lo extiende con meses y años, y durante este tiempo tú tienes que pagar. Después de comer todo tu dinero, después de esto tomará y algo por encima. Y después de esto la gente se queja de los abogados. Ahora, yo no me ocupo con esta cuestión, pero constato un fenómeno, como existe en la vida social. Yo no me he detenido hasta qué punto es cierto esto, pero supongo que hay cierta probabilidad. Muchos abogados dicen que han defendido a la gente pobre sin dinero. Es posible, pero nosotros no sabemos cómo es la estadística. Estadística hay para todo. Los médicos alguna vez hacen alguna operación, cortan al hombre y dicen que la operación fue exitosa, pero después de diez días el operado muere. La estadística dice que la operación ha salido exitosa, pero después de diez días el enfermo muere. ¿Cuántas personas han sido felices después de la operación? La estadística sabe esto. Cuando nos basamos en la estadística, no vamos a culpar a este, a aquel, pero debemos saber las causas profundas de esto. A lo mejor el médico ha tenido el mejor deseo de ayudar al enfermo, pero el organismo estaba mal afinado, o las condiciones no estaban favorables. A veces las condiciones psicológicas estaban malas. Alguna vez puede suceder que se toque algún nervio en el organismo humano y la vida momentáneamente se interrumpa. Es suficiente que uno de estos nervios se interrumpa, para que se interrumpa y la vida del hombre. Complicado es el organismo humano. Pueden poner al hombre en un sueño magnético y sugestionársele el pensamiento de que él morirá, y verdaderamente él muere. “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”. Ahora yo predico a los jóvenes. El que es viejo, el que no me escucha, que se prepare para aquel mundo. Según mi estadística, cada uno que dice que no quiere ocuparse con el Señor, él es un candidato para aquel mundo. Y aquel que quiere vivir para el Señor, él es un candidato para este mundo. Todos los que dicen que son viejos, son candidatos para aquel mundo, los que se acuerdan de su Creador, son candidatos para este mundo. Los que no se acuerdan de su Creador ellos son candidatos para aquel mundo. Ahora en vosotros entrará el pensamiento: ¿Por qué el hombre viejo no cree? Pregunto: ¿Pues si cree, qué le aprovechará? La fe no es una cosa esencial. A veces a la fe se le atribuye una cualidad que ésta no tiene. La fe es un camino para algunos logros nuevos. Entonces, la fe es solo un camino, pero en este camino no hay ninguna realidad. La fe no es la virtud más grande del hombre. Ésta es tal virtud que es necesaria en este camino. Y cuando leéis este capítulo, veis que no está dicho de creer en tu Creador, sino que está dicho: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”. Acuérdate, dice, de tu Creador, antes que lleguen los días del mal. Cuando llegues a los días de tu vejez, tú envejecerás antes de tiempo. El envejecimiento es un proceso de la incredulidad. Si me preguntáis por qué la gente envejece, diré: Ellos envejecen, porque dejan de creer. Ahora os voy a transmitir un hecho con el cual haré una comparación entre el enamoramiento y el comer. El enamoramiento es un proceso natural, como es y el comer. Yo comparo el comer con el enamoramiento. Por ejemplo, cuando algún hombre no ha comido unos cuantos días, su rostro se marchita, se pone amarillo, sus ojos se hunden hacia dentro y el que le vea, piensa que o está enfermo, o que no ha comido nada. Pero cuando se alimente, inmediatamente su rostro está refrescado, se vuelve dispuesto. Antes de alimentaros vosotros estáis indispuestos, pero después de alimentarse, la disposición inmediatamente viene. Tal cosa es y el enamoramiento. Éste es una comida bonita. Cuando alguien se enamora, él está en un banquete grande. Y dicen para tal hombre que se ha enamorado. A estas comidas grandes les llaman “gala dinner” (del inglés – cena de gala – n.d.t.). El joven que se ha enamorado está contento que está a “dinner”. Un día dejan de invitarle y él pierde su disposición, sus ojos se vuelven turbios, no tiene ganas de vivir, y él dice: “Ya no quiero vivir, la vida para mí no tiene ningún sentido”. Por qué no le invitan a comer, vosotros solos podéis interpretárselo. Él dice: “Se terminaron aquellos días bonitos, felices, donde había comida bonita, brindis con vinito bonito. Ahora ya y pan bonito no hay”. Pregunto: ¿Dónde está lo esencial? – No, de nuevo hay algo, no penséis que es así solo. Cuando el hombre se ha enamorado, cuando está en esta mesa, en él ocurre un influjo, pero cuando se cierre este camino, este influjo de su corazón desaparece, se interrumpe, y él siente que no tiene ya este influjo. Él dice: “Pesado trabajo”. Le han cerrado su camino, no tiene ya qué respirar. Decís: “Entonces el hombre no tiene que enamorarse”. – Imposible es, tienes que enamorarte. – ¿Pero por qué, sobre qué base? – Yo parto desde otro punto de vista. Imposible es que el hombre no coma. Comerá, y en esto, cuanto más bonito es el alimento, tanto mejor para él. Cuanto peor es el alimento, tanto peor para él. Cualquiera que sea el alimento, de todas maneras tienes que comer. Sin falta el hombre debe tener alimento bueno. El mal no está en el comer, sino en la alimentación incorrecta. El mal no está en el enamoramiento, sino en no valorar a aquel en el cual te has enamorado. Un día, cuando no valoras a este en el cual te has enamorado, morirás. He escuchado a alguien decir: “¿No puedo encontrar otra mujer?” Vosotros no sabéis qué cosa es la Naturaleza. En la Naturaleza vosotros podéis encontrar solo una mujer. No hay muchas mujeres en la Naturaleza. Mientras pensáis que podéis encontrar muchas mujeres, vosotros no podéis solucionar la cuestión. Tarde es. De cualquier manera que la explicáis, sacaréis una ley anormal. En el mundo cada uno, de cualquier manera que ha tratado, siempre ha venido a un fin malo. La única explicación que os puedo dar es la siguiente: Imaginad que alguien se ha enamorado de mi dedo y constantemente mira mi dedo. Imaginad que estos dedos tienen conciencia. Este que se ha enamorado de mi dedo, constantemente lo acaricia, y el dedo pregunta ¿por qué me acaricia este hombre? El dedo piensa que es independiente, y piensa acerca de sí que es el todo. Esta no es una imagen clara. Y nosotros a veces hacemos el mismo error. Vemos que alguien se ha enamorado de alguien y comenzamos a sentir celos. No, vosotros hacéis el mismo error de los dedos. Este hombre se ha enamorado de alguien por Dios. Él se acuerda de su Creador. Cuántas cosas me han contado de gente que se ha enamorado, pero yo digo: Este trabajo no reside así. Este hombre se ha enamorado de alguien por Dios. Él no es el verdadero objeto, y este hombre que ama a alguien, te amará y a ti. Llegará el turno y hasta a ti. ¿Cómo es vuestra diplomacia? Cuando algún hombre entre en vuestra casa, él comienza de abajo hacia arriba con su amor. Si en este hogar hay alguna chiquita pequeña, él comienza con ella. Él se alegra de la chiquita, la besa, la acaricia. Si la chiquita es de cuatro a diez años, como sea. Pero si ella es una muchacha joven de 24 años, entonces el trabajo es un poco de otra manera. Y si este hombre se permite de amar a la madre, el trabajo sale completamente de otra manera. No es permitido ya a este hombre amar a la muchacha o a la madre. Para la chiquita pequeña no es crimen de ser amada, pero cuando llega a la muchacha joven y a la madre, la cuestión ya es otra, ellas son unas santas que no deben tocarse. Esta es una percepción subjetiva. Este hombre primero quiere atraer vuestra atención y por eso comienza con las medidas pequeñas. Él ama primero a los niños. Y cuando ama a los niños, comienzan a tenerle confianza. Porque si él se porta con ellos bien, se portará bien y con los grandes. Esto es basado en una ley natural y razonable. Esto significa: primero te dan cien o doscientos levas y miran si los vas a devolver. La chiquita pequeña es este capital pequeño, esta suma pequeña. La muchacha joven es el capital más grande que entra en circulación, y la madre es el capital todavía mayor. Los niños pequeños son el dinero pequeño, la muchacha joven es el capital en circulación, y la madre, la mujer en el hogar, es el capital grande. Así que de esto, cómo va a proceder alguien con el capital más pequeño, se juzgará y de su comportamiento hacia los capitales grandes. Esta filosofía es recta. Y por eso decís a alguien: “No tengo confianza en ti”. No os afectéis. Yo me he encontrado con muchos niños prudentes, saben cómo actuar. Yo me alegro de su filosofía. Muchos niños me han contado. Él dice: “Viene alguien, empieza a contar algunas cosas que no están según Dios. Se acomoda, como si ni cebolla ha comido, ni cebolla ha olido (es una expresión búlgara que se utiliza cuando alguien quiere presentarse más inocente de lo que es. Por ejemplo, ha cometido algún crimen y quiere ocultarlo – n.d.t.). Cuando viene mi madre, él quiere irse. ¿Por qué? – A tu madre le gusta mucho leerles de que así no era, de que de otra manera no era. – ¿Qué lee tu madre? – Tengo vergüenza de decírtelo. – Si tienes vergüenza, y a mí no me lo cuentes, y yo no quiero escucharlo. Entonces, dices: Haz esto de lo que no tienes vergüenza y lo que es agradable y a tu madre, y a mí, de manera que no tengas vergüenza. Alguien dice: “Te amo mucho. – Dilo a tu madre. – No puedo decirlo a mi madre. – Si no puedes decirlo a tu madre, yo ya sé cómo es la ley”. Digo: Tú ama primero a tu madre y a tu padre, luego a tu hermano y a tu hermana, y después de todo deja para mí. Digo: Este niño tiene cierta imagen, él piensa algo. Este niño dice que me ama, pero aquellos que no comprenden la vida, ellos no saben que para este Amor hay sus causas. Aún cuando me mira este niño, yo veo en sus ojos una mirada Divina, él ve como si me conoce. Su mirada es tal como nunca ha sido. Su mirada habla de su recuerdo lejano. Decís: “Estas son cosas infantiles distraídas”. No hay nada distraído en esto. Estas son cosas reales. Real es solo aquel Amor que nunca ha cambiado. Me han contado muchos casos en los cuales los niños han salvado a gente en desesperación. Un muchacho joven contaba: “A mí me salvó una chiquita pequeña de suicidio. Un día, en una desesperación grande, ella llegó a mí, me cogió de la mano y me dijo: ¡Qué bueno eres, cuánto te amo! Inmediatamente algo se iluminó en mi conciencia. Y me dije: Se ha encontrado por lo menos un ser humano que me ama. Desde entonces para acá en mi alma ocurrió un vuelco grande. Hasta este tiempo y predicadores me habían hablado, cualesquiera me habían hablado. Pero cuando me miró esta niña, cuando me acarició, cuando me dijo que me ama, se cambió toda mi naturaleza”. No es solo esto, sino que y las flores que cultiváis en vuestro jardín, muchas veces pueden rescataros de alguna desdicha. Hay muchos árboles frutales que os traen también así bendición. Podéis hacer una tal prueba. En tiempo de verano, cuando estáis indispuestos espiritualmente, pasad por los campos cuando el trigo crece y sentiréis un tal soplo del trigo, del cual inmediatamente vuestro estado del espíritu se elevará. Hay algo que emana del reino vegetal. Ellos todos dicen: “Os amamos, y todo lo que preparamos en la Naturaleza es para vosotros”. Entonces, debemos acordarnos de nuestro Creador, porque el comer y el beber, y todo el aire, el agua, la luz, todas aquellas condiciones y posibilidades que nuestra mente puede imaginarse, todas se esconden en este Ser, que no es tal como la gente lo describe. Este Ser opera en nuestra conciencia a través de toda la gente que Él ha creado. Dios, el Creador, Este, a Quien amamos, alguna vez puede hablarnos a través de alguna hoja, a través de algún animal, a través de una mosquita joven, a través de una planta, a través de un hombre, a través de un libro, a través de una piedra preciosa, a través del relámpago en la Naturaleza, o en la noche a través de alguna estrella – en cualquier dirección. Miles son las maneras a través de las cuales Dios puede utilizar una influencia benéfica sobre el mundo. Al mismo tiempo Él tiene dos disposiciones: en el mal Él quiere que pruebes todas las contradicciones que la gente ha creado, para que no las hagamos; y a través del bien quiere que pruebes el bien que los seres superiores han creado. Entonces el bien es un fruto de los seres superiores que han terminado su desarrollo, y el mal es un fruto de seres que no han terminado su desarrollo. Yo llamo al mal una fruta no madura. Así que digo: En la comprensión objetiva actual del mundo, si tomáis la posición de las ciencias naturales de hoy, y observáis el ojo del hombre, veréis que tanto todo el cuerpo, como y el ojo del hombre está razonablemente hecho. Algunos encuentran ciertos defectos del ojo, pero hasta ahora el hombre todavía no ha encontrado tal instrumento que sea tan perfeccionado y tan movible como es el ojo humano. Por ahora, sin embargo, desde hace ocho mil años para acá el ojo humano se ha deformado. En el ojo humano hay algo que se puede desarrollar como en los catalejos. Hay seres humanos que pueden llegar a ser catalejos que vean a distancias largas. Por ahora los científicos se sirven con catalejos para estudiar las estrellas en el cielo, pero un día, cuando la gente desarrolle su vista, restablezcan su vista, ellos se servirán con los ojos como con catalejos. Por ahora la gente no tiene necesidad de desarrollar más sus ojos, porque no hay qué bonito ver en la Tierra, pero un día, cuando y ellos se desarrollen espiritualmente, entonces van a desarrollar sus ojos y van a ver con éstos no solo los objetos más alejados en la Tierra, sino y todo lo que ocurre en el Sol, en las estrellas y en los demás planetas. Un día ellos llegarán a la posición de comprender el lenguaje de los demás planetas. Decís: “Esto son ilusiones”. Estoy de acuerdo con esto. Pero todo lo que tenéis en el mundo son siempre ilusiones. Tú eres un funcionario, un profesor superior eres, trabajas hasta 60-70-80 años, pero un día lo pierdes todo, quiebras y partes para aquel mundo, para ahí de donde no sabes nada. Tú partes tranquilo porque dejas en la Tierra herederos. Antes que todo tú nunca puedes dejar herederos, porque esto lo que tienes no es tuyo. Si no es tuyo ¿cómo vas a dejarlo en herencia? La única cosa que nosotros dejamos a nuestros cercanos, estas son nuestras deudas. Yo no he visto ni un padre que no haya dejado a sus herederos deudas, a los que los hindúes llaman karma. Nadie ha dejado a sus herederos una herencia “argent comptant” (del francés – dinero al contado – n.d.t.). Y por eso cada uno dice: “Yo debo pagar mi karma”. Las bondades son muy pocas en comparación con el mal. Por lo tanto, el bien que viene en el mundo no está ni en el padre, ni en el abuelo. El bien viene de Dios y Le recordarás. El único que puede darte herencia este es Dios, y a Él le recordarás. Esta no es una cuestión filosófica. Esta no es una cuestión que puedas encontrar en algún libro. Esta es una cuestión que cada hombre debe explorar dentro de sí, en la Naturaleza misma. Hay maneras a través de las cuales el hombre puede verificar estas cuestiones. Hay gente que en parte lo ha verificado. Esta ley trabaja en todas partes. Un inglés ha escrito un libro, ha dado toda una estadística. Esta estadística consiste en lo siguiente: Él ha escrito respuesta a un millón y medio de oraciones. Él ha vivido 95 años y en este tiempo ha dirigido hacia Dios un millón y medio de oraciones de las cuales ha recibido respuesta. Con el dinero que ha recibido como respuesta de sus oraciones, él ha criado a más de dos mil niños huerfanitos en un orfanato, sin pedir directamente dinero a la gente. Él permanecía y oraba, sin decir a alguien que tiene necesidad de dinero, que está criando huerfanitos. Oraba y esperaba. Un día tenía una necesidad grande de dinero para su orfanato y oró a Dios para que le ayudara. En un tiempo viene a él un inglés y le dijo: “Yo tengo a disposición 500 mil dólares ingleses, quiero darlos a alguna sociedad de beneficencia. – Bien, si queréis, dadlos a quién encontréis por bien. – ¿Vosotros tenéis necesidad? – Si quiere, puede darlos, este es un trabajo vuestro”. El inglés sale fuera y de nuevo regresa y le pregunta: “¿Vosotros tenéis necesidad?” Una tercera vez le pregunta y después de salir fuera, finalmente regresó y dijo a este hombre noble. “Tengáis o no tengáis necesidad, yo voy a dejar el dinero a vosotros. Tomad este dinero y realizad algún trabajo vuestro”. Ahora yo transmito un caso exclusivo. Un segundo caso parecido no hay. Tal libro una segunda vez no se puede escribir. Esto es algo que no ha ocurrido antes, de lo cual no podemos sacar una conclusión común. Este hombre estaba convencido de su oración. Él ha sacado una ley que ha descrito en su libro mediante una serie de estadísticas. Si leéis este libro, en él no vais a encontrar ningunas teorías, ningunas explicaciones. Solo estadísticas. Él escribe en su libro cuántas veces ha orado y cuántas veces le han respondido. Él escribe: Cuanto más pura de corazón era su oración, tanto antes recibía respuesta a ésta. “Cuanto más me enredaba con alguna teoría filosófica, tanto más mi trabajo no se realizaba”. Así que digo: Cuando lo Divino en el mundo no trabaja, la causa de esto es algún tropiezo que nosotros ponemos en nuestra mente, en consecuencia de los cual vienen y para nosotros sufrimientos innecesarios. Por ejemplo, las enfermedades de las que los europeos sufren, se deben a su avaricia grande. La causa de muchas enfermedades se debe al amor por las riquezas en la raza blanca. Por ejemplo, los americanos dicen – el tiempo es dinero. Allí todos trabajan y tienen prisa. No es malo esto, pero esto conduce a una avaricia grande. Los ingleses en parte concientizan esto. Ellos son hombres que para rescatarse del mal, hacen sacrificios grandes. Entre todos los pueblos, los ingleses son los que más sacrifican por lo espiritual. Ellos son los que más se guardan del amor por las riquezas. Si ellos no hicieran esto, hubieran tenido consecuencias malas. ¿Qué ha traído el amor interesado? Éste ha traído la neurastenia al mundo. De esta manera el hombre se carga con materiales excesivos que no puede llevar. Él quiere ganar de cierta manera, pero no puede. Él quiere elevar de alguna manera a la sociedad, y esto no puede. Por ejemplo, los búlgaros, cuando quieren lograr algo, dicen: “Tú unta el coche de este, de aquel, como él quiere, para que logres tu deseo”. – Con untar el coche, este trabajo no se hace. Con untar el coche, el hombre no puede elevarse. Hay una ley básica que reside en lo siguiente: no te ocupes con untar el coche de este, de aquel, sino encuentra el rasgo bueno básico en cada hombre y trabaja este rasgo. Si tú trabajas este rasgo bueno suyo, este hombre siempre estará listo de ayudarte, pero si tú le sospechas, él se negará de ti, no te va a ayudar en nada. Frecuentemente los apaches americanos escriben a algún millonario americano que les dé tantos y tantos dólares, de otra manera cogerán a su hija. Ellos les amenazan, pero muchos de estos millonarios prefieren dar 20-30 o más dólares que coger detectives que persigan a los apaches. Ahora la raza blanca debe negarse de su demasiado amor por las riquezas. La futura humanidad debe ser una humanidad de la generosidad. Ahora, cuando vayáis a América veréis que todos predican que se ahorre dinero para días negros, para los años de la vejez. Pero he aquí vino ahora la crisis y alrededor de dos mil bancos, en los cuales había dinero ahorrado para días negros, quebraron, y el dinero se fue. ¿Qué sucedió? – Nada. Hasta algún punto esta manera de ahorrar el dinero, de todas maneras es una solución de la cuestión. El hombre siempre cree en los bancos salvadores. Pero la honestidad debe hacerse un banco salvador. El hombre debe ser honesto, que no tenga absolutamente ningún deseo de morder a alguien. Si tenéis tales bancos, nadie puede padecer daño. La cuestión no es que se desarrolle el amor por las riquezas uno contra otro, sino que la honestidad debe desarrollarse entre la gente. Si la honestidad entre la gente se desarrolla, entonces nosotros tendremos un sistema financiero en el cual no van a ocurrir tales cambio rápidos. En esto no hay nada malo. Tú has ganado 20-30 años, y alguien toma este dinero, come y bebe, se viste, y tú te quedas con una deuda. Y entonces tú sacas otra filosofía: “No vale que el hombre haga bien”. Si viene a ti alguien para pedirte una suma de ciento mil levas de ganancia, pero tú tienes solo diez mil levas, y él pide 30 mil. A este hombre le puedes dar solo cinco mil levas a préstamo. “Acuérdate de tu Creador en tu juventud”. Si se aplica esta ley “acuérdate”, tú debes recordar el bien en el mundo. Tres cosas hay que el hombre debe recordar en el mundo. Él debe recordar el bien que la gente le ha hecho. Él debe recordar la libertad que los demás le han dado, y finalmente él debe recordar su justicia, sus comportamientos justos que ellos han tenido hacia él. El siervo siempre debe recordar a su buen amo que le ha elevado. Él le ha tomado del lodo y le ha elevado más que a su hijo. Y si este siervo no valora a su amo, para él vendrán días malos. Todo esto que el amo ha hecho, esta es la Providencia en el mundo Divino. Él no lo ha hecho para sí. Él dice: “Por el Amor que yo tuve, yo hice esto. Haced y vosotros esto que y yo hago”. Y si vosotros vivís bien, es suficiente que deis un buen ejemplo en la vida para que os sigan. Es suficiente dar un buen ejemplo en su vida para que os siga. A veces vosotros queréis hacer un bien en vuestra vida por el cual la gente os seguirá. Muchos siguen en pos de alguien. Os voy a transmitir un tal ejemplo. En América, en una región, en una diócesis había un obispo, un predicador bueno, bajo la guía del cual se encontraban alrededor de 400-500 predicadores. Este obispo sostenía su cabeza un poco a la izquierda, de manera que todos los predicadores le imitaban, y ellos sostenían su cabeza a la izquierda, le imitaban. ¿Qué malo hay en esto? Ellos estudiaban que hay un obispo que sostenía su cabeza a la izquierda. De esta manera ellos andaban por su camino. Algunos dicen: “Los hijos deben andar en el camino de su padre”. No, el hijo no debe seguir a su padre, sino a sus virtudes. Si tu caminas erguido como tu padre, y si esta posición erguida significa que tú concentras tu mente hacia el centro del Sol, hacia el gran principio, comprendo, pero si esta posición erguida sobreentiende una aspiración hacia el centro de la Tierra, y no hacia el Sol, tú, aparte de que no vas a traerte ningún bien, sino que te traerás el mayor mal. Yo estoy por el caminar recto, pero según yo, un hombre que camina recto, sacando su pecho hacia adelante, esto todavía no es caminar recto. Cuando camina, el hombre no debe sostener sus ojos hacia la tierra. Cuando camina, el hombre debe sostener sus ojos levantados, que la mirada esté hacia arriba y cuando mira que vea solo las cosas bonitas. Por dondequiera que pase, sea al lado de algún hombre o en otra parte, él debe ver las cosas bonitas, sin buscar los defectos de la gente. Cuando entra en un país o en un pueblo, o en una sociedad, en todas partes él debe buscar las cosas bonitas. Lo bonito es de Dios, y el mal es de los demás. El mal es solo una condición para el bien. La gente contemporánea necesita de un método correcto de educación. Preguntad a quien sea de América, de Inglaterra, de Bulgaria o de donde sea, que os digan un método para la educación de los niños, que veáis lo que os dirán. Yo me he encontrado con muchos métodos para la educación de los niños, pero todavía no me he encontrado con un método correcto de cómo se deben educar a los niños. Cada uno dice que el niño debe ser libre. ¿Pero en qué, en realidad, consiste esta libertad? La libertad excluye cualquier violencia, cualquier mal, cualquier mentira. Aquel a quien queréis dar libertad, antes que todo debéis excluir de él cualquier defecto. Cada uno solo debe concientizar sus defectos y antes de tentarse, que sepa, que se conozca a sí mismo. Solo entonces él puede ser libre. No solo que las tentaciones no deben afectar al hombre, sino que él debe ser libre de estas. El hombre no puede evitar la tentación. Esta tentación puede venir en la mente o en el corazón del hombre, pero él debe recordar una cosa: mientras esta tentación no ha venido en la voluntad del hombre, ésta está fuera de él, pero si una vez venga y en su voluntad, esto ya es un veneno para él. Todas las desdichas en el hombre vienen a través de la aceptación del mal en él. Cuando acepta el mal, se forma un enlace en su organismo. Imaginaos que en el hombre aparece el deseo de robar algo. No es malo que el hombre fuera a robar 10-15 mil levas, pero este acto dejará por cuatro generaciones consecuencias malas en él. Después de este robo, el hombre debe pasar cuatro generaciones enteras para purificar esta impureza de él. La estadística ha mostrado que un mal se liquida en cuatro generaciones, y un bien, hecho, lleva sus consecuencias para miles de años. En tal caso es mejor que el hombre haga por un bien. Si el hombre hubiera hecho cada día por un bien microscópico, él tendría resultados grandes. Si cada día la madre y el padre, las hijas y los hijos hubieran hecho por un bien pequeño, ellos hubieran adquirido mucha cosa. Ninguna otra educación les sería necesaria. Si cada día la madre, el padre y los hijos hubieran hecho por un bien pequeño, y en la noche, cuando regreséis, que cada uno cuente qué bien ha hecho, que cuente su experiencia, una cosa más magna que esta no hubiera habido. La madre dirá a su niño: “Haz este bien”. – Esto ya no es bien, esto es disciplina. O le dirá: “Arrodíllate en la tierra, pon tu mano en el pecho”. El niño hace estos movimientos, pero él no sabe lo que significa cada uno. Esto es disciplina, no es bien. Cuando pone sus manos así, el niño no sabe que esto significa unidad entre su mente y su corazón. Esto significa la recogida de los dedos cuando el hombre se persigna. La madre, que no sabe estas cosas, ordena a su hijo a orar, como un sargento, y dice: “Venga ahora, lee el “Padre nuestro”. Y esto no es malo, pero esto no puede dar al niño aquella educación noble. Pero una vez crecido, el niño dice: “Yo he orado, pero porque mi madre permanecía delante de mí”. Otros pues se quejan que no eran libres. Cuando se vuelven adultos, ellos hacen esto lo que solos encuentran por bien. ¿Si es bonito, por qué no hacer esto los niños y como pequeños, y como adultos? Pero esta posición es exclusiva. Todos nosotros nos encontramos en posiciones exclusivas, pero estas posiciones deben utilizarse por diez veces, pero solo diez veces como mucho en el mes. De otra manera, esto significa que juegues con la Naturaleza. Esto significa que dices qué estás listo de hacer todo, cuando esto no es cierto. Esto es igual como cuando un hombre quiere tomar algo de alguien, y para tomarlo él dice: “Yo pagaré”. Pasa un mes o dos, pero él nada paga. No, si quieres dinero a préstamo, dirás la verdad. Para un mes diez mil levas no se pueden pagar como por un hombre con tu posición. Vosotros educáis a los niños pequeños, pero una vez crecidos ellos dicen: “Nosotros estábamos en engaño”. No, esto no es educación. La gente mundana ha llegado a la posición de decir que los niños deben ser libres. ¿En qué consiste esta libertad? Alguien solo se ha determinado en qué creer. En esto estoy de acuerdo. Pegunto: ¿Por qué hasta cierta edad el padre y la madre son autoridades para el niño? El niño absolutamente debe creer en su madre y en su padre. El padre solo debe ser un modelo. Si el padre dice a su hijo que ningún Señor no le hace falta, él perderá su autoridad. El padre debe ser un modelo absoluto para su hijo. El niño nunca debe ser cogido en mentira. Por ejemplo, viene alguien al hogar, y la madre dice: “Di que no estoy”. El niño dice que su madre no está en casa, pero con esto en él se introduce ya la primera mentira. Él dice: “Este trabajo era fácil”. Mañana este niño libremente meterá la mano en el bolsillo de su padre y tomará dinero. Esta es la educación del pasado. Ahora vosotros queréis auto-educarse, pero debéis saber que cada enseñanza nueva sobreentiende una moral nueva. El mundo presente pasa por una otra forma que crea una moral nueva. Esta moral nueva va a reorganizar la sociedad futura. Esta sociedad no puede reorganizarse con las mismas medidas que ahora tiene. Imposible es esto. Los animales fueron creados por otra moral que esta por la cual fue creada la gente, o sea el hombre. Cuando vino el hombre, vino y otra moral en el mundo. Ahora ya estamos en otra época. Hasta cierto tiempo se hablaba de una época de la creación, ahora se habla de una época de la evolución, del renacimiento del hombre. La creación es un proceso mecánico, y el renacimiento – orgánico. Ahora toda la gente ha entrado en el proceso orgánico, a consecuencia de lo cual todos sienten sufrimientos grandes. Cualquier daño que haga uno, o un error, inmediatamente concientiza que no es así y sufre. Toda la raza blanca, pues y los más espirituales sienten que algo dentro de ellos les inquieta. Una preocupación interna hay en la raza blanca. Desde el punto de vista del cual salgo, yo considero este estado muy natural. Este estado es parecido al estado en el cual se encuentra la mujer embarazada que empieza a preocuparse en cómo dará a luz al niño. Cuando quedan unos cuantos días hasta el nacimiento, ella comienza a preocuparse por si por acaso no ocurre alguna catástrofe con el niño que ha gestado. Los sufrimientos que la raza blanca lleva, muestran que ésta está embarazada con algo y debe dar a luz. De la raza blanca debe nacer la Sexta raza. Este es ya el embarazo. De esta raza nacerá la nueva raza, la nueva gente. Estos sufrimientos grandes, estas catástrofes, esta hemorragia de sangre muestra que ella ha llegado a un estado embarazado del cual debe nacer el futuro, lo magno en el mundo. Cuanto más grandes son los sufrimientos, tanto y nosotros estamos más cerca de aquel momento interno del nacimiento. – Nacimiento interno. He aquí, y Cristo, el que vino a predicar esta Enseñanza, Él mismo debería pasar por sufrimientos grandes. Imaginad a un hombre que era tan sensible y que solo curaba enfermos, hacía milagros, en 24 horas debería llegar a Él una legión de seis mil soldados, a burlarse de Él, a escupirle, a injuriarle, a pegarle y por encima de esto darle a llevar una cruz de madera. Y Él tenía dignidad humana. Cuando fue sometido a esta prueba, sangre salía de sus poros. Es extraño que en esta posición su corazón no se rompió. A cualquier otro hombre del cual su sangre sale de sus poros, sin falta se le hubiera roto el corazón. Esta sangre salió de Cristo por causa de la tensión grande, alta, bajo la cual se encontraba. Pero y en esta posición su corazón no se rompió. Si subís a una altura de unos cuantos kilómetros, de vuestro cuerpo empezará a salir sangre, lo cual se debe a la gran tensión externa en comparación con la interna. Pero y cuando Le subieron a la cruz, de nuevo no Le quedó tiempo para Su aflicción. Hasta qué punto es cierta esta anécdota, no se sabe, pero la leyenda cuenta lo siguiente: Cuando estaba en la cruz, a Cristo vino un padre cuyo hijo estaba seriamente enfermo, pero él esperaba solo a Cristo y Le pidió que ayudara a su hijo. Cristo se volteó hacia los soldados romanos solo con el pedido de desclavar sus manos solo para ayudar a este enfermo y luego de nuevo clavarle, pero ellos Le negaron. Entonces, los soldados romanos negaron a Cristo que haga Su último bien. Desde entonces, cuenta la historia, el imperio Romano cayó, puesto que prohibió a Cristo cumplir el último bien. Si y vosotros prohibáis a vuestro Cristo, a vuestro Espíritu, hacer un bien, y vuestro destino está firmado. Si y vosotros en 24 horas podéis escarnecerse con lo Divino en vosotros, que es lo más magno, y después de esto ponerlo a la cruz, y vuestro destino ya está decidido. El imperio Romano en este aspecto permanece como un ejemplo, no es que ha hecho tanto bien, pero el hombre se conoce por su amor en el final y no en el principio. Para mí no cuenta vuestro Amor en el principio, sino en el final. Para mí no cuenta cómo habéis sido creados en el principio, sino cómo estáis al final. Yo preferiría que al final esté como se debe, y no al principio. Más idealista es al principio y no al final. Esta es la perfección. Ahora nosotros hemos venido a la Tierra y muchos preguntan por qué han venido. Otros dicen: “¿Cristo por qué vino a la Tierra?” Cristo y nosotros somos una y misma cosa. Nosotros hemos venido para realizar esto lo que Cristo hace dos mil años comenzó a realizar. Ahora nosotros esperamos a que Cristo venga una segunda vez. Pero si Cristo viniera una segunda vez, ¿sabéis cómo será Su venida? Esto será como el tocar de Paganini a quien le hicieron tocar en tres cuerdas. Él tocaba en tres cuerdas. Después de esto le preguntaron si puede tocar en dos cuerdas. Él tocaba y en dos. Luego querían que tocara en una. Él dijo que y en una cuerda puede tocar, pero salió fuera y más no regresó. Pues ahora, si y vosotros esperáis a Cristo venir para tocar en una cuerda, o sea, en vuestra mente, Él no aparecerá. La gente contemporánea espera a Cristo aparecer y trabajar según sus creencias y comprensiones. Ahora vosotros esperáis a que venga Cristo en nuestras formas y hacer a la gente extremadamente feliz. El que está listo de ser feliz, será, y el que no está listo, él llevará sus sufrimientos. El Amor vendrá y hará a toda la gente feliz. No solo en aspecto espiritual, pero yo considero que esta felicidad será tanto en el mundo espiritual como y en el físico. Para mí, y el mundo espiritual, y el físico es una y misma cosa. Si el hombre no conoce el mundo físico, ¿cómo conocerá el espiritual? ¿Por qué? Porque el espiritual es un mundo extremadamente amplio, éste es tan complejo, con tantas cosas. Alguien dice que ha ido al tercer cielo. – ¿dónde ha ido en aquel mundo? He aquí, el apóstol Pablo dice que ha ido al tercer cielo. Hasta ahí solo ha alcanzado él. Hay y algo más que el tercer cielo. Dice él que ahí oyó y vio cosas que ni en este, ni en el aquel mundo pueden verse. Ahora regresemos al pensamiento principal. Puesto que se predica de aquel mundo, yo no os predico de aquel mundo. Yo os hablo de este mundo. Aquel mundo es exactamente tal como es este mundo. Si vosotros morís y vais no preparados a aquel mundo, he aquí lo que os va a ocurrir. En un libro suyo un americano escribe sus experiencias. Él recibía cartas de un pariente suyo del aquel mundo, que le decía: “Grandes son mis desdichas aquí. Todo tengo para comer y beber, pero no puedo comer. Miro delante de mí una mesa bien puesta con comida. Apenas doy un paso hacia ésta y ella inmediatamente retrocede un paso de mí. Ya diez años que estoy aquí, siempre me encuentro en la misma posición. Todavía no me he sentado para comer un poco. Ojalá regrese más pronto a la Tierra para alimentarme, de otra manera aquí moriré hambriento”. Todo lo que ve para comer se le antoja, pero no puede comer. Así se tortura ya diez años seguidos. Así será para cada hombre no preparado cuando entre en aquel mundo. El bien estará delante de él, pero él no podrá comer de nada. En tal caso mejor es la comida de aquí que la vista espiritual. Sin embargo, y el mundo espiritual tiene su lado real. Éste se refiere para aquel que está preparado. Y ahí hay comida de la cual el hombre puede comer. Si te es permitido en aquel mundo comer, entonces no hay por qué regresar. Si puedes comer en aquel mundo, mejor lugar que allí no hay. Pero si no puedes comer, peor mundo que aquel no hay. Ahora no que os diga que creéis. Podéis verificar esto. Si lo encontráis por probable, bien. Si no lo encontráis por probable, ponedlo de lado. Esto está dicho de paso, solo para echar cierta luz en vuestras mentes. Unos dicen que el Sol era derretido y tenía el calor de un millón de grados. Otros dicen que había 25 millones de grados de calor. Terceros dicen que había 40 millones de grados de calor. Y esto es posible, ¿pero quién ha medido este calor? Dicen que esto se determinaba por el espectro del Sol, según los diferentes elementos que se encuentran en el Sol. Ahora, esto es como una teoría, como una hipótesis. Ahora, de cualquier manera que reflexionemos, digo: Acordaos de Aquel Quien os ama. Acordaos de Aquel Quien os ha hecho bondades innumerables. Acordaos de Aquel Quien siempre ha abogado por vosotros. Acordaos de Aquel Quien os ha creado. ¡Amadle! “Bendito el Señor Dios nuestro” (canción – n.d.t.). Secreta oración.