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1941_02_09 ¡BENDITO!

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¡BENDITO!

 

Conferencia dominical dada por el Maestro Beinsá Dunó, el 9 de febrero del 1941, a las 10 a.m., en Sofía – Izgrev.

 

            “Padre nuestro” (oración – n.d.t.).

            “Me regocijaré” (canción – n.d.t.).

 

            Leeré solo un versículo: “Bendito el que viene en el Nombre del Señor” (Salmo 118:26 – n.d.t.).

            “El Espíritu de Dios” (canción – n.d.t.).

 

            El hombre debe confiar en algo positivo, real. El hombre en sí mismo no puede confiar, en este sentido como ahora nosotros pensamos. Decís: “El hombre es omnifuerte, todo lo puede hacer”. – Relativamente es así. ¿Si no está la Tierra, qué puede hacer el hombre? El barco es omnifuerte para flotar por el agua, pero si no hay agua, por lo seco no puede flotar. El aeroplano puede volar en el aire, pero gracias al aire.

 

            La gente contemporánea ha llegado a una posición, que quiere vivir solo en la Tierra. Dicen: “Que vivamos un poco”. – Pero la Tierra es un lugar donde vosotros os creáis vuestra felicidad o infelicidad. Un lugar donde comienza el destino, tú o serás feliz o infeliz. La Tierra es un lugar de elección. ¿Qué elegirás? Vas a jalar un billete. Ahora yo dejo de lado todas estas reflexiones. Aquí no nos interesamos en la filosofía de los filósofos, puesto que esto de lo que ellos hablan, esto es teoría, mas yo me la sé. Por eso no me interesa la filosofía. Y la ciencia no me interesa, puesto que esto, con lo cual los científicos ahora se ocupan, desde hace mucho me lo sé. Hay algo que ahora y yo estudio, esto me interesa. Si es cuestión del amor el cual la gente tiene, yo me lo sé. No me interesa este amor; de éste la gente muere. Si es de riqueza, no me interesa esta riqueza, ésta forma todas las violencias en el mundo. Si es de pobreza, no me interesa y la pobreza – a ésta yo hace mucho me la sé. A mí no me interesan estas cosas.

 

            A mí me interesa en el mundo solo una cosa: Bendito el que viene en el Nombre del Señor. Bendito es aquel hombre a quien Dios le ha dado una mente bendita. Bendito es aquel hombre a quien Dios le ha dado un corazón bendito. Bendito es aquel hombre a quien Dios le ha dado un cuerpo bendito. Esto es para mí una enseñanza. Toda otra filosofía no me interesa. Bendita la Tierra que Dios ha dado para que vivamos. Bendito el Sol que Dios ha dado para que vivamos. Benditas todas las estrellas, bendita toda la gente que viene del Señor y trae algo. Que nos entendamos. Hay algo en nosotros que tiene que cambiar. Alguien dice: “Yo no quiero cambiar”. – Si el niño quiere entrar en el vientre de su madre tan grande como es, ¿podrá entrar? Él entra tan pequeño. Y sabéis que competencia ha soportado para nacer. Sabéis que competencia hay entre los niños hasta llegar a la Tierra. Grande competencia hay para que nazcan. Para el nacimiento de un niño hay 5 millones de candidatos, y solo uno de ellos vendrá. Los demás esperan. Si solo por un niño puede nacer al año, entonces cinco millones de niños tienen que esperar para que llegue el turno de todos. ¿Cuál será vuestra situación, si vosotros sois de los cinco millones de candidatos y tendréis que esperar cinco millones de años? Una estadística es esto. Hay una competencia todavía mayor que ésta. Esta competencia es nada. Pero esta estadística es suficiente. En esto, la gente que ha llegado a la Tierra, es descontenta. Tal competencia han aguantado, han llegado y como han llegado están descontentos. Ellos se parecen a aquel manafin turco (hombre turco de Asia Menor – n.d.t.). Daban un barco de vapor inglés en la lotería. Le cayó el barco de vapor al manafin. Cuando le llevaron dentro del barco para verlo, él se enloqueció. Le llevaron al hospital. La gente, cuando viene aquí, se vuelve chiflada. Dicen: “Sacadme, no quiero en este barco de vapor”. Muchos huyen de la vida. Digo: ¿Sabéis de dónde habéis venido y a dónde vais? Ahora yo quiero que reflexionemos. Ni mucho menos tengo en la mente asustaros. Ahora yo no os hablo del infierno, sino de la creación del paraíso. Vosotros pensáis que hay algún paraíso en alguna parte. Yo ahora en el paraíso vivo. Nosotros estamos en el paraíso. Muchos ahora sois candidatos para salir fuera del paraíso. Digo: Mirad que no salgáis del paraíso afuera. ¿Si pierdes tu mente, no estás fuera del paraíso? ¿Si pierdes tu corazón, no estás fuera del paraíso? ¿Si pierdes tu cuerpo, no estás fuera del paraíso? Decís: ¿Cómo está en el paraíso?

 

– Se está en el paraíso cuando tienes una mente bendita. Se está en el paraíso cuando tienes un corazón bendito. Se está en el paraíso cuando tienes un cuerpo bendito. Si pierdes las cosas bendecidas por Dios, tú estás fuera del paraíso. Dice: “¿Qué cosa es fuera del paraíso?” Ahora muchos predican de aquel mundo, pero no han ido, no saben nada y predican. Yo considero, esto es una novela. Puede que alguien os diga: “Os voy a hablar de aquel mundo – no he ido, pero así como he leído. Os hablaré del infierno – no he ido, pero así como he leído, os contaré de éste”. Interesante, gente científica cuenta que el infierno está muy lejos del cielo. El cielo está arriba, el infierno está abajo. ¿Si el infierno está tan lejos del Cielo, cómo es posible para el rico que estaba en el infierno, que levantando sus ojos vio a Abraham? ¿Si el Cielo está tan lejos como la Luna, a un hombre puedes verlo entonces desde la Tierra? Para que lo veas, entonces muy cerca está. Se dice que solo un abismo grande había, pero la gente conversa allí, se miran entonces. Dicen que el infierno es fuego. Fuego es, pero este fuego no es visible, sino que está dentro. Hay algo que afecta la garganta. Ahora vosotros pensáis que hay trinches con las cuales los diablos pinchan a la gente. Es posible. Cada hombre en su mente lleva un diablo. No es voluntarioso el diablo, sino que es inflexible, un ser con nada corregible. Cada hombre lleva en su corazón un corazón tenaz. Hombre tenaz es este. Cuando el diablo de cabeza dura y el hombre tenaz se juntan en un lugar, ellos forman el infierno. Y la Escritura está de acuerdo con esto.

 

            Cuando los abogados argumentan, presentan hechos – el abogado presentará tal o cual artículo – y yo presento las palabras de Cristo que dice: “Tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber; estuve en la cárcel y no me visitasteis; id vosotros malditos al infierno, y vosotros siervos suyos id al infierno” (Mateo 25:41-43 – n.d.t.). Ahora aquellos que no comprenden la palabra maldito, lo que significa, ¿qué entienden? Maldito, significa que pongas a un pájaro en la jaula. Que pongas a un pájaro en una jaula pequeña, y que no pueda salir. El maldito en jaula vive, no está en libertad. Ahora ponen una gacha que no es. Ellos piensan que es maldito, que es algo así. Por ejemplo, el oro es muy “maldito”, a cien grados no se derrite y a 1000 no se derrite, más tienes que encandecerlo para que se derrita. Dice: “Muy maldito es este oro”. ¿Por qué no se derrite? El oro dice: “Quiero que me amen mucho”. El estaño con poco amor se calienta. Cuando lo calientas a 120 grados, se derrite, pero el oro a 120 grados dice: “Tal amor no me hace falta”.

 

            El hombre debe tener algo en que confiar. Nosotros físicamente confiamos en el Sol, en la Tierra. Si no está la Tierra para retener la energía solar, si no está el Sol para enviarnos su energía, nosotros no tendríamos condiciones para vivir en la Tierra. Entonces confiamos en esto. Nosotros confiamos en la mente del hombre, confiamos en el corazón humano, confiamos en los sentimientos humanos. El corazón es un órgano a través del cual se realizan los sentimientos. Debéis saber cuál es la correlación entre la mente, el corazón y el cuerpo. El mundo cordial es movible. Éste es extremadamente movible. Si entráis en el mundo espiritual del corazón, vosotros en el mundo espiritual nunca vais a encontrar seres sentados como vosotros en un lugar. En el mundo espiritual todo está en movimiento, y se mueven tan rápido, que cuando se mueven vosotros nada veréis. Alguna gente piensa que puede ver. Tú puedes ver solo esto, lo que has llegado a igualar con su fuerza. Cuando te mueves con la rapidez con la cual ello se mueve, tú lo verás. Si se mueve más rápido que tú, esto se vuelve invisible para tu vista. Entonces hablamos desde otro punto de vista. Tú no puedes amar a un hombre si en ti no hay movimiento. El Amor es el movimiento más potente que existe en el Universo. Un movimiento constante, y movimiento más rápido que éste no hay. Simultáneamente él se encuentra en todas partes. No hay lugar en el mundo donde el Amor no esté presente. No es que él sea grande, pero con su movimiento él está presente en todas partes.

 

            Ahora vosotros me diréis: “Explícanos”. – No hay qué explicaros. Porque si lo explico, completamente os vais a enrollar en esta gacha. Sin explicaciones más tarde lo comprenderéis. El Amor está en todas partes. No hay lugar en el mundo donde no hay Amor. Diréis: “¿Por qué yo no lo siento?” – Has cortado las comunicaciones. Has cerrado las ventanas, afuera el Sol brilla, pero en la habitación donde tú estás, está obscuro. El hombre puede interrumpir el camino del Amor que debe manifestarse en nosotros. Los humanos solos se enredan ahora. Predican que debemos morir. Que nos aclaren dos cosas. Umiram (“me muero” – n.d.t.) – en búlgaro poned una coma detrás de la U: U, MIRA (“u” significa “en” y “mira” en este caso significa “mundo” – n.d.t.) – entonces en un mundo nuevo entra, en un mundo de tortura. De nuevo está en el mundo, de nuevo vivirá, no serás rico, dinero no tendrás, apartamiento no tendrás, padre no tendrás, automóvil no tendrás, como un gitano serás. Incluso alguna vez yo me siento concienzudo de hablar del mundo Divino, puesto que después de hablar acerca del mundo Divino, nosotros nos imaginamos esto lo que no es. Nosotros entendemos un mundo que la gente ha creado, nosotros entendemos un mundo que los espíritus han creado. No tengo nada contra esta comprensión. El mundo humano es bonito, el mundo de los espíritus es bonito. Cuando hablamos del mundo Divino, comprendo: éste es un mundo ideal. Comienzas bien y terminas bien. Comienzas con Amor y terminas con Amor. En el mundo espiritual comienzas con odio y terminas con Amor, en el mundo humano comienzas con Amor y terminas con odio. ¿Qué es el mundo humano? – Comienzas con Amor y terminas con odio. Comienzas con Verdad y terminas con mentira. Comienzas con el bien y terminas con el mal. Comienzas con la riqueza y terminas con la pobreza. Comienzas con la vida y terminas con la muerte. Éste es el mundo humano. El mundo espiritual es lo contrario: Comienzas con el odio y terminas con el amor, comienzas con la muerte y terminas con la vida. El mundo Divino lo comienzas con la vida y sigues eternamente.  Alguien dice: “¿No tiene fin esto “lo eterno”?” – Esto lo que tiene fin, no es eterno. Ahora yo no sé de qué os beneficiáis si alguien os explicaría que la eternidad tiene fin. Entonces en vosotros ocurrirá tal pánico, tal desesperación, que no habéis visto. Gracias a que hay algo eterno, no hay pánico. Gracias al Amor Infinito que existe, gracias a la Bondad Infinita, a la Libertad, a la Verdad que existe, sabemos que todas las desgracias que tenemos ahora, terminarán, se va a morir, entraremos en el otro mundo. Después de ir al otro mundo, y de allí proseguiremos de vida en muerte, y de muerte en vida, y de nuevo en vida, en una segunda vida. Tendremos una posición completamente diferente. Esta es como la de un niño que entra en el vientre de su madre, se ha encogido allí, no le dan de comer, de respirar, se ha encogido y dicen: “Te callarás, permanecerás manso, no vas a decir ni jota”. Si decides dar tu opinión, afuera te van a echar. Qué hacen tu padre y tu madre, tú te callarás como el niño más manso. Todos los niños, que han tratado de dar su opinión, anticipadamente se abortan. Si decidís hablar, seréis abortados. Os callaréis – nada más. Alguien dice: “¿Cómo es aquel mundo?” – A esta gente científica yo le pregunto ¿por qué se pelean ahora? Todos comprueban que la Voluntad de Dios era que se pelearan. Estoy de acuerdo que toda la gente tonta se pelee, ¿pero la gente prudente tiene que pelearse?

 

            Otro ejemplo os voy a dar. Toda la gente enlodada debe ducharse en el baño. ¿Pero el que está limpio, tiene necesidad de ir a bañarse? El baño es para los impuros, que se limpien. El mundo es para la gente pura. Ahora yo hablo del mundo Divino, de la gente pura, donde podemos vivir y desarrollar aquello que está escondido. El hombre tiene dones de la mente, tiene sus aspiraciones del corazón, tiene sus posibilidades del cuerpo. Él debe alcanzar el mundo divino. El hombre está hecho así. Su cabeza está conectada con el mundo Divino. Su corazón está conectado con el mundo Espiritual – la sangre, la circulación sanguínea. Su cuerpo está conectado con el mundo físico, con el mundo humano. Simultáneamente nosotros vivimos en tres mundos. Y por lo tanto, cumpliremos nuestras funciones que el mundo físico requiere. Cumpliremos aquellas funciones orgánicas que el corazón requiere. Y por fin cumpliremos y aquello que la mente requiere. Estos tres mundos nos van a preparar, pasaremos al mundo espiritual, y entonces pasaremos al mundo Divino. O yo llamo a este mundo bello, un mundo bonito. Cuando una muchacha se viste con sus ropas más bellas, ella está en el mundo espiritual, se prepara para el mundo Divino. ¿Por qué se visten? Aquel que buscamos, él es el mundo Divino. Él representa al Señor. Ella se ha vestido en el mundo espiritual, para la nueva vida.

 

            Ahora la gente comprende el Amor de otra manera. Pero dejemos esta cuestión.

            “Bendito Aquel que viene en el Nombre del Señor”. En las condiciones presentes vosotros queréis saber qué ocurrirá. ¿Qué ocurrirá? Que los alemanes ganaran, que los ingleses ganaran, a nosotros no nos beneficia. Los alemanes y los ingleses morirán. ¿Será la gente feliz? – No será feliz. – ¿Por qué? – Porque ellos no han puesto el Amor por base. Ellos luchan. Y los alemanes quieren asegurar sus trabajos, y los ingleses quieren asegurar sus trabajos, y los rusos quieren asegurar sus trabajos, y los franceses. Cada uno para sí piensa. ¿Cómo piensan estos humanos cuando cada uno piensa para sí? ¿Cómo crearán un nuevo orden y vivirán felices estos humanos?

 

            Esto se parece a esta muchacha joven que vino a mí y me pregunta. Dice: “Tengo un candidato. ¿Podré casarme con él, podré vivir feliz?” Digo: ¿Te ama solo a ti? – Hay una más. Digo: Tú niégate entonces. Un hombre que tiene dos, que no tengas dar y tomar con él. Cada uno que tiene dos – quédate de lado. Deja, da esta felicidad, que él se case con la segunda. Tú esta felicidad no la busques del Señor. Si tú estás sola, muy bien. Si eres hombre o mujer – es igual. Siempre buscad al Bendito, Aquel que viene en el Nombre del Señor. Si vienen dos, quedaos de lado. Ahora me comprenderéis torcidamente. Si a mí vienen un hombre y una mujer, yo tomo medidas precautorias. Cuando vienen los dos, él me observa cómo miro a su mujer. Dice: “Tú, como te veo, no puedes engañarme. Tú pasas por un hombre santo”. Yo como miro a su mujer, él me observa cómo la miro. – Muy probativamente la miro. Digo: Fue hecha a imagen y semejanza de Dios, quiero ver si ha manchado la imagen de Dios. “¿Cómo, te gusta? – Muy bellos ojos tiene. – Aj. – Muy bella boca tiene. – Aj. – Bellas orejas tiene. Aj.” – No me comprendáis torcidamente. Digo: “Su mujer tiene ojos bellos, magnéticos. Es una mujer muy buena, bien se porta con usted. – ¿A sí?, ¿de dónde lo sabes? – Los ojos muestran. Muy cuidadosa, perspicaz. No quiero tentarla. Si se va, tú perderás. Guárdala como a una flor Divina. Si se va, tú estarás infeliz”. Alguna vez han venido un hombre y una mujer y digo que no tengo tiempo de recibirlos. Me va a decir el hombre “aj” por los ojos. Cuando le cuento de los ojos, se tienta, de la boca, de las orejas. Él ha venido y me cuenta que a su mujer le dolía la barriga. Esta es una tentación grande, qué me va a contar de la barriga. Que le dolía el corazón. Este es un trabajo todavía más peligroso. No hay porque contarme de estos dolores. Una mujer que está enferma, primeramente debe sanar, y entonces casarse. No cuando se case que se cure. A nosotros nos hace falta una generación sana. Gente con cuerpos sanos, con corazones sanos, gente con mentes sanas. Digo: El mundo contemporáneo necesita de esto. Esta es una contradicción tan grande que cuando la digas, la van a enrollar al dedo. Que esta cuestión no era científicamente observada. No hay porqué yo la observe científicamente. Para aquello de lo que me habláis, yo he estado allí. Aquella, la gente científica, que no han visto los átomos, conversan con ellos. Si la gente contemporánea ha ayuntado los átomos de la electricidad para trabajar – no la ven, no saben lo que es, pero la han ayuntado a trabajar y ésta ilumina. No la conocen cómo es, pero la han puesto a trabajar. Esta es una contradicción. Cuando dices algo, dicen: “No es cierto”. Yo considero como cosas inciertas las que son inaplicables en la vida. Cada cosa que puede aplicarse en la vida, cada cosa que puede aplicarse en la mente humana, cada cosa que puede aplicarse en el corazón humano y en el cuerpo humano, y que puede dar resultado, esta es real.

 

            Entonces la realidad se conoce por las siguientes cualidades. Si un pensamiento es cierto, éste siempre produce luz. Si un sentimiento es cierto, éste siempre produce calor, tal calor vivificante. Si un organismo es sano, éste siempre produce fuerza. Si el hombre tiene luz en la mente, esta luz viene del mundo mental. La Luz viene de Dios. El calor viene del mundo Espiritual, la fuerza viene del mundo físico. De los tres mundos vienen estas energías. Algunos piensan que solo Dios está en el mundo Espiritual.

 

            Si dices que Dios es omnipotente, comprendemos que está en el mundo físico. Si decimos que Dios es fuego consumidor – en el mundo Espiritual está. Si decimos que Dios es luz – en el mundo mental está. Cuando hablamos de Dios, comprendemos que Él está en todas partes. No hay nada que se escape de Su mirada. Y los seres más pequeños, y los átomos más pequeños, iones y los más pequeños que éstos. Todo está bajo Su mirada, no se ha quedado nada que él no haya previsto. La única cosa que Dios no sostiene en Su mente, estas son nuestras tonterías. La única cosa que el Señor no sostiene, estos son nuestros engaños, las cosas pequeñas, las minuciosas. A Él ni a la mente Le vienen. Nosotros nos ocupamos con cosas que no valen nada. Ni con cuña, ni con calzador entran. Nosotros queremos saber qué hombre es bueno y qué hombre es malo. Preguntamos qué hombre es prudente. Decimos: “Él tiene una nariz bonita, no corta, sino larga”. – Esto está dicho muy en general. No siempre la nariz larga significa una inteligencia.

 

            El hombre razonable tiene una frente bellamente formada, él tiene un ángulo. Si hablamos de la voluntad del hombre, comprendemos una mandíbula inferior que está bien formada. Dice: “Tiene una nariz inteligente, tiene una frente razonable, tiene una boca bella”. – ¿En qué consiste la boca bella? En la boca bella hay algo atractivo. Cuando miras a un hombre, alguna boca es bella, sale algo dulce, bonito. Cuando veas la boca bella, tú con años no la puedes olvidar. Cuando hayas visto la boca bella, tú en la aflicción grande al pensar, ésta – la aflicción – desaparece. Tal impresión deja. Y para los ojos es la misma ley. Aquellos ojos bonitos contienen tal profundidad, suavidad tienen estos ojos, nunca puedes olvidarlos. Has caído espiritualmente, cuando piensas en estos ojos – te iluminas. Yo hablo de aquellos ojos que llevan la Bendición de Dios. Yo hablo de aquella boca que lleva la Bendición de Dios. Yo hablo de aquellas orejas que llevan la Bendición de Dios. Unas orejas que oyen bien, tienen líneas específicas. Tres tipos de orejas hay. Unas orejas estáticas. Unas son dinámicas, las demás son orejas intelectuales u orejas del bien. Éstas tienen su forma específica. Estas orejas intelectuales se conocen por la parte superior de la oreja. Las dinámicas se conocen por los lados, y las estáticas – por abajo. Éstas son cosas científicas. Tengo que daros detalles mostrándoos cuadros. Yo me he encontrado con mucha gente científica, los cuales de fisiognomía no comprenden estas cosas. Pocos hay que comprenden qué cosa es la oreja dinámica. Bajo la palabra “oreja dinámica” comprendo que este hombre cada cosa la hace a tiempo. Nunca tarda, él es dinámico, él es puntual como los ingleses. Pero que no explota. Este es un dinamismo que no está organizado. Bajo la palabra “dinámica” comprendo una secuencia razonable. Ahora, en el estado estático comprendo una quietud de nuevo razonable. Este hombre está sentado, éste en el estado estático se parece a los yoguis hindúes.

 

            A uno de los maestros hindúes se fue un discípulo y quería que le enseñase la ley de la sabiduría. Él le envío para cumplir un trabajo. Le dice: “Allí hay un militar. Irás y le pegarás dos palizas. Luego hay un brahmán – está orando. Y a él le pegarás dos palizas. Por fin irás a un adepto. Y a él le pegarás dos palizas. Regresarás a mí para decirme lo que te dijeron después de pegarles. Cuando se fue al militar y le pegó una paliza, y éste le pegó una y rodo dos veces. Vio que una segunda paliza no le puede pegar. Cuando se fue al brahmán, le pegó una paliza, éste le empujó hacia atrás, le dice: “No me preocupes, que termine mi oración”. No le quedo tiempo para pegarle la segunda paliza. Se fue al adepto, que estaba sumergido en contemplación. Él le pegó dos palizas, pero éste se quedo como si nada hubiera ocurrido. Regresa al maestro y le pregunta: “¿Cómo acabaste? – La primera salió muy mal. Pegué una, a mí me pegaron dos y rodé dos veces. El segundo oraba, le pegué una paliza, él me empujó hacia atrás y una segunda no pude pegarle. Y aquel chiflado, cuando le pegué dos palizas, él permanece sentado, no se mueve”. Le dice: “Tú en la vida, si quieres ganar, no seas ni como el militar, ni como el brahmán, pero se como el adepto”. Él está enfocado en los trabajos de Dios, pues ni mucho menos le interesa por fuera su cuerpo. Esto es como si hubieras pegado a su casa. Has pegado dos palizas a su casa, pero no a su cara.

 

            A mí me gusto un búlgaro, me contaba un ejemplo: “Vinieron y me dijeron que alguien besó a mi hija. Digo: Ha besado su casa. ¿Si alguien viene y besa la casa, iré a pelearme con él? Mañana de nuevo la encalaré”. El cuerpo del hombre es una casa. El alma es algo sagrado, ella es algo incapturable. Nunca a ella la puedes besar. El alma no se besa. Un amaneramiento grande hay en la gente. Dice: “Lo ha besado”. – Al alma no puedes besarla, y al Espíritu no puedes besarlo. Estas son cosas inlogrables. Tú, cuando quieres besar a un alma, ella se encontrará a una distancia de 92 millones de millas. ¿Cómo vas a besarla, decidme? 45 millones de grados de calor tiene el alma, ¿cómo vas a besarla? Ningún espíritu se atreve a besar un alma. Ella es pura, ella es fuego consumidor. Hay algo que el alma envía. Esto es el fuego Divino. ¿Si nosotros tenemos este fuego, cómo seremos?

 

            Digo: Bendición trae el alma que está en nosotros. Debemos alegrarnos. Nosotros negamos a nuestra alma. Dice: “¿Será que el alma es viva?” – La única cosa que en el mundo vive, esto es el alma. La única cosa que trabaja, que piensa, esto es el espíritu, el espíritu humano. Un servidor del espíritu humano es la mente humana. Ahora en la filosofía hay bastantes limitaciones. El espíritu en el hombre, en este sentido, es el que piensa. La mente ha provenido del espíritu. Del alma ha provenido el corazón humano. Todo el mundo espiritual está basado en la ley del alma humana. Todo el mundo mental y causal está creado por la ley del espíritu. Todo el mundo físico está creado como el cuerpo humano está creado. Todo el mundo físico representa un hombre astrológico descompuesto en sus partes. Ahora, estos son trabajos distraídos, que no os asusten. 

 

 

            Aquellos que van a América, se van a visitar la cascada del Niágara ¿no? Allí hay obstáculos puestos, porque cuando te vas allí, aparece un deseo de tirarte al agua. Así el agua hipnotiza, te atrae algo de tirarte. Pero cuando entres, no puedes salir. Por eso hay obstáculo.

 

            Y Dios ha puesto grandes obstáculos cuando llegamos a los bienes grandes, puesto que en nosotros nace un deseo de tirarnos. Pues no estamos listos de este bien que Dios nos da. Si observamos toda la Naturaleza, veremos cómo están creados los bienes de Dios. Empezando por los más pequeños hasta los más grandes, van en una línea y el hombre se abstiene de recibir los bienes de Dios. Toda la Naturaleza representa un libro que debemos escudriñar para que podamos ser felices. En la Tierra el hombre puede ser feliz. No hay cosa que te obstaculiza. En el día en el cual comiences a amar a Dios, serás feliz. Este Señor, cuando Le amas en toda la gente, Él te sonreirá, y no solo en la gente sino cuando te encuentres con un perro, y éste te sonreirá; cuando te encuentres con un árbol, y éste te sonreirá; una fuente cuando la visites, y ésta te sonreirá. Si los humanos hicieran la prueba de amar a Dios, toda la Naturaleza cambiará. Este tiempo frío que tenemos, si aman a Dios, inmediatamente se calentará el tiempo, se quitarán las nubes. Nubes hay puesto que Amor hacia Dios no tenemos. Un amor que es débil en su movimiento, no puede disipar las nubes. El amor de Dios ahora debe pasar a través de las nubes, para que se acomode a nuestro organismo, nuestro corazón y nuestra mente. No es malo el día. El día presente muestra que el hombre debe enfocarse en sí mismo, que se purifique a sí mismo. A Aquel que viene en Su Nombre debemos recibirle en Su Mente, debemos recibirle en Su Corazón, y en Su Cuerpo debemos recibirle. Decimos en el mundo contemporáneo que el hombre debe tener condiciones. Aquel que viene de Dios, Él trae las condiciones. ¿Si usted es un hombre pobre y tiene un millonario americano, que se ha hecho amigo suyo, piensa que tendrá pobreza? ¿Qué le cuesta al rico enviar al pobre búlgaro mil dólares al mes? Estos son cerca de cien mil levas, al año estos son un millón doscientos mil levas. ¿Qué haréis entonces con este dinero? ¿Doce años por un millón doscientos mil levas cuántos hacen? Cuando regreséis a casa, contadlo. Una incomprensión de la ley es.

 

            Nosotros la gente contemporánea nos torturamos. Todos nos torturamos sin motivo. Decís: “¿Cuando venga Cristo a la Tierra, qué nos va a hablar?” – Pues hace dos mil años, cuando vino Cristo ¿Le aceptó la gente? Ahora leí un libro, uno soñaba que Cristo de nuevo vino a la Tierra – en alguna parte me gustó, en alguna parte no es tan bonito – esta es una imaginación. ¿Si ahora viniese Cristo, cómo Le recibiréis? Ahora la gente no está lista para que cuando venga Cristo que Le digan: “Maestro, lo que digas, lo haremos”. Cristo vendría si ellos Le llamaran, Él vendrá y les dirá lo que deben hacer. Pero si quieren que tome algún lado, Cristo dice: “Que esto no esté”. Él dice: “Agradecemos por aquella bienvenida que Me dieron. No tengo necesidad”. Muchos decís: “Que venga Cristo” – y pensáis quejarse. Si queréis quejarse Cristo no vendrá. Si Le acepten y digan: “Maestro, qué tenemos que hacer, lo que digas, lo haremos”. Te has peleado con tu hermano – quieres que venga Cristo. Y en Su tiempo llegó uno y Le dice: “Di a mi hermano que reparta conmigo los bienes por igual”. Cristo dice: “¿Quién me ha puesto por juez?” – Si quieres hacer juicio, Cristo permanece callado. Si quieres hacer juicio, hay jueces en el mundo, a donde quieras vete a hacer juicio – a Inglaterra, Alemania, Bulgaria, Serbia – a donde quieras, jueces hay. Dices: “Maestro, no quiero hacer juicio, pero lo que me digas lo haré”. Inmediatamente aparecerá y te dirá muy fácilmente. Sabéis lo que os va a decir Cristo. – “Que améis al Señor con todo vuestro corazón, con toda vuestra alma, con toda vuestra mente y con toda vuestra fuerza”. Esto os dirá. Más os dirá que estudiéis y que sirváis. Ahora no os va a decir que vayáis a algún monasterio. Os dirá: “Todo en el mundo es bonito si tenéis amor”. Allí donde está Dios, es un paraíso. Donde el Señor no está, es un infierno. Aunque estés en la Tierra, si viene el Señor – el paraíso viene. La gente se pone de acuerdo. Si el Señor se aleja – el infierno viene. Cada día nosotros nos torturamos.

 

            Ahora me preguntan qué haremos – ¿lucharemos o no vamos a entrometernos? Según yo, los búlgaros en mil años 150 guerras han llevado, cada 8 años guerra han tenido. Digo: Ahora es el año octavo para la siguiente guerra, que ahora no luchen. Hasta ahora siempre con guerras, que ahora digan: “¡Sin guerra!” ¿Qué ha ganado el búlgaro de 150 guerras? Dirán: “Que luchemos” – ¿De estas guerras qué tenemos? ¿La Magna Bulgaria de Simeón dónde está? – No está. ¿La Bulgaria de Ivan Asen dónde está?

 

            Y yo soy para guerra, pero que luchemos con Amor. Ahora yo estoy contra el arma, pero hay un arma del Amor. En el futuro nosotros tendremos rifles de fuego del Amor, tendremos rifles de fuego de la Luz. Luego tendremos rifles de fuego de pan. Cuando venga el enemigo, le rascaremos con granadas de pan. Que coman un poco. Diremos: “Comed y marchaos”. Porque si nosotros cuando les damos pan no aceptan, entonces vendrá el fuego, vendrá la luz. Cuando se alimenten, dejan el arma, vendrán a nosotros y entonces les mostraremos nuestra arma, les armaremos con fuerza. Cada uno de vosotros debe llevar el arma del corazón y cada uno debe llevar el arma de su mente. Esta arma debe estar en el uso de una magna meta en el mundo. Que con esta arma pongamos orden y arreglo en nuestra mente. Ahora, cuando alguien viene y quiere ofenderte ¿dónde está lo malo? Viene alguien, quiere afinarte contra alguien. Que tú digas: “Yo sé este trabajo”. Ahora nosotros nos afinamos por nada. Nosotros vivimos en Dios. ¿Qué lado tomará el Señor? – Decidme. Todos vivimos y nos movemos en Dios. A Dios le hacen falta trabajadores en este mundo. Si vosotros queréis servir a Dios, lo que vosotros queráis Él se los dará; pero lo que Él quiere de vosotros, no estaréis listos de hacerlo. Diréis: “Espera que pensemos un poco”. – Vosotros queréis que os de todo lo que vosotros queréis, pero cuando llegue de que vosotros hagáis algo por el Señor, decís: “Lo pensaremos”. Vosotros y ahora pensáis que el Señor os dirá que abandonéis a vuestra mujer – si estás casado – para que sirváis al Señor. El Señor dice al marido: “Amaos con tu mujer y los dos venid a servirme. Tened hijos. Amaos con los hijos, y con la mujer y con los hijos venid a servirme”. El Señor te aceptará y con tu mujer, y con tus hijos – que todos le sirváis con todo vuestro corazón. Cualquiera que sea el trabajo. Si sois tres, en tres pianos os pondrá a tocar. U os dará tres violines – un soprano, el otro alto y el tercero chelo, os sentaréis a tocar. Si es un pintor, le dará a dibujar. Y su mujer, y sus hijos que dibujen, y usted. O si sabe coser, se irá a coser. Sabéis cómo está hecha vuestra piel, vuestra ropa. La piel, esta ropa, con la cual está vestido el hombre, qué sastres han trabajado en el mundo invisible hasta vestiros en esta ropa. Ésta está hecha de tal manera que sola se renueva. Cuando se corta en alguna pate, sola se zurce. Si la cortas mucho, entonces difícilmente se zurce, pero si está poco cortada, sola se zurce.

 

            Ahora veo en vuestra mente el pensamiento; decís: “Dinos algo acerca del Señor”. Que os diga. Pero la primera cosa, si os llevo al mundo físico, primero debo enseñaros el Sol, que él ilumine a toda la Tierra y entonces ya que os hable de la Tierra. El Sol, si brilla puedo hablaros. Si el Sol no brilla, nada puedo mostraros. Para mostraros la belleza de la Tierra, sin falta el Sol debe brillar, para que haga crecer todo. Para mostraros la vida humana, sin falta el Sol Divino debe iluminar vuestro cuerpo, vuestro corazón, vuestra mente. Entonces las cosas pueden volverse muy claras. Vosotros queréis de una manera mental comprender si existe en alguna parte el Señor. Yo, quien os hablo ahora, ¿cómo pensáis, quién os habla? Vosotros, los que me escucháis, ¿quién os hace escucharme, decidme? Si yo os hablo mentira, esto es una deshonra. Si vosotros estáis sentados y me escucháis con sospecha, esto es una deshonra. ¿Qué nos beneficiamos? Qué os voy a mentir. A mí me es agradable deciros la verdad en la cual vosotros podéis participar, que os saque a aquel mundo donde vosotros podéis ser felices. Yo me alegro de que penetre la luz en vuestra mente, que podáis lograr todo aquello que deseáis. Deseo que penetren aquellos sentimientos nobles en el corazón, de manera que lo que deseáis, que lo logréis. Deseo que penetren aquellas fuerzas en vuestro cuerpo, que tengáis un cuerpo movible con el cual te moverás e irás al Sol, a la Luna. ¿No vale que para uno, dos años hagáis un paseo por el Sol y que luego contéis vuestra experiencia? Ahora no quiero que todos os vayáis, pero por lo menos cerca. Decís: “Que tenga un apartamento”. – Muy poco queréis. Si queréis tal apartamento, cada uno puede tenerlo. Si yo desearía un apartamento, pediré de la materia más fina, transparente, pura, a través de la cual pase la luz. Si yo desearía una alfombra, la más fina, la que nunca se mancha, sobre ésta nunca pisarás con tales zapatos. Si llegamos a vivir de esta manera, vosotros como me miráis, por la tierra nunca voy a pisar; estaré a cuatro dedos por encima de la tierra, de manera que cuando camino sobre mis pies, mis pies siempre estarán limpios, así como las aves caminan. Decís: “¿Cómo es posible?” – Las aves así caminan. Solo que éstas ponen sus piernas hacia atrás. Yo como hombre, caminaré a cuatro dedos por encima de la tierra. Esto es para que os sea comprensible, si me elevo hacia arriba, no estaréis viéndome.

 

            Vosotros comprended, Quien sea que venga en el Nombre del Señor, os hablará lo mismo. Miles de padres hay en el mundo, pero cómo hablan a sus hijos. ¿Hay un padre, hay una madre?, miles de padres y madres hay, pero todos hablan amorosamente a sus hijos, les acarician. El padre cuando ve a su hijo, dice: “Es genial este niño, mira sus ojos, su boca – un angelito; lagrimas del amor tiene”. Yo, que no soy padre, no veo así como él ve. Él tiene derecho, yo no tengo derecho. Este niño ha salido de él. Pues ahora yo estoy interesado, estoy del otro lado.

 

            Yo os hablo del Amor, vosotros decís: El Amor, nosotros no hemos probado cómo es este Amor. “Bendito es Este el que viene”. Algunos de vosotros pueden decirme: Yo tuve un tal bendito. El Bendito del Cual yo halo, nunca cambia. Él cuando venga, dejará su bendición y regresará. Vosotros escribiréis una carta y Él regresará atrás. Él no quedará con vosotros para compartir estas cadenas con vosotros. Dejará la bendición, con tu mujer, con tus hijos, con tus amigos que la leáis. Este día cuando venga, en el día en el cual venga a vuestro hogar, será luminoso y todos vosotros en el hogar estaréis alegres, la vida tendrá otro sentido, podréis vivir en la Tierra cuanto queráis – 120, 200, 300, 400, 500, 1000, 2000, 3000, 10,000 años. Si queréis y 5 y 10 años podéis vivir. Cuanto queráis viviréis.

 

            Quiero ahora que en vuestra mente introduzcáis una nueva idea. Vosotros decís: “Yo he envejecido, qué se va a hacer cuando vayamos a aquel mundo, habrá tortura, infierno habrá”. – Aquel mundo del cual os hablo, es un mundo de estudio, de servicio a Dios. Aquel mundo del cual os hablo, es un mundo de aquella luz viva. Todos allí están felices, no hay infeliz allí. Allí cada uno piensa sobriamente en ayudar. En la aflicción más pequeña que pueda venir, todos acuden para quitar la aflicción, todos están a vuestro favor. Así como el hombre cuida de su cuerpo, así es con aquellos que están en el mundo Divino. Y en la Tierra es así. Cuán cuidadosa es la madre cuando ama a sus hijos, y los hijos, cuán cuidadosos son cuando aman a la madre. La ley en todas partes es la misma. Nosotros debemos llevar en todas partes esta idea.

 

            “Bendito Aquel que viene”. Digo: A aquellos que vienen por vosotros ¿podéis decirles “bendito”? Yo no digo que no estáis listos. En todos vosotros hay duda: “¿Pues si no es Él? ¿Pues es Él? – Si tú Le has conocido, la bendición vendrá. Si no Le has conocido, se la tomará atrás. Él dice: “Estoy tocando, el que Me conozca” – así dice Cristo. Dice más: “Esta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el Único Dios Verdadero y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3 – n.d.t.). Ya 2000 años desde que se predica que “esta es vida eterna para conocerte a Ti, el único Dios”. Decís: “Cuando venga Cristo”. – Cada día Cristo toca y se va. Y ahora toca. Él dice en el campo de batalla: “¡Parad!” Ellos – dum, dum; dicen: “Ayúdanos, ayúdanos”. Tenemos que luchar para vencer al mal. Que en su lugar esta gente luche, que se organicen para vencer al mal. Que ingleses, alemanes, rusos, búlgaros digan: “Que reine la paz, que el amor reine”. Ellos pueden hacerlo. A fuerza no puede ocurrir. En todos debe haber conciencia, que digan: “¡Bendito El que viene en el Nombre del Señor! Bendito Aquel que ha creado al pueblo búlgaro, al pueblo alemán, al pueblo ingles. Bendito Aquel que nos ha dado esta Tierra”. Dios los creó. Estos pueblos hace tiempo no estaban. Todos los pueblos solucionan una cuestión sobre la nueva Europa. No, nueva Europa, nueva vida hace falta ahora. ¿Serviremos a sí mismos o serviremos a Dios? Si servimos a sí mismos, habrá prisiones, horcas. Si servimos a Dios – paz, alegría, gozo, amor y éxito habrá en todas partes. Ahora en el mundo Invisible han dicho – que aquellos paren. Los frenos están puestos. Ahora, sin embargo, no voy a deciros cuándo van a parar. Hasta que paren, pasará mucho tiempo. Se reforzó mucho pero van a parar. Cuanto peor llegue a ser, tanto mejor. Cuanto peor llegue a ser, tanto antes terminará. Cuanto menos peor está, más largo tiempo pasará. La nueva vida que ahora viene, vendrá en sufrimientos grandes, como cuando una mujer da a luz. Durante el parto tiene torturas grandes aquella mujer que da a luz. Algunas ligeramente dan a luz, pero algunas tres días están pariendo. La humanidad presente se tortura, como cuando una mujer que da a luz. Lo nuevo – esto es el humanitarismo, esto es la hermandad en el mundo que ahora viene. Esto se impondrá por la ley del amor. Por la fuerza no va a ocurrir. Va a penetrar una luz en la gente. Ellos dirán: “Estrechémonos las manos, vivamos fraternalmente”. – Esto en un año no va a ocurrir, y en dos no va a ocurrir. Yo pongo un período de diez años. Diez años comprendo como la unidad Divina. Con una palabra, estas son las condiciones. En diez años consiste el Amor de Dios que va a trabajar y las condiciones que Dios dará.

 

            Yo hablo de aquella gente en el mundo que debe organizarse. Ellos están organizados. No es solo esta gente que vosotros veis. Éstos son solo una pequeña parte. Aquí tenemos cerca de dos millares de gente. Arriba tenemos de la raza humana más de 60 millares de seres que están listos para ser trabajadores. Aquí estos en la Tierra son los más atrasados. Los demás – en reserva hay 60 millares. Ellos dicen: “Paz”. – Pues ellos deciden. Vosotros diréis: “¿Dónde están estos, en qué lugar?” Me preguntan las hormigas: “¿Dónde está la gente?” Aquí en el Izgrev hay unas cuantas hormigueras y me preguntan: “¿Dónde está la gente?” Digo: Aquí. – “Nosotros no les vemos”. Digo: Yo soy uno de ellos. Dicen: “¿Ah, tú eres uno de ellos? Tú eres una hormiga más grande”.

 

            Iluminación hace falta de la mente. Deseo a vosotros y os deseo que Este que viene, alguna vez, cuando Él tenga beneplácito, que os dé una vista para que veáis esta Tierra como es ella en realidad, en su belleza, en su hermosura.

 

            Cada cuestión y esta tarea se pueden solucionar por tres maneras: mediante la manera de la voluntad iluminada, del corazón iluminado y de la mente iluminada. Cuando las ayuntemos y las tres en una, entonces tendremos una solución Divina.

            “Bendito el Señor Dios nuestro” (canción – n.d.t.).

            Secreta oración.

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